Cultura
8/9/2026
¿Quién va a robarnos nuestro derecho a exponer?
El documental “La gran Palestina” sufre nuevas cancelaciones en Montevideo y Nueva York, pero la gira sigue.
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(Cine x Palestina - Judíes por Palestina)
Días atrás, recibí un mensaje del mexicano Rafael Rangel, director de La gran Palestina, que muestra las vivencias del pueblo gazatí entre enero y abril de 2025, en el marco del genocidio que ejecuta el Estado de Israel.
Rafael me contaba de una nueva censura sufrida por el documental, esta vez en Nueva York. Las autoridades de la Universidad Cornell, donde la película había sido programada hace meses, le comunicaron por mail que la proyección se levanta. El motivo que aducen es que "parte del nuevo material promocional relacionado con la película nos impide legalmente proyectarla aquí". Queda claro que se refieren a un afiche que muestra a combatientes uniformados de Hamas y menciona la colaboración de esta organización con la realización de la película. Pese a que el equipo ofreció otros materiales, la universidad mantuvo su postura.
Lo de Cornell sigue a la cancelación de otra función en la Universidad de la República, de Uruguay, después de una campaña en su contra por parte de legisladores del Partido Colorado y de instituciones sionistas de ese país.
Previamente, acá en Argentina habíamos visto a Javier Milei y sus funcionarios lanzarse viciosamente contra la película, luego de su exhibición en la Universidad Nacional de Rosario.

Estos episodios de censura se integran en la campaña internacional del sionismo de persecución a sus críticos. Y son un ataque directo al género documental, por parte de los brutos que gobiernan el mundo. La gran Palestina cuenta, entre muchos otros registros, con los realizados en Gaza por parte de dos fotógrafos que integran Hamas. Para cualquiera que haya visto el film, es evidente que esas grabaciones revelan aspectos centrales de aquellos meses, entre otros la verdadera situación de los rehenes israelíes liberados por la organización palestina (en contraste con el penoso estado de los palestinos liberados de las cárceles de Israel). Es decir: expone las realidades que el poder oculta. Esta es una de las grandes potencias del cine documental, y esto es lo que le genera urticaria a Israel y sus cómplices.
Viniendo de un Estado colonial que asesinó a más de 260 periodistas desde octubre de 2023, y que ha hecho oficial su estrategia de desinformación para moldear la opinión pública global (a la que llaman "Hasbara"), parece que en todo esto no hay nada nuevo. Pero lo cierto es que esta censura merece un repudio firme no solo de quienes integramos el movimiento de solidaridad con Palestina, sino también del conjunto de las y los cineastas del mundo. ¿Qué precedente dejan estos actos para nuestros documentales o ficciones? ¿Hasta dónde pueden estirar las instituciones el mote de "terrorista" para películas que dan cuenta de realidades infames e incómodas para el poder? La respuesta a estas preguntas no va a venir de la naturaleza de las imágenes. Ni está condenada de antemano por un statu quo que quiere aparecer como inmutable. Va a estar determinada por las relaciones de fuerza que hayamos logrado construir, y esa construcción se realiza en la pelea cotidiana, en la denuncia constante de las injusticias y en la creación de alternativas artísticas, políticas y sociales frente a los poderes de turno. Una vez más, la defensa de la libertad de expresión va unida a la pelea contra el capitalismo y sus Estados. En todo el mundo, la causa palestina se ha vuelto un ejemplo extraordinario de esta doble disputa.
No sé si es cierto eso de que no hay mal que por bien no venga, pero seguro que acá vale. Cuando, después del ataque mileísta, se proyectó La gran Palestina en el local de la CTA Autónoma, con un rico debate, dije que le agradecíamos al gobierno por darle visibilidad a la película. Admito que había en ello algo de acto de fe, porque es indudable que la censura gubernamental puede ser un fuerte condicionamiento. Lo cierto es que, en los días siguientes, contactaron a Cine x Palestina desde los más lejanos puntos del país, preguntando cómo hacía para pasar la película que le irrita al cínico que nos gobierna.
Lo propio se puede decir a nivel internacional. En el mismo intercambio sobre lo de Cornell, Rafael me contó que se vienen nuevas funciones en Inglaterra y en Grecia, tras haber pasado por el Río de la Plata, México, España y Canadá. En paralelo, está preparando la tercera película de su trilogía sobre Gaza, en la que apunta a recuperar la belleza de la región antes de las ruinas generadas por Israel.
Adelante con eso. Seguimos haciendo lo que le molesta a los verdaderos terroristas, y no vamos a parar hasta que no haya más genocidios ni opresión en ningún rincón del planeta.




