18 de enero de 2018

Las mentiras de Marcos Peña sobre los cortes de luz

Las empresas embolsan y no invierten
Por Nelson Marinelli

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, volvió a colocarse esta semana detrás del atril de la Casa Rosada para declarar, sin que le tiemble la voz, que este verano estamos mejor porque hay menos cortes de luz que la temporada anterior e incluso –sostuvo- son los menores de los últimos años.

Esto, cuando Maurizio Bezzeccheri, directivo de Enel, la compañía propietaria de Edesur -una fuente que Peña no puede calificar de poco confiable-, reconoció días atrás que en diciembre último hubo un 66% más de usuarios afectados por cortes de luz en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, que en el mismo mes del 2016.

“Todavía hay sectores que están siendo afectados por los cortes”, dijo Peña, como si se tratara de un fenómeno marginal. Esto cuando en enero último hubo, solo en las áreas de Edenor y Edesur, hasta 120 mil usuarios simultáneos con corte de luz, es decir sin el “buen” servicio promocionado por el funcionario. 

El cuadro está acompañado por los brutales tarifazos de los últimos dos años, con un promedio de aumento en las tarifas del 1400%, que se elevará al 1700% con el alza que se viene en este mes de febrero. Y que seguirán en alza porque, como anunció  el ministro de Energía, Juan José Aranguren (quien también había asegurado a mediados del 2017 que este verano habría menos cortes) en el segundo semestre habrá nuevos aumentos en las tarifas de la luz.

Todo esto hizo que los balances de Edenor y Edesur mostraran un fuerte crecimiento en sus ingresos, pero que no supuso ninguna mejora en la prestación del servicio, porque las empresas siguen embolsando suculentas ganancias a costa de los usuarios, sin realizar ninguna inversión significativa que haya cambiado “la matriz energética”, al contrario de lo que aseguró el jefe de Gabinete.

No se puso nervioso Peña cuando afirmó que “la mejora en el servicio de luz” responde a que hay un importante “proceso de inversión” por parte de las empresas.

Y añadió, en el colmo de la superficialidad de sus afirmaciones, que “hay inversión en energías renovables, como estamos viendo en Vaca Muerta”, cuando ese tipo de explotación, el “fracking", consiste en romper la roca a grandes profundidades y ha sido cuestionado por su impacto sobre el medioambiente. Y que, por supuesto, no es “renovable”.

Producto de los tarifazos y la caída en el poder de compra de los salarios, el consumo domiciliario de luz ha ido cayendo a lo largo de todo el 2017, lo que supone un retroceso en las condiciones de vida de las familias trabajadoras, que deben restringir la utilización del servicio.

En la mira del gobierno y las empresas solo está el lucro capitalista.

Para que la desidia y los negociados no los paguen los trabajadores y usuarios:

Constitución inmediata de nuevas cuadrillas para atender las demandas de la población frente a los cortes, empadronando a operarios y técnicos electricistas.
Provisión de generadores, con costos a cargo del Estado y de las empresas.
No a los tarifazos que suponen un fuerte golpe a los bolsillos de los trabajadores para que el dinero vaya a parar al agujero negro de las empresas privatizadas, que vienen de embolsarse subsidios millonarios durante más de una década y sin invertir un centavo. 

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