Educación
22/5/2026
Se cae una excusa de “La Neuquinidad” para el ajuste en educación
Hay más infancias, niñeces y jóvenes, no menos.
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El ajuste educativo de Figueroa.
Con el argumento de la baja de natalidad que se registra a nivel mundial y también en nuestro país, el gobierno de Neuquén instrumentó una medida de ajuste antieducativo que consistió en cerrar las salas de Nivel Inicial que funcionaban como anexos en los edificios de escuelas primarias, para trasladarlas a edificios de Jardines de Infantes o Escuelas Infantiles (con matrícula desde el primer año de vida).
Este traslado lo hizo en forma compulsiva y sin la menor planificación, lo que originó que en muchos casos las familias tuvieran que recorrer mayores distancias junto a las infancias, no siempre contando con los medios de transporte. Además implica una desorganización familiar. Es que en muchos casos las familias ahora deben llevar sus niñas/os de edad de primaria a una escuela y luego en otro horario a los del nivel inicial a escuelas ubicadas alejadas.
Esto en las zonas rurales y semirurales, donde no existen transporte público, ha sido un caos para las familias y las niñeces.
Este operativo no se pudo concretar allí donde la comunidad educativa resistió. En otros, a pesar de la resistencia, la ministra de Educación terminó derrumbando aulas de jardín con la excusa de una nueva obra para impulsar el traslado obligatorio (como el caso de la escuela 301 de Plottier, una comunidad que enfrentó en su momento la política de la ministra y el gobierno).
Todo esto como parte de una verdadera reforma laboral en el nivel Inicial, con la incorporación de las llamadas “escuelas infantiles” que albergan niñeces desde los pocos meses hasta los cinco años y obliga a las docentes a cambiar pañales y sondas, cuando son tareas específicas de personal de salud ya que gran cantidad de las y los docentes no recibieron capacitación al respecto. Esto sin contar con la necesaria presencia de testigos (que requiere mayor cantidad de personal) durante estas tareas, ante posibles denuncias de abuso.
Todo esto en nombre de una caída de la natalidad que habría disminuido la matrícula del sector. Aún si hubiera disminuido esa matrícula, era la oportunidad de mejorar la relación docente-estudiantes, y no sobrecargarla de nuevo cerrando salas anexas en escuelas primarias y extendiendo la matriculación del Nivel Inicial hasta los primeros meses de vida. Además el cierre de las salas anexas, libera aulas en las escuelas primarias no para reducir la cantidad de estudiantes por curso sino para no construir escuelas primarias nuevas.
¿En Neuquén, qué dicen las estadísticas?
Por un lado el gobierno se la pasa proclamando el incesante ingreso de familias atraídas por Vaca Muerta y la economía neuquina. Y por el otro asegura que la baja del índice de natalidad esta reduciendo la matrícula escolar. Hay una contradicción en esto, que se debe resolver con datos concretos.
En un documento oficial denominado “Natalidad y matrícula escolar en Neuquén. Principales tendencias y desafíos” se presentan datos sobre la caída de la natalidad desde el año 2015 hasta el 2024. Pero el mismo texto hace una advertencia: “No incluye el saldo migratorio positivo de Neuquén, factor que explica por qué la matrícula real es superior a la cohorte estimada en ciertos tramos etarios”. Es decir, el resultado final es más bien un crecimiento de la matrícula, no una disminución. Con lo cual todo el cuento de la necesidad de ajustar espacios escolares en función de la caída de la tasa de natalidad es un fraude.
Es un texto oficial que es tendencioso, porque a pesar de lo afirmado, lo ignora, para considerar que “la caída en la demanda constituye una oportunidad para reorientar recursos”, es decir, aparta el dato real (crecimiento de matrícula) para poder fundamentar lo que denomina eufemísticamente “reorientar recursos”.
Es un documento oficial que tiene la conclusión signada desde el vamos, por eso ignora la advertencia que hace el mismo documento, que desmiente esa conclusión.
Y lo dice con todas las letras, ya que al establecer la meta de cobertura, dice que “la reorganización y planificación de la infraestructura escolar está orientándose en la actualidad en pos a la universalización de la educación desde los 45 días hasta los 3 años (Escuelas Infantiles), cubriendo el segmento de la población que aún no está escolarizada”. O sea, los cierres de salas anexas, de escuelas en la ruralidad y un largo etcétera de ajuste.
Pero en un cuadro del texto oficial se muestra que entre 2016 y 2025 la matrícula en salas de 3 año pasó de 1.357 a 3.806, creció un 180% con fuerte impulso a partir de la pandemia.
Además, en el año 2016 del total de la población de tres años, solo estaba matriculada en jardines de infantes un 12%; pero en el año 2025 (con caída de la población de tres años) el porcentaje matriculado era solo del 50%.
Un mentís rotundo a que la baja de la tasa de natalidad ha afectado la matriculación en el nivel Inicial. No obstante ya se han instrumentado medidas de ajuste educativo en el sector.
El estudio oficial defiende su posición afirmando que lo que no puede mostrar para la matriculación en salas de 3 años, sí ocurre en salas de 4 y 5 años, que en la postpandemia habría caído un 23%.
Flojito de papeles
Los cuadros estadísticos, en la medida en que suben los grupos etarios, tanto en el nivel Inicial como en el nivel Primario, muestran que hay más matriculados que la población estimada para esos rangos etarios. Algo que sería una contradicción: no puede haber más inscriptos que población de esas edades.
Sin embargo los cuadros así lo muestran, y el texto oficial vuelve a recordar que la migración hacia la provincia no es considerada y que la población por edades es “estimada”, es decir, es una manera de reconocer que ni los censos miden la población con cierto nivel tolerable de aproximación. Como la matriculación es un dato objetivo y la población un “estimado”, las proyecciones sobre la caída de matrícula hacia el 2030 que pretende justificar (“proyectar a futuro un contexto de menor demanda de servicios escolares”) el ajuste más allá del Nivel Inicial carecen de la seriedad necesaria.
Recientemente el boletín de prensa (17/5/2026) del gobierno informó que se actualizó el “estimado” de la población en base a diversas fuentes. Se realizaron nuevas “estimaciones” que arrojan que entre 0 y 4 años hay 43.195 niñas y niños, que entre 5 y 9 años hay 53.652 estudiantes y que hay 64.664 estudiantes entre 10 y 14 años. Y unos 12.933 jóvenes de 15 años.
Estas nuevas “estimaciones” superan ampliamente en cantidad de habitantes por franja etaria a las que dieron fundamento para plantear un “contexto de menor demanda de servicios escolares”.
Hoy, según la propia proyección del oficialismo, hay una población en edad escolar que ronda los 200.000 menores de 18 años. En todo caso, si una gran parte no está matriculada en las escuelas, es porque la condiciones de pobreza de las familias y la incorporación temprana a las tareas laborales alejan a esas niñeces y juventudes de la educación.
Esto es lo grave, aunque este aspecto no forma parte del gobierno que prefiere subirse al carro de un proceso de baja en la tasa de natalidad que en Neuquén, evidentemente, no se traduce en un “contexto de menor demanda de servicios escolares”, como afirman en su documento del año pasado, sino todo lo contrario.
Pero para absorber esa mayor demanda hay que destinar presupuesto en todo sentido, y es lo que el gobierno de “La Neuquinidad” con su motosierra no está dispuesto a hacer. Aún cuando avala la quimérica cifra lanzada por el CEO de YPF acerca de que Vaca Muerta requerirá 40.000 nuevos puestos laborales en el corto plazo.




