16 de mayo de 2018

Christian Rath y el ascenso piquetero del 2001

Por Guillermo Kane

En sus cinco décadas de militancia revolucionaria, Christian Rath estuvo ligado a incontables luchas políticas de la clase obrera. Pero sobre todo, el Colo estuvo vinculado de una manera especial a dos procesos de ascenso obrero, los más importantes del último medio siglo. 

Primero, como delegado paritario del Smata clasista de Córdoba, el Colo fue preparador y protagonista del Cordobazo, la enorme irrupción obrera que marcó la cuenta regresiva para la dictadura de Onganía y dio lugar a un ascenso obrero que sólo fue abortado por la represión asesina de la triple A y la dictadura de Videla. 

Pero el Colo Rath también jugó un rol decisivo en los procesos de organización y lucha política que marcaron el ascenso del movimiento piquetero, al compás de movilizaciones, piquetes y puebladas que desembocaron en la rebelión popular del 19 y 20 de Diciembre del 2001. Quizás su rol aquí sea menos conocido porque no era vocero directo de los movimientos de lucha. Sin embargo, como parte de sus responsabilidades en la dirección nacional del PO, el Colo atendía los comités de Salta (y todo el Noroeste argentino) y el de La Matanza, en el conurbano bonaerense, dos puntos absolutamente centrales del proceso de organización y lucha de los desocupados durante el gobierno de la Alianza. Y el Colo no asumió la dirección del trabajo político de estos comités a la distancia, si no que estaba involucrado directamente en los jalones políticos de ese movimiento.

La pelea del PO tenía ejes claros en el terreno de la organización de los desocupados: la unidad del movimiento obrero ocupado y desocupado, la independencia respecto al Estado burgués y sus ´comités de emergencia´, que pretendían entrelazar a las organizaciones de desocupados en una gestión compartida con punteros y curas; el rechazo del asistencialismo como horizonte de lucha, la realización de un congreso o asamblea que doten de un programa y un plan de acción común a nivel nacional a un movimiento marcado por la extensión de movimientos de lucha locales, pero hasta entonces sin coordinación alguna entre sí.

Un paso muy importante en la elaboración de un programa político como conclusión de las puebladas y piquetes fue el Congreso de Trabajadores y Desocupados del Norte de Salta, realizado el 9 de diciembre del 2000, con 200 delegados electos provenientes de Tartagal, Gral. Mosconi, Pocitos y Embarcación. El que elaboró y mocionó la votación del programa adoptado en ese Congreso fue el Colo. La reivindicación de la independencia de clase frente al gobierno y los punteros de partidos patronales, del método de asamblea y la lucha por el trabajo genuino fueron desarrollados a partir de la experiencia que había recorrido el movimiento*. El congreso desarrolla un programa de industrialización y reconstrucción de la zona, sobre la base de reclamar un impuesto especial cobrado a las petroleras y administrado por las organizaciones obreras. Vota también la propuesta de organizar un congreso nacional de organizaciones de trabajadores desocupados para unificar la lucha y plantea la confluencia con los trabajadores ocupados).

Esa confluencia nacional se terminó gestando en La Matanza al año siguiente. Los dos grandes movimientos de La Matanza que venían protagonizando cortes de rutas cada vez más masivos, la CCC y la FTV-CTA, tenían una política de integración a los consejos consultivos, de confluencia con sectores patronales (Federación Agraria, Pymes, Iglesia, centroizquierda), de limitar los reclamos a un horizonte estrechamente asistencial y se oponían, además, a la estrategia de unificación nacional del movimiento de lucha que proponíamos insistentemente en cada piquete. En La Matanza, veníamos desarrollando un proceso de organización del naciente Polo Obrero, como única organización que intervenía en los grandes cortes de ruta que no estaba subordinada a alguna de las dos grandes organizaciones, delimitándose por su estrategia de independencia del Estado y su programa de reclamar trabajo genuino o seguro al desocupado. El Colo era un impulsor cotidiano de este proceso de organización, militando en las barriadas empobrecidas del sur de Laferrere y González Catán. Participaba regularmente de los círculos partidarios que se reunían en casas de compañeros en esos barrios, desafiándonos a desarrollar una agitación política audaz dirigida a la masa de desocupados de la zona levantando un programa de salida a la crisis y llamando a organizarse. Para graficarnos el desafío, el Colo trajo a una reunión un mapa de toda la zona sur de La Matanza para diseñar un esquema de altavoces en autos y de volanteo para impulsar el proceso de organización.

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Una anécdota pinta de cuerpo entero al tipo de militante que fue el Colo: en uno de los primeros cortes masivos convocado por el Polo matancero, que reunió a unos 700 compañeros en el puente del kilómetro 33 de la ruta 3, luego de unas 10 horas de corte, frente a un operativo policial descomunal que amenazaba con reprimir, y en medio de un fuerte aguacero, Colo marchó 10 kilómetros con la columna en retirado, atravesando verdaderos ríos que se habían formado en el acceso a los barrios, para hacer una asamblea de balance en el barrio La Loma, preocupado porque los compañeros se llevaran las conclusiones de la jornada y reforzar su moral militante, a pesar de las dificultades.

El endurecimiento de la ofensiva del gobierno de la Alianza contra los planes sociales conquistados por las organizaciones, en el marco de un ajuste generalizado, fue llevando a la CCC y la FTV a la decisión de convocar la asamblea nacional a la que tanto se habían opuesto en los meses precedentes. El Colo fue el dirigente nacional del PO que participó, junto a los militantes locales del Polo, de los acuerdos con la FTV y la CCC que dieron lugar a la realización de dos Asambleas Nacionales Piqueteras y a importantes planes de lucha que unificaron las luchas de ocupados y desocupados en todo el país. 

Entre los debates preparatorios, estaba el propio carácter de clase de la Asamblea, ya que rechazamos la propuesta de Luis D´Elía de que la Federación Agraria y las cámaras de PyMEs fueran convocantes a la asamblea, modificando completamente el sentido de su convocatoria. La pelea entre distintas perspectivas políticas cruzó todas las asambleas, desde el contraste entre Jorge Altamira y Claudio Lozano como expositores de las alternativas políticas que componían la asamblea, hasta la chiflatina que la concurrencia le dirigió a Hugo Moyano cuando habló o el repudio a que hablara un representante del PJ, en el caso de Mario Cafiero, que terminó con el escenario tomado por piqueteros de base de distintas organizaciones.

La segunda asamblea, en septiembre del 2001, procesó en su primer tramo una crisis, con debates muy acalorados entre los militantes presentes. Luego de un cuarto intermedio, en el cual las organizaciones convocantes se reunieron para discutir cómo sacar adelante la asamblea, se retomó el debate con la mesa cediéndole la palabra al Colo Rath para que leyera, en un papel de su puño y letra, la propuesta común de resolución acordada, que fue adoptada por unanimidad. Esta resolución llegaba más lejos que las de la asamblea anterior. Al planteo de “Fuera De la Rúa, Cavallo y los gobernadores del FMI”, se le sumaron, entre otras, la prohibición de despidos y suspensiones, el no pago de la deuda externa y la estatización de las AFJP, bancos y empresas estratégicas. No sólo se lanzaba un nuevo plan de lucha progresivo, sino que se colocaba además en la perspectiva de la huelga general.

El 20 de Diciembre, cuando ya era una hecho la renuncia de De la Rúa, el Colo le dirigió la palabra a la columna del PO, que estuvo enfrentando durante todo ese día la represión policial asesina en la calle, junto a miles de trabajadores. Nos llamó a desconcentrar, a volver a cada barrio y distrito, a promover asambleas populares para intentar darle una salida propia de los trabajadores a la crisis de poder en marcha. La rebelión popular que terminó de irrumpir en esas jornadas había sido jalonada por enormes luchas populares, fruto de miles de voluntades. La FTV y la CCC, en cambio, desertaron de la cita. 


Despedimos al Colo con la convicción de que se va un maestro de generaciones de militantes revolucionarias que ha hecho aportes significativos en el avance de la conciencia de los trabajadores argentinos. ¡Hasta la victoria, Colo!
 

*Los documentos mencionados y un muy preciso balance de estos procesos se pueden leer en el libro Una historia del movimiento piquetero de Luis Oviedo

Los candidatos patronales son un relevo de la dictadura”
Discurso pronunciado por Christian Rath en el acto de proclamación de las candidaturas del Partido Obrero, en el Luna Park. Publicado en Prensa Obrera #34, 5/10/1983.

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