29 de enero de 2018

UEP, los alcances de una lucha testigo

Por Nacho

Con un nuevo festival, el pasado sábado 27, los trabajadores de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP) entran en el día treinta y dos en la pelea contra más de un centenar de despidos. Continúa el plan de lucha que combinó asambleas, permanencia, acampe, paros, movilizaciones propias y en apoyo a otras luchas, festivales y recorridas con el fondo de lucha, que logró que el gobierno se viera obligado a reincorporar a 270 trabajadores, quedando al momento 110 despedidos. 

Como expresaron los delegados de la Junta Interna en el festival: "ésta ya no es una lucha sólo por nuestros despidos, es una lucha que es parte de la tendencia a enfrentar la ola de despidos en todo el país". Se trata de una conclusión en común de todo el movimiento, que demuestra gran conciencia de clase, resultado de la solidaridad de los estatales de otras juntas internas, de los docentes del Suteba Ensenada y los delegados de La Plata, de los estudiantes del Centro de Arquitectura, de los trabajadores del Astillero y de la confluencia con las luchas de Fanazul, del Senasa y del diario Hoy. Un movimiento que ha apoyado la lucha de Marta Ramallo, por la aparición con vida de su hija Johana, y que exigió la liberación, en su momento, y ahora el desprocesamiento de Ponce y Arakaki.

Lo que está en juego

La pelea de la UEP refleja lo que está en juego para los estatales: si el gobierno  de Vidal, con la Ley de Ministerios bajo el brazo, será capaz de avanzar con la "reducción estructural del personal", mientras desgasta y prepara las condiciones -con el apoyo de la burocracia sindical de UPCN, la Fegepba y Soeme- para intentar imponer salarios de hambre (15%  en cuotas).

En el caso del Ministerio de Educación, el ministro Gabriel Sánchez Zinny  junto al ex director de la UEP, Diego Taurizano, descentralizan el organismo y despiden para concretar una municipalización de la construcción y reparación de los colegios, con el objetivo de profundizar la crisis edilicia de las escuelas de la provincia. Esto para mayor sobrefacturación de las empresas constructoras afines, así como para multiplicar el negocio con sus propias fundaciones para el desarrollo de la educación privada.

Sin embargo, los treinta y dos días de lucha expresan una fuerte resistencia en los trabajadores. Estos no aflojaron frente al intento del gobierno de amedrentar con la denuncia y con amenaza de causas por la permanencia. Tampoco logran quebrar el movimiento con los aprietes a los trabajadores recontratados, imponiendo contratos basuras que habilitan rescisiones sin causas y postergando el cobro como extorsión. 

Debate

Por otro lado, la profundidad de la lucha desenmascara los límites de la orientación política de la dirección de ATE Nacional y Provincial (de Oscar de Isasi) y dan cuenta de un método agotado: levantar la permanencia a cambio de una reunión con funcionarios que nada ofrecieron, y no trabajar la propuesta de la UEP de un paro provincial con movilización, lo que convirtieron en una caravana eterna y testimonial de 150 personas. A esto hay que sumar la decisión de suspender hasta febrero cualquier acción unificada. El paro nacional y el plan de lucha "que hay que preparar", según De Isasi, no llega nunca. Todo, de una manera u otra, apuesta al aislamiento.

La campaña por la reincorporación de los 100 compañeros que aún se encuentran despedidos no se detiene. Los trabajadores resolvieron recorridas por lugares de trabajo, afichadas, piquetes, radios abiertas y movilizaciones. Es necesario un nuevo plenario regional para la deliberación del activismo. Las luchas de la UEP, de Fanazul, del INTI, del Senasa y otras, expresan la necesidad  de un Congreso de Delegados electos con mandato de bases, por un paro activo nacional y plan de lucha.

Esta y otras iniciativas pueden preparar nuevos capítulos de esta importante lucha.

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