25 de abril de 2018

Elecciones en Paraguay: Una crisis de los de arriba, por ahora

Por Martin Sanchez

A pesar de los pronósticos que anticipaban una diferencia de 20 puntos a favor del candidato del Partido Colorado, Mario Abdo se impuso por un estrechísimo margen: 3,73 puntos. La paridad de fuerzas quedará reflejada en la composición del nuevo Congreso, que se ha puesto en el centro de la escena política en los últimos años. Allí no sólo se pergeñó el golpe a Lugo; el año pasado tuvo lugar un intento de reelección indefinida de Horacio Cartes (apoyo luguista mediante) que terminó con el incendio del Congreso por parte de una turba acicateada por los partidos que se oponían a la reelección. En medio de un crecimiento ‘chino’, debido a la soja y a los negocios de capital brasileño, se desarrolla una crisis del régimen político de conjunto.

En el mismo lodo

El Partido Colorado gobernó Paraguay 54 de los últimos 60 años. Su peso en el aparato estatal es abrumador, mediante una combinación de clientelismo, extorsión a los empleados públicos y en última instancia el fraude liso y llano, maneja los principales resortes de los comicios. Este aparato estuvo lejos de ser desactivado en el interludio del gobierno de Lugo entre 2008 y 2012. Para ello hubiera sido necesaria la movilización de los trabajadores del campo y de la ciudad, barrer con el peso feudal de la oligarquía y emprender un proceso de transformación económica, política y social. Por el contrario, Lugo llegó al gobierno de la mano del Partido Liberal, enraizado hasta los huesos en el régimen político. Fue el propio Partido Liberal el que encabezó el golpe contra Lugo y abrió el terreno para el retorno del Partido Colorado.

El culebrón reeleccionista de Cartes cerró con una división que lo enfrenta ahora a Mario Abdo – y, por otro lado, con una repetición empeorada del acuerdo entre Lugo y los liberales, esta vez con los liberales que voltearon a Lugo a la cabeza.

Un “milagro”

La economía viene creciendo a un ritmo superior al 4% anual, en notorio contraste con los déficits o débiles crecimientos que se registran en la mayoría del resto de los países latinoamericanos.

El endeudamiento febril del gobierno se ha más que triplicado en tan sólo cinco años, a pesar de lo cual, el presupuesto para este año prevé una nueva emisión de bonos soberanos.

Por otro lado la producción sojera creció a un ritmo impresionante, hoy Paraguay es el cuarto exportador mundial. Este proceso profundizó la tendencia a la concentración de la tierra y el desplazamiento de miles de campesinos y a las matanzas generadas por las bandas de choque de los terratenientes.

Además, la salud y la educación públicas sufren un recorte brutal, el presupuesto público en estas áreas es de los tres más bajos de América Latina en relación al PBI. En 2015 y 2016 un estudiantazo sacudió Asunción y generó un movimiento de solidaridad que terminó volteando a la ministra Lafuente.

Este proceso feroz de acumulación capitalista acentuó la pobreza, que subió del 26 al 28,9 %; el desempleo también creció y llega actualmente al 8,4%, el endeudamiento en los hogares es récord.

Paraguay sigue siendo una bomba de tiempo.

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