Internacionales
1/9/2026
El debate sobre China en Un Mundo Feliz, el programa del canal Delireo
Pablo Giachello presentó y debatió su libro "El Gigante Asiático”.
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Pablo Giachello,dirigente del Partido Obrero, legislador bonaerense electo e integrante de la Flotilla Global Sumud, presentó los lineamientos de su libro El gigante asiático. Restauración, proyección y límites: una lectura desde el trotskismo (editorial Milena Caserola) en una extensa entrevista en el programa de streaming Un Mundo Feliz. La ocasión sirvió para discutir la caracterización de China como potencia emergente, en el marco de la declinación histórica del imperialismo norteamericano.
El programa completo puede verse aquí, donde toda la segunda parte está dedicada al debate abierto en el FIT-U y a las iniciativas que impulsa el Partido Obrero al interior del frente.
Las relaciones sociales dentro de China
Giachello remarcó que el ascenso chino no expresa una variante del socialismo, sino el resultado directo de una restauración capitalista dirigida por la propia burocracia del Partido Comunista: “Si uno quiere caracterizar al Estado chino, al régimen que hoy existe en China, yo lo defino […] como un capitalismo de Estado bajo control burocrático”.
En ese sentido, puntualizó que la restauración capitalista arrancó con las reformas de Deng Xiaoping en 1978, y se consolidó con el ingreso a la Organización Mundial del Comercio en 2001. Para fundamentar esa caracterización, Giachello recorrió el itinerario del proceso de restauración del capital en el país, con hincapié en el impasse que abrió la represión de Tiananmén en 1989, la reanudación de las reformas con la “gira al sur” de Deng en 1992, y la emergencia de los “capitalistas rojos” (empresarios que forman parte del Partido Comunista y de la Asamblea Nacional del país).
“Este proceso restauracionista lo tutela nada más y nada menos que el Partido Comunista, a diferencia de lo que fue […] el proceso de disgregación del antiguo espacio soviético”, enfatizó. Agregó que esta tutela “posibilitó que el Partido Comunista retenga en manos del Estado resortes claves” de la economía. El control férreo de la situación por parte de la burocracia del partido se nota en es su rechazo a las libertades democráticas para el debate y la organización de la clase obrera local. A su vez, un dato de color que expresa esta situación es que la famosa IA china, DeepSeek censura cualquier consulta sobre la masacre de Tiananmén.

Un debate importante para la izquierda en todo el globo
El conductor Fernando Ramal supo iniciar un debate picante, interesante e importante, al defender la mirada que ve en China una potencia benigna o de contrapunto positivo frente a Estados Unidos.
El dirigente del PO advirtió que ese razonamiento se abstrae del sujeto social que controla el proceso, y por lo tanto del costo social que tuvo el desarrollo chino. Así, señaló: “arrasando con conquistas históricas de la clase obrera china es que se logra esta proyección de China a nivel internacional”. En particular, el dirigente explicó el desmonte del principio conocido como el “tazón de arroz de hierro” (empleo vitalicio; salario garantizado; vivienda, salud y educación provistas por las empresas estatales). “Eso es lo que lleva a que llegue el capital extranjero, porque ve en la explotación de la fuerza de trabajo china una fuerza de trabajo a precio barato”, subrayó.
El autor de El gigante asiático señaló que, a través del sistema de registro hukou, existe una barrera que limita la movilidad y los derechos sociales de la población rural que migra a las ciudades para trabajar, creando una división profunda dentro de la clase trabajadora y negando derechos básicos a gran parte de ella. Del mismo modo, apuntó que el gobierno ha elevado la edad jubilatoria en un contexto de crecimiento tecnológico sin precedentes; lo cual es interpretado por el entrevistado como el recrudecimiento de la carga del despliegue chino sobre el proletariado.
A nivel internacional, la formación de un acople económico entre China y Estados Unidos a partir de las reformas pro-mercado fue fuertemente negativo para la clase obrera, en opinión de Giachello. Esto porque “el ataque a las condiciones de vida de la clase obrera china, las posibilidades de la explotación de una fuerza de trabajo barata en China, fue un ariete contra la clase obrera internacional” al funcionar como factor de presión contra los salarios y los derechos laborales en todo el mundo. “Yo te hablo en nombre de la defensa de los intereses de la clase obrera”, remarcó.

El rol de China en el escenario global
Al pasar al segundo eje de la caracterización, Giachello ubicó el problema en el orden nacido de la Segunda Guerra Mundial, un entramado de instituciones (la ONU, la Otan, el FMI) montado alrededor de la hegemonía norteamericana y del cual China quedó excluida. “Ahora, la peculiaridad de China es que […] se constituye un nacionalismo gran-burgués [que] empieza a pelear por un lugar en el capitalismo mundial”. Hoy China aspira a “sentarse en el banquillo de los comensales” en el banquete del mundo.
El vehículo de ese salto, explicó Giachello, fue el capitalismo de Estado bajo control burocrático, que centralizó los resortes decisivos de la energía, la infraestructura y la banca. “Lo que no se puede pasar por alto es que hubo una revolución”, “sin una revolución que permitiera la centralización del Estado [y la economía]” su crecimiento “no hubiera existido, y China hoy sería un país periférico y semi-colonial como tantos otros”, subrayó.
Para medir hasta dónde llegó el proceso, el dirigente del PO analizó el nivel de exportación de capitales del país del Río Yangtsé, ya que se encuentra en el tercer lugar de países con mayor flujo de dichas exportaciones (solo detrás de Estados Unidos y los Países Bajos). A eso sumó su condición de tercer Estado acreedor del planeta y de primera potencia manufacturera; así como el corredor que abrió la Franja y la Ruta de la Seda para el ingreso de materias primas y la salida de sus manufacturas: “En este proceso también queda en evidencia una política opresiva de parte de China, porque se combina una política de préstamos […] que tienen tasa de interés en muchos casos más alta que los del Fondo Monetario Internacional”.
Lejos de toda conclusión apresurada, precisó por qué habla de un “imperialismo en formación” y no de uno consumado: China no dispone de un bloque de alianzas militares cohesionado que pueda compararse con la Otan, por un lado, y el yuan conserva un peso marginal en las transacciones internacionales frente al predominio del dólar, por el otro. “Por ejemplo, los Brics no se pudieron pronunciar a favor de Rusia en la guerra ucraniana”, apuntó, aclarando que el Estado chino todavía carece de los mecanismos de alianza militar y de dominación financiera que manejan los imperialismos consolidados. “India, que es parte de los Brics, integra un bloque militar completamente antagónico con China”.
Perspectivas
En este sentido, Giachello planteó que, si bien China es actualmente el mayor desafío geopolítico para Estados Unidos, el país todavía enfrenta frenos importantes para desplazar la hegemonía actual. El ascenso de China está lleno de contradicciones en sus relaciones externas, en parte debido a que el sistema financiero internacional y el uso de la moneda global (el dólar) siguen fuertemente ligados a los intereses de las potencias tradicionales. Esto refuerza que el país asiático se encuentra en una posición de "imperialismo en formación" o en construcción, en lugar de una potencia que ya controla las reglas del orden global.
Pero China también se enfrenta a contradicciones internas. En parte la sobreproducción, pero también las tensiones sociales que se abren en los choques contra la clase obrera local, un auténtico gigante no tan dormido. Una intervención histórica del proletariado puede ser decisiva para el curso de los acontecimientos.
Frente a las ilusiones en un capitalismo de Estado de rostro amable y a los peligros de la guerra comercial en curso, la tarea de la hora es reafirmar una salida socialista e internacionalista, independiente de todos los bloques que disputan un dominio imperial del planeta.





