15 de mayo de 2018

El debate sobre el “sindicato de la economía popular”

Por Eduardo Belliboni

El 1° de mayo, las organizaciones llamadas del triunvirato “San Cayetano” y otras agrupaciones como el FPDS (Frente Popular Darío Santillán), FOL (Frente de Organizaciones en Lucha), La Dignidad etc. anunciaron la creación de un sindicato de la economía social –con cuya creación la CCC, una de las patas del triunvirato, ha declarado no estar de acuerdo.

El agrupamiento o frente único de trabajadores precarizados podría ser progresivo a condición de que constituya un paso o instancia previa de organización de los trabajadores,  pero el Triunvirato ha elegido lanzar directamente un sindicato.

Precarización laboral

El planteo de la creación de un sindicato de los trabajadores de la "economía social" no es inocente, tiene un objetivo estratégico. El contrabando ideológico es fundacional, puesto que no hay economía popular alguna bajo el capitalismo: las llamadas cooperativas de trabajo son organizaciones impulsadas por el Estado para conchabar mano de obra barata, precaria y autoexplotada que actúa como contratista o tercerizada del Estado o del gran capital.
En este cuadro de ofensiva contra las masas la creación de ese tipo de sindicato es totalmente funcional a la reforma laboral que impulsa el capital porque institucionaliza un subsuelo laboral. No el único, desde luego, si tenemos en cuenta el reciente fallo de la Corte Suprema que habilita el monotributo en la relación de dependencia, encubriendo su real carácter de fraude laboral. 

El ataque a los convenios es la cuestión medular de la reforma laboral. La creación de un sindicato que cristaliza la precariedad laboral, ignorando la existencia de los convenios colectivos, será, sin dudas, vista con muy buenos ojos por las patronales, porque es funcional al objetivo estratégico de la burguesía que busca bajar el "costo" laboral bajando salarios y suprimiendo conquistas.

Los sindicatos han sido y son los instrumentos de los trabajadores para defender el valor de la fuerza de trabajo estableciendo límites a la explotación capitalista. En esa lucha, una parte importante de la clase obrera plasmó estas conquistas en convenios colectivos por actividad o por rama.

Este es el objetivo central de la conformación de los sindicatos bajo el capitalismo, porque une a los obreros  por su condición de explotados, es decir de clase. Para los revolucionarios, son además un factor de poder de los trabajadores que mediante la huelga general, política y de masas, puede llevar a la clase obrera a la conquista de su propio gobierno.

Pero ese no es el tema de este artículo. El triunvirato de organizaciones sociales,  plantea un sindicato que es la negación reivindicativa y política de estas premisas; las actividades que realizan las cooperativas que organizan los movimientos sociales son varias y de distinto tipo. Así, hay trabajos de construcción, de mantenimiento, limpieza o servicios, y en algunos casos de auxiliar en salud y educación.

Todas estas actividades están perfectamente encuadradas en convenios que rigen la actividad hace decenas de años. La eliminación o flexibilización de estos convenios es el pilar de la reforma laboral que busca trasladar  la crisis del capitalismo sobre las espaldas de los trabajadores.

La constitución de un "sindicato" que no tenga en cuenta los convenios colectivos que corresponden a estas actividades es un golpe a los miles de trabajadores que lo sufrirán, que son condenados a peores condiciones de trabajo. De constituirse dicho sindicato se crearía la situación de que un trabajador recibe -por realizar  la misma tarea- un salario menor y tiene menos conquistas que el que está bajo convenio. 

El trabajador fuera de convenio, realizando la misma función, es dividido de los trabajadores que sí lo tienen, se crea un sindicato clase B que tiene otro convenio, otra obra social y otras condiciones de trabajo. Por supuesto que para las patronales es mucho más barato contratar trabajadores de este tipo, además este nuevo  régimen de trabajo precario presionará a la baja contra los salarios y los convenios que "competirán" con los precarizados más baratos y con menos beneficios. 

Un ejemplo es el de los trabajadores de la construcción o los trabajadores recicladores del MTE, cuyos salarios comparados con Camioneros son de miseria. Eso sí, con la bendición de Francisco. El 1° de mayo del  2014  el Papa le dirigió un audio a estas mismas corrientes, alentándolas a luchar por más derechos para los trabajadores precarizados, es decir que planteaba que continúe la tercerización y precarización laboral que dominó la era K,  con algunos derechos más. De los convenios o el  pase a planta ni una palabra, aunque bien sabe  el "peronista" Bergoglio que ese es problema.

Colaboracionismo

El triunvirato aseguró que  ya está en conversaciones con la CGT para integrarse a sus filas. Aunque está en duda su  incorporación,  el tema se discute entre los burócratas aspirantes a la nueva CGT, el pronóstico es abierto.
Pero ésta es la CGT que escribió el guión de la reforma laboral. Y ya aprobó varias modificaciones en los convenios sin consultar a nadie, habilitando la precarización juvenil dentro de los convenios (por caso, ferroviarios).

Es decir que este sindicalismo del triunvirato es de colaboración con esta podrida burocracia sindical partidaria de la reforma laboral y sostenedora del ajuste. El sindicato " vaticano" es un paso en la consolidación de una administración de cooperativas y una obra social propia que arme una enorme caja para financiar a las organizaciones que la integran.

Las primeras víctimas son los trabajadores de esas cooperativas que no cobrarán bajo convenio ni tendrán las condiciones de trabajo y los beneficios que aún mantiene la clase obrera conquistados con años de lucha obrera a la que no le faltaron mártires.

En la concepción del Polo Obrero, las organizaciones piqueteras son transicionales y organizan al trabajador desocupado como parte integral de la clase obrera, para luchar por trabajo genuino e integrarse a los convenios colectivos y a los sindicatos de actividad. Los sindicatos burocráticos renunciaron a luchar contra los despidos y también a organizar al compañero desocupado.

Congreso de delegados

No hay atajos en la recuperación de los sindicatos que son hoy usurpados por una burocracia sindical atada a sus prebendas, la construcción de listas y agrupaciones sindicales antiburocráticas y clasistas. La lucha por el pase a planta, por el reconocimiento de los convenios correspondientes y la eliminación de la tercerización y la precarización laboral es clave en la lucha contra la reforma laboral.

Sí nos parece adecuado un congreso de delegados mandatados por las asambleas de las organizaciones sociales para enfrentar la actual situación y formar parte de un congreso de este tipo, general de toda la clase obrera, contra la integración de los sindicatos al Estado, para abrir paso a la lucha contra el ajuste y el FMI y sus inminentes planes.

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