El acuerdo Pentágono-OpenAI: inteligencia artificial al servicio de la guerra imperialista

Trump se desespera por adaptar la IA a la maquinaria bélica estadounidense.

Tecnología en tiempos de guerra.

El Pentágono y OpenAI sellaron un acuerdo millonario para que el gobierno de Trump pueda usar la tecnología de la empresa norteamericana de inteligencia artificial en sus planes de guerra imperialista, después de la crisis desatada por los reparos de Anthropic. La gran innovación, que se suponía que venía a motorizar una nueva revolución industrial, será primero que nada parte del arsenal de fuerzas destructivas al servicio del intento del imperialismo yanqui por revertir su declive como potencia dominante en el marco de la crisis del capitalismo mundial.

El pacto con OpenAI se produjo después de que cayera el que el Estado yanqui mantenía con Anthropic, firma cuyos desarrollos en servicios de software viene de romper el mercado bursátil y hundir a gigantes del rubro como IBM. La compañía de Dario Amodei, también estadounidense y la primera en gestionar documentación y archivos clasificados, se opuso a que el gobierno usara su herramienta Claude de manera indiscriminada en tareas de vigilancia masiva y en el terreno de las armas autónomas.

La tensión entre Amodei y el gobierno escaló luego de que este último usara la IA de Anthropic en el operativo que dio lugar a la invasión de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Para defender su postura, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, argumentó que "los fabricantes de armamento no deciden cuándo ni contra quiénes se disparan los misiles que venden al Ejército estadounidense".

El gobierno de Trump le dio un ultimátum a la empresa: tres días de plazo para reconsiderar su postura. Incluso la ha amenazado con invocar la Ley de Producción de Defensa, lo que le hubiese permitido, en nombre de la seguridad nacional, tomar el control de la empresa y sus productos; también con declararla como un "riesgo para la cadena de suministro militar", lo que hubiera hecho pesar sanciones sobre sus negocios.

El magnate republicano se metió de lleno en el conflicto, acusando, en su red social Truth, a Anthropic de ser una empresa "radical de izquierda" y "woke", y diciendo que solo el comandante en jefe (o sea, él) de las Fuerzas Armadas decide "cómo se luchan y ganan las guerras". Y ordenó el fin del uso de su tecnología en todas las agencias federales de Estados Unidos. Poco tiempo después del choque con la empresa, ordenó el ataque contra Irán.

El acuerdo con OpenAI fue presentado por su dueño, Sam Altman, como uno que implica el uso de IA en la gestión de archivos clasificados en la nube. Pero el convenio establece que "el Departamento de Guerra podrá utilizar el sistema de IA para todos los fines lícitos, de conformidad con la legislación aplicable, los requisitos operativos y los protocolos de seguridad y supervisión bien establecidos". Si se invoca la Ley Patriota, por ejemplo, la vigilancia masiva podría volverse "legal". En respuesta, muchos usuarios de la empresa cancelaron sus suscripciones en ChatGPT y están migrando a Claude.

Guerra e inteligencia artificial

"El Pentágono viene integrando IA en sus sistemas de armas impulsado por la competencia con China, y por nuevos peligros como los misiles hipersónicos súper rápidos, que superan la capacidad humana de reacción", señala La Nación (24/2).

El uso de la IA en las Fuerzas Armadas se viene extendiendo. Sirve para interconectar armamento (enjambres de drones, por ejemplo), modelizar campos de batalla, organizar estrategias militares en segundos, hacer tareas de reconocimiento, seleccionar y definir objetivos; tareas que en muchos casos todavía requieren de intervención humana.

"La proliferación de pilotos autónomos, asistentes de manejo y software predictivo naturalizó delegar la responsabilidad en lo sintético. En el ámbito militar, esa ventaja se intensifica: los sistemas armados con IA ya no solo obedecen, sino que leen el terreno, evalúan amenazas y recalibran su respuesta en tiempo real, con un margen de error ínfimo y capacidad de anticipación inmediata", dice Clarín (12/1).

El régimen sionista usó tecnología de Microsoft y OpenAI, con la colaboración de empresas como Google y Amazon, para llevar adelante sus planes genocidas-fascistas en la Franja de Gaza. También utilizó software como Lavender (que le sirvió para seleccionar objetivos humanos, marcar al menos a 37.000 palestinos y asesinar aproximadamente a 15.000), Where is Daddy? (para rastrear individuos marcados y bombardearlos cuando estén en sus casas) y The Gospel (para identificar estructuras en las que, según el Ejército israelí, operan militantes de Hamas).

En Ucrania, por otro lado, el uso de la IA se ve en la utilización de drones semiautónomos y herramientas para identificar objetivos a atacar, entre otras cosas.

Bajo el capitalismo, el desarrollo tecnológico simplemente no aspira a satisfacer necesidades sociales. Los pronósticos sobre un apocalipsis laboral con millones de trabajadores desplazados por la IA responden a los objetivos con que se desarrolla la investigación, cuando podría apuntar en cambio a reducir la jornada laboral y liberar a las personas de las tareas más monótonas. Pero, mucho antes que todo eso, está inflando una burbuja financiera y nutriendo el arsenal bélico de potencias capitalistas.

La lucha contra la guerra imperialista y por el socialismo está a la orden del día.

Por la derrota de la agresión imperialista–sionista contra Irán
Por una gran movilización internacional -
prensaobrera.com
La carrera por el armamento nuclear entre las potencias capitalistas
Las guerras y la barbarie imperialista amenazan con nuevos Chernóbil, Hiroshima y Nagasaki. -
prensaobrera.com
Comunicación & Guerra - En Defensa del Marxismo
revistaedm.com