Ambiente
7/1/2026
El ajuste de Milei detrás de los incendios forestales de la Patagonia
Cientos de afectados y miles de hectáreas de bosque comprometidas, por el vaciamiento de la precaución y control del fuego.

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Incendio en Chubut.
Un incendio de gran magnitud avanza en la Comarca Andina de Chubut, con miles de hectáreas de bosque nativo arrasadas y viviendas afectadas. Lejos de tratarse de un hecho excepcional o inevitable, es consecuencia directa del avance de los negocios capitalistas, favorecidos por la política del gobierno de Javier Milei que ejecuta un brutal ajuste presupuestario y promueve reformas que desmantelan la prevención ambiental, vacían los organismos estatales y habilitan el territorio para el negocio de terratenientes, petroleras, mineras e inmobiliarias.
El recorte al Servicio Nacional de Manejo del Fuego es una pieza clave de esta política. Menos presupuesto, menos recursos, menos personal y brigadistas sometidos a condiciones laborales de extrema precarización explican por qué los focos se descontrolan año tras año. Jornadas extenuantes, contratos temporarios, salarios de miseria y falta de equipamiento conviven con incendios cada vez más intensos, en un contexto de crisis climática que el propio gobierno niega. El resultado es una respuesta estatal magra, tardía e insuficiente frente a emergencias que podrían evitarse o prevenirse.
Sin ir más lejos, desde noviembre que el Servicio Meteorológico Nacional y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego emitieron un alerta ígnea, advirtiendo por el alto riesgo de incendios debido a escasas precipitaciones, sequía, ola de calor y vegetación seca. Un terreno propicio para la propagación incontrolada de incendios forestales, que en un 95% son iniciados por humanos. Esto cuando en el último período se vienen perdiendo entre 30 mil y 40 mil hectáreas de bosque nativo en los parques nacionales de Chubut, Neuquén y Río Negro.
Este vaciamiento se complementa con una ofensiva directa sobre los bosques nativos y los parques nacionales. El ajuste y la desinversión son la antesala de una reorganización del territorio en función de intereses privados. En este marco se inscribe el proyecto impulsado por Milei para reformar la Ley de Tierras y el régimen de Manejo del Fuego, elaborados por el Consejo de Mayo, con el objetivo de beneficiar a terratenientes, sojeros, petroleras, mineras y grupos inmobiliarios.
La reforma de la Ley de Tierras apunta a eliminar los límites a la compra de hectáreas por parte de extranjeros, incluso en zonas fronterizas, profundizando la pérdida de soberanía territorial. Aunque el gobierno habla de “alentar inversiones”, lo que está en juego es la expansión del acaparamiento capitalista de tierras que ya alcanza cifras escandalosas: más de 12,5 millones de hectáreas en manos extranjeras, con una fuerte concentración en la Patagonia. Capitales británicos, qataríes, emiratíes, chinos e italianos controlan enormes extensiones de bosques, ríos, lagos y zonas estratégicas, muchas veces violando la Ley de Bosques Nativos.
En paralelo, la modificación del régimen de Manejo del Fuego busca eliminar las restricciones que impedían cambiar el uso productivo de un campo durante décadas luego de un incendio. Se trata de un verdadero premio para quienes incendian de manera intencional para “limpiar” tierras y reorientarlas hacia negocios inmobiliarios, turísticos, forestales o extractivos. No es casual que muchos incendios se inicien en momentos y lugares estratégicos, ni que se repitan año tras año en las mismas zonas.
La situación de Chubut expone con crudeza esta orientación. Mientras el fuego avanza en Puerto Patriada, El Hoyo, El Bolsón y Bariloche, el gobierno nacional ajusta, desprotege y prepara el terreno para una mayor entrega. La precarización de los brigadistas, el desmantelamiento de los organismos ambientales y la liberalización del mercado de tierras forman parte de un mismo plan: garantizar la rentabilidad de los grandes grupos económicos a costa del ambiente, de las comunidades y de los pueblos originarios, que enfrentan además una nueva ofensiva de desalojos.
Frente a este panorama, queda claro que los incendios no son una fatalidad inevitable, sino el resultado directo de una política de saqueo. La defensa de los bosques, del territorio y de quienes lo habitan exige enfrentar el ajuste, rechazar las reformas entreguistas y organizar la lucha contra un gobierno que gobierna para capitales imperialistas y especuladores. Hay que salir a luchar contra el gobierno entreguista de Milei y su política criminal.



