22 de abril de 2018

Los abusos en el fútbol, en la agenda política

Por Nelson Marinelli y Valeria Lobos

Desde que las denuncias comenzaron a tener estado público, a mediados del mes pasado, el escándalo por los abusos contra chicos de las divisiones inferiores del fútbol argentino no hizo más que crecer, sumando cada día más implicados y más instituciones deportivas. “Un efecto dominó que puede ser imparable", advirtió el oficialista Clarín (4/4)
Las denuncias –algunas con nombre y apellidos y otras bajo identidad reservada- muestran que la violencia contra los chicos que viven en las pensiones de los clubes, se extiende a muchas entidades deportivas y no se limita a Independiente ni tampoco termina en River, como saltó ahora, luego de que lo denunciara ante la Justicia la médica Andrea Pennesi, quien trabajó en el club entre 2004 y 2011.

“Desgraciadamente no me sorprendió” afirmó el entrenador de la primera del Rojo, Ariel Holan, revelando que considera que es un flagelo social y que excede al club: “Hay redes que pueden entrar en un lugar vulnerable como son las pensiones de los chicos". Antes que Holan, el ídolo del club, Daniel Bertoni, había reconocido que en su época –hace 30 años- ya había “rumores” de abusos y que "por suerte" un chico contó lo que estaba padeciendo, revelando una sucesión de abusos sexuales y explotación que tiene a los menores de los clubes como blancos accesibles y a sus dirigencias mirando para otro lado. 

Las declaraciones de jóvenes abusados, testigos y ex jugadores muestran que esos abusos son un flagelo generalizado y que ha sido así desde hace muchos años. Esta misma semana se sumó como implicado Javier "Pipo" Marín, vocal titular del Comité Ejecutivo de la AFA y vicepresidente del club Acassuso. Días atrás, Héctor Kruber, ex DT del club Mac Allister de La Pampa, fue detenido en una causa por abuso sexual a menores.  Por su parte, Pablo Bles (que era Pablo Álvarez cuando pasó por el fútbol) declaró esta semana que se retiró de la actividad futbolística hace casi 20 años, justamente por no soportar más el nivel de abusos y hostigamiento que vivían los chicos –incluido él- en todos los clubes donde jugó, así como en las concentraciones de la selección sub 17 de la cual formó parte. “Lo viví en Lanús y lo viví en Banfield y en el Porvenir”, declaró. “Durante el tiempo que estuve en la Selección también vi situaciones de acoso”, en una muestra de la extensión de los abusos que llegan a ámbitos que están directamente en la esfera de la propia AFA.

Connivencia

El fiscal Juan Carlos Campagnoli, quien realizó un par de procedimientos en River y retiró documentación de distintas disciplinas y de la pensión, sin embargo declaró hace unos días, respecto de esta causa que, "si la víctima no tiene interés en que se investigue no podemos investigar", con independencia de la denuncia formal presentada por la médica Pennesi. Además, acotó que “acá hay que tener especialmente cuidado porque se habla de casos de hace muchos años", como si los abusos no continuaran actualmente, lo que puede interpretarse como un intento de limitar el escándalo, que afecta a un negocio multimillonario como el del fútbol. 

Las mafias que hoy manejan el fútbol mantienen fuertes vínculos con el poder en todos los niveles. Asociado a esto, emerge la presencia de los servicios de inteligencia, como se traslució con el extraño episodio protagonizado por Natacha Jaitt en el programa de Mirtha Legrand, al que concurrió asesorada por una ex agente de inteligencia, Ana Polero.
“Lorena Martins, hija del proxeneta Raúl Martins, que se encuentra prófugo de la Justicia, aseguró que el padre de Natacha Jaitt era ´de la banda´ de su propio padre, al tiempo que sostuvo que, según la información con la que cuenta, ´los servicios de inteligencia están metidos en el caso´. Martins ´no tiene dudas´ de que el ex SIDE, Jaime Stiuso, está involucrado en el caso” (declaraciones a FM La Patriada, reproducidas en El Destape, 4/4). Raúl Martins es el ex dueño de la discoteca Cocodrilo y agente de los servicios de inteligencia. Aportó fondos a la campaña del PRO.

El alcance de todo esto puede ser sencillamente explosivo. La mecha se encendió a través de  denuncias que se abrieron paso en el marco creado por la rebelión del movimiento de mujeres. El entrelazamiento de las redes de explotadores sexuales de los chicos con las camarillas que regentean el fútbol argentino, funcionarios y servicios de inteligencia colocan la cuestión en la agenda política. 

Así como los clubes deben volver a quienes los crearon -los socios y e hinchas genuinos- para que dejen de ser ámbitos de abusos, la corrupción será extirpada de raíz con la liquidación del régimen que muestra su descomposición por todos los poros, mediante la movilización y la lucha de las mujeres y hombres que viven de su trabajo.    
 

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