Educación

8/5/2026

No es violencia escolar, es la que viene del Estado ajustador

Organizar la lucha con la comunidad educativa por todo lo que necesitamos.

Mensaje amenazante.


En Neuquén, la ola de amenazas de tiroteos, creciente bullying y hechos violentos entre estudiantes y que incluyen hasta docentes hospitalizados, no cesan. Ya van casi treinta hechos de distinta magnitud que azotan los cuatro puntos cardinales de la provincia de Vaca Muerta.

El Estado siempre pretende tirar la pelota afuera: “los docentes que no enseñan, los estudiantes que no les importa estudiar y las familias que no están presentes”.

¿Dónde está el problema? Inevitablemente la crisis capitalista y el ajuste, que empeora la degradación de las relaciones sociales, impactan en las escuelas. Desde el presidente Milei hacia abajo, el agravio a las masas trabajadoras y sus familias es total.

Junto a ello, hace poco se votó una ley nefasta que baja la edad de punibilidad, apuntando contra nuestras infancias y adolescencias. La educación no zafó de los ataques que también reciben los jubilados, los migrantes, el colectivo de Discapacidad y la salud.

Mucho protocolo, nada de presupuesto

Como siempre, las primeras acciones las llevó adelante la propia docencia bajo la presión de la ministra de Educación Soledad Martínez de no suspender clases porque “dejar a los chicos fuera de las escuelas es profundizar ese escenario de riesgo”. Martínez sugirió modificar la organización escolar, con recreos más cortos, en espacios cerrados, baños abiertos solo en los recreos, etc. La pose progre de “un abordaje pedagógico, no punitivista, no reglamentarista” oculta que no ponen un peso para que eso realmente sea así.

La política de dejar todo a la deriva llevó a que en algunas escuelas se convocara a la policía a dar charlas, hacer rondines o presencia en los horarios de ingreso y egreso.

La burocracia del TEP, encabezada por Fany Mansilla, se limitó a pedir al gobierno de Rolando Figueroa una reunión interministerial que no prosperó.

Es que para colmo todo esto ocurría en medio de un paro rebelde de las seccionales opositoras por la reapertura de la mesa salarial, y la dirección provincial de Aten no quería hacer olas. Se concentró en amenazar a los docentes con descuentos por día de paro en nombre de la patronal.

Y llegó una guía de orientaciones “socio pedagógicas” teñidas de progresismo para intervenir ante mensajes amenazantes o posibles hechos de violencia en el ámbito escolar. El documento fue elaborado por el Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (Eaopie). Luego terminaron aprobando la Resolución 650/26, modificando el calendario escolar para realizar actividades de concientización en el mes de mayo.

Y el programa “Llegar antes” para detectar casos de bullying o violencia que no se advierte, “una práctica cultural naturalizada en la convivencia”. Insisten nuevamente en la responsabilidad docente y no ponen un peso para los equipos profesionales necesarios ante la magnitud del daño que ellos mismos han causado.

Estos “protocolos” no innovan respecto a resoluciones anteriores como la 1259, no aportan un peso de presupuesto sino que resultan una carga más a la tarea docente.

Lo cierto es que hoy lo que aparece como una amenaza es otra manifestación de las consecuencias sociales del ajuste acumulado por todos los que gobernaron con "sintonía fina" o con motosierra. Y de todos los que desde la falsa oposición (peronismo, Neuquinizate, Comunidad, etc.) le dan los votos a Milei en el Congreso y aplican su ajuste en las provincias.

La excepción se transforma en regla, porque la escuela recibe cada vez más problemáticas sociales y a veces simultáneas de una vida atravesada por la incertidumbre, con infancias que están cada vez más solas o bajo el cuidado de otras personas porque su familia trabaja todo el día. Se suman la pobreza, la desocupación, la falta de vivienda, de alimentación y la carencia de personal y presupuesto para todos los dispositivos de “atención y contención”. El hospital público no puede atender la creciente demanda para la salud general y mental o medicamentos.

Es la violencia que viene del propio Estado y se manifiesta en las escuelas.

¿Cuál es la salida?

No existe un “protocolo” sin recursos y sin una modificación de las condiciones materiales. Requiere como medidas de emergencia la triplicación del presupuesto para cargos de equipos interdisciplinarios, docentes, deportivos, para el arte, ayuda alimentaria, becas sin condicionamientos, restitución de programas sociales, acompañantes terapéuticos (AT), insumos, etc.

Hay que reunir a la comunidad educativa y centros de estudiantes para organizar la lucha por todo lo que se necesita. Es la más saludable manera de encarar este flagelo que se suma a no poder trabajar, tener un sueldo, una vivienda o comer. Es decir, sobrevivir.

No serán los mismos gobiernos responsables de esta barbarie quienes aporten la salida. Tampoco la burocracia sindical, que deja correr el ajuste, el que organice la lucha. Seremos los trabajadores organizados junto a estudiantes y comunidades educativas, rechazando el virus de la militarización de las escuelas y la criminalización de la juventud.

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