Sindicales

26/4/2024

Organicemos el paro nacional del 9 de mayo en el gremio de prensa

Contra el ajuste, en defensa de Télam y los medios públicos, por el salario y contra los despidos.

Trabajadores de prensa.

El Consejo Directivo de la CGT convocó a un paro general sin movilización para el próximo 9 de mayo. Sobran motivos para adherir a la medida e incluso para avanzar con un plan de lucha capaz de poner fin a la ofensiva del gobierno libertario.

Javier Milei y Luis Caputo impulsan un ajuste brutal sobre los trabajadores y un programa de privatizaciones, entrega de los recursos del país y destrucción de las conquistas y derechos de la clase trabajadora. La caída del poder adquisitivo del salario en lo que va de la gestión supera el 25% solo para los empleados registrados, la inflación ya suma más de un 100% y el gobierno prepara más tarifazos mientras ofrece desregulaciones y beneficios a los grandes empresarios.

La reducción del gasto público se explica fundamentalmente por la licuación de las jubilaciones y los planes sociales, la interrupción de la obra pública, los despidos de empleados públicos, el ahogo a las provincias a través de las transferencias y el congelamiento presupuestario a las universidades nacionales que amenaza seriamente su continuidad. La política económica oficial produjo una recesión inédita y un derrumbe del consumo que incluso compromete el cumplimiento de la meta fiscal por el desplome en la recaudación. Los efectos ya comienzan a verse en miles de despidos en el sector privado que, de no mediar un cambio de rumbo, seguirán creciendo.

El gremio de prensa está en el ojo de la tormenta. El ahogo salarial en prensa escrita forzó una nueva paritaria a la baja que consolidó un salario testigo de redactor de $270 mil, más de un 30% debajo de la línea de indigencia. Las cámaras empresarias pudieron imponer un cierre de la negociación paritaria con una suba para el período enero-abril del 35% sobre los salarios de diciembre cuando la canasta de pobreza acumulará más del 70% en ese lapso.

En un año el salario testigo retrocedió un 46% con relación al valor de la CBT. En ocho años la pérdida llega al 73%. Dicho de otra forma, para sostener el poder adquisitivo de abril de 2016, el salario neto del redactor debiera ser de $842 mil pero ni siquiera llega a $270 mil. Las patronales se han propuesto humillar a sus trabajadores y comprometer al propio oficio. De esa forma impusieron una verdadera reforma laboral por la vía de los hechos sobre la base del pluriempleo y el monotributismo.

El plan del gobierno tiene en la mira particularmente a los trabajadores de prensa y el oficio periodístico. La escalada de insultos, persecuciones y censuras sobre periodistas, llegaron al extremo de una represión dirigida deliberadamente a cronistas y reporteros. Son parte de un plan para privatizar, desguazar y desfinanciar a los medios públicos. Asistimos a un ataque inusitado a la libertad de prensa y de expresión.

La suspensión de la pauta oficial compromete los ingresos de centenares de trabajadores de medios recuperados y autogestivos y su propia continuidad. Es, además, la excusa que las patronales privadas utilizan para ajustar todavía más a sus trabajadores. Hacia afuera, sin embargo, no denuncian esa política.

Pero del otro lado los trabajadores hemos dado respuesta. El acampe en Télam que está cerca de cumplir dos meses y las incansables acciones de sus trabajadores (juntadas de firmas y visibilización, marchas, recorridas, festivales) sirvieron para poner de manifiesto el empantanamiento del gobierno que anunció el cierre de la Agencia pero no cuenta con las herramientas para llevarlo adelante. La persistencia organizativa de los trabajadores, además, resulta la garantía para que el gobierno siga sosteniendo el pago de los sueldos y no haya podido avanzar en su política de retiros voluntarios o despidos.

La paritaria y la defensa del salario mostraron también que el gremio tiene disposición de lucha. El paro general del 15 de febrero tuvo un alto acatamiento al igual que la movilización al Ministerio de Trabajo. El retraso en el pago del salario o la negativa a cumplir con los acuerdos paritarios llevaron generar varios paros con pleno acatamiento en Ámbito Financiero, Editorial Perfil, Diario Popular y Página/12, que llegó a sostener una medida de fuerza por 96 horas contra la provocación de la patronal del dirigente cegetista Víctor Santa María. Lo mismo ocurrió en los canales de TV donde el SiPreBA, actuando en frente único con el SAT, construyó paros y medidas que tuvieron como desenlace la firma de la primera paritaria única luego de más de 35 años.

El paro del 9 de mayo representa una oportunidad, genera un fuerte respaldo para que el malestar y la bronca se sienta en las empresas periodísticas. La situación no da para más. Mediante asambleas y plenarios de delegados organicemos la adhesión y garanticemos la medida parando las redacciones para que sea el puntapié para encarar el próximo período paritario cuyas negociaciones ya comenzaron. El SiPreBA dejó establecido en el acta del último acuerdo que la misma no satisfacía los reclamos ni cerraba la posibilidad de una negociación que permita recuperar lo perdido. La única forma de lograr esos objetivos es acumulando la fuerza necesaria para doblegar la provocación e intransigencia de las patronales. Como lo hicimos en 2013.

Es la oportunidad para que salgamos nuevamente a la calle. El acampe de Télam es el espacio para que el paro sea activo, reagrupando al gremio en una asamblea general para discutir la continuidad del plan de lucha o una concentración donde la bronca del gremio también se exprese en la calle.

Los trabajadores en la marcha en defensa de la universidad pública mostramos que hay fuerza para poner un límite al gobierno. Allí estuvo el SiPreBA. Ahora vamos el 1° de mayo a la convocatoria de la CGT, reclamemos la continuidad del plan de lucha y hagamos que el 9 sea el punto de inflexión para poner un freno a la ofensiva oficial y empezar a recuperar todo lo que perdido.

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