27 de marzo de 2018

Las Manos de Filippi lanzó “La Descomposición”, segundo capítulo del disco M.A.C.R.I.

La nueva saga de canciones, del ska-rap al country-rock y el flamenco, se concentra en personajes estereotípicos de la nueva etapa política.
Por Martín Ulloa

Las Manos de Filippi sigue enriqueciendo una trayectoria musical de más de 25 años.

Ahora se trata de “La Descomposición”, segundo capítulo del disco M.A.C.R.I (Mente Anti Capitalista Revolucionaria Internacional), que fue lanzado por las redes sociales el pasado 19 de marzo y pocos días después, el 24, presentado en vivo en Córdoba junto a su banda amiga Todos Tus Muertos.

Para ubicarnos en esta inusual dinámica de disco-saga, vale retroceder un poco: en septiembre de 2016 había sido el turno del capítulo 1, “La Transición”. Con algunos temas que nacieron clásicos, como “Qué miedo” o “La Grieta”, y signado por letras políticamente explícitas –en el estilo propio de la banda–, la primera parte de M.A.C.R.I. era un misil teledirigido al corazón del régimen. En ella se hacía una cruda radiografía sonora del primer año y medio de Macri, de sus aliados del PJ y el funcional kirchnerismo de “resistencia” (“No era gruesa la grieta, no era gruesa, no era tan gruesa la grieta”), del papel de la burocracia sindical y de las reservas de lucha de la clase obrera.

“La Descomposición” es otra cosa, la segunda parte de un mensaje secuenciado, lo que justifica tanto su salida autónoma como su pertenencia a M.A.C.R.I. Así, en una producción musical hecha al calor de la realidad política argentina,  se intuye un plan de fondo por parte de la banda, un concepto que engloba dos mitades y a la vez deja abierto un desenlace incierto.

Con un repertorio rítmico que va de las clásicas y pesadas baladas-ska-raperas a un country-rock con guiños tarantinescos y un flamenco que recuerda a los españoles “Los Rodríguez” –de hecho este disco, según declaraciones radiales del cantante Hernán “Cabra” de Vega, contendrá un bonus track grabado junto a Andrés Calamaro, el tango “Gorrión porteño”–, este nuevo dardo es más profundo, íntimo, en contraste con los grandes ejes generales que se planteaban en el primer capítulo (con canciones como “La Grieta”, “El sistema”, “Plusvadicción”).

Ese giro se expresa en que cuatro de los cinco temas retratan explícitamente personificaciones, son la voz de nuevos estereotipos (“Lumpen”, “Canchero”, “Malcriado”, “Jueces del Facebuk”) paridos en la podredumbre de la nueva etapa política. Como esos versos que rezan “Pajarito cantor, que te encanta twittear, silbame al oído, cómo debo pensar”, en referencia a estos tiempos de trolls y ‘posverdad’.

En verdad, Las Manos narran una “Descomposición” que tiene mucho más de dos años, la de todo un régimen social, y por lo tanto las posibilidades revolucionarias que esta abre paso. La banda, que parió la famosa “Señor Cobranza” unos pocos años antes del Argentinazo de 2001, tiene pergaminos en el asunto.

 

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