El fracaso de los aranceles intensifica la guerra comercial

El fallo de la Corte Suprema estadounidense bloqueó los aranceles de Trump

Trump pasó del “Día de la Liberación” -cuando anunció aranceles a sus socios comerciales en abril de 2025- al ridículo global al ser anulada una herramienta decisiva para su gobierno. La Corte Suprema de Estados Unidos dijo que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no da sustento legal a los aranceles de Trump, un golpe a la autoridad política global de Trump, ya bastante desgastada.

Sus pretensiones eran detener con aranceles “la afluencia de drogas ilegales procedentes de México, Canadá y China y los “déficit comerciales” eran la cobertura para intentar imponer una autoridad tiránica sobre otros países mediante la imposición de aranceles  y obtener ingresos para pagar la deuda que ya alcanzó 39 billones de dólares. Sus intereses ya alcanzan al billón anual siendo el mayor rubro del Presupuesto Nacional junto con el gasto en Defensa.

La resolución de la Corte y la deuda norteamericana

El fallo de la Corte Suprema –que dictaminó que los aranceles impuestos por Trump son inconstitucionales, y que invaden la facultad del Congreso para imponer impuestos- abre la posibilidad de que el gobierno deba reembolsar aproximadamente 170.000 millones de dólares en aranceles ya recaudados, lo que crearía un faltante fiscal que probablemente requeriría una mayor emisión de deuda para ser cubierto. El gobierno ya realizó declaraciones de no reembolsarlos y varias empresas ya están iniciando demandas para obtenerlos.

La deuda nacional supera los 39 billones de dólares. Además,  la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que los déficits aumentarán, alcanzando 1.85 billones en 2026 y más de 2 billones en 2028. Se estimaba que los aranceles de Trump podrían generar unos 300.000 millones anuales, más que insuficientes para compensar el creciente déficit presupuestario.

En un giro demagógico, el gobierno de Trump prometió usar los ingresos de los aranceles para múltiples fines, desde reducir la deuda hasta enviar cheques de 2.000 dólares a los contribuyentes. Sin embargo, economistas independientes ya advertían que los ingresos no eran suficientes para cubrir todas esas promesas y ahora ninguna. Con el agregado de la lluvia de reclamos judiciales para devolver lo recaudado.

Los aranceles y el agujero que dejó la ley fiscal de Trump

La Ley Fiscal "One Big Beautiful Bill Act" (OBBBA) que Trump impulsó y fue votada a mediados de 2025, extendió los recortes de impuestos de 2017 a los contribuyentes de mayores ingresos. La CBO estima que esta ley contribuye a  aumentar los déficits del presupuesto al reducir la recaudación impositiva.

La ley convierte en permanentes las reducciones impositivas desde 2017, que fueron anunciadas como temporales. Bajar tasas a las rentas; reducir los impuestos corporativos y las cargas impositivas a los inversores. Esta ley era temporal y vencía en 2025. La Casa Blanca logró que fuera aprobada en el Congreso y ahora las reducciones de impuestos a la renta, las herencias y las reducciones impositivas a las empresas llegaron para quedarse.  

Mientras tanto, se recortan partidas presupuestarias a la ayuda médica, sanitaria y alimentaria (!).  A Medicaid en casi un billón de dólares; entre 7.6 y 16 millones de personas perderán cobertura de salud. Y se recortan miles de millones de dólares del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), un recorte del 20%, la mayor reducción en la historia del programa.

Confusión e incertidumbre

El 2 de abril de 2025 fueron anunciados los nuevos aranceles, y generaron un derrumbe de acciones y bonos en Estados Unidos y otros mercados ante la confusión sobre las nuevas reglas. Wall Street siguió en caída y luego China respondió con aranceles a Estados Unidos y  sanciones a empresas y restricciones adicionales al comercio agravando el derrumbe.

El dólar estadounidense comenzó una caída que hasta hoy no se detiene. Se sumaron caídas en el mercado de bonos del Tesoro, una tormenta perfecta en desarrollo hasta que  el 9 de abril Trump levantó los aranceles y abrió negociaciones con los países involucrados.

El retroceso de Trump con los aranceles tuvo varios antecedentes. En agosto de 2025 el gobierno de Trump anunció otra prórroga de los aranceles que debían entrar en vigencia el 7 de agosto. Y se  pactaron acuerdos de reducción para la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Vietnam. En noviembre de 2025, un nuevo cambio eximió a productos “que no pueden ser cultivados, extraídos o producidos naturalmente en Estados Unidos". En noviembre, se eliminó el arancel adicional del 40% a productos agrícolas de Brasil. Los cambios llevaron a un  periodista, Robert Armstrong, del Financial Times, a acuñar la frase TACO: "Trump Always Chickens Out" (“Trump siempre retrocede”).

El retroceso del dólar y la suba de los metales preciosos

Las medidas y los continuos cambios aumentaron la incertidumbre global. Se desencadenó una salida de capitales de Estados Unidos que se refleja  en la devaluación del dólar frente a las monedas de sus socios comerciales y una carrera hacia activos refugio como el oro.

Frente al dólar, diversas monedas tuvieron importantes subas desde la asunción de Trump.  El euro se valorizó 14 por ciento; el franco suizo  13%; la libra esterlina 9%; la corona danesa y noruega 13%; el peso mexicano 15%, el real brasileño 12% y el rublo de Rusia subió 33%. (The Telegraph, 25/2).

Bancos centrales y fondos soberanos pasaron a ser vendedores netos de deuda estadounidense a largo plazo, reduciendo sus posiciones y dificultando la renovación de los vencimientos. Esto ha tenido el reflejo más elocuente en la suba de los metales preciosos. Desde la asunción de Trump la plata y el platino subieron 150%, el oro 70%  y el paladio 85%.

La salida de capitales de Estados Unidos estancó Wall Street desde hace cuatro meses y ahora hay caídas importantes en algunos sectores, como el de la inteligencia artificial, software y aplicaciones. Este descalabro genera alta preocupación por ser el sector que más inversiones recibió en el último año y las empresas no generan ingresos ni ganancias que los justifiquen.

La guerra comercial no finaliza con la decisión de la Corte

Pocas horas después de conocerse la decisión de la Corte Suprema de anular los aranceles, la administración Trump anunció que vuelve a imponer un arancel global del 10% y a las pocas horas lo elevó al 15%, ahora bajo una base legal diferente  (la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974), que permite al presidente imponer medidas  temporales para corregir desequilibrios comerciales, solo por 150 días.

Además, la Casa Blanca evalúa nuevos aranceles por razones de “seguridad nacional”, que ya ha sido empleada para gravámenes sobre acero, aluminio y otros bienes, y podría extenderse a sectores considerados estratégicos (como baterías, telecomunicaciones, etc.).

La importancia estratégica que Estados Unidos otorga a ciertos sectores y materiales considerados esenciales o “críticos” para su economía y seguridad indica que la guerra comercial seguirá, con posibilidad de transformarse en un enfrentamiento bélico, como indican los preparativos ordenados por Trump para atacar a Irán  y el reciente secuestro del presidente Maduro de Venezuela. Ambos países con las reservas de petróleo más importantes que existen.

Los argumentos del gobierno de Trump que intenta impedir que Irán fabrique bombas nucleares con el uranio enriquecido es una pantalla para intentar hacerse del petróleo y controlar la zona del Golfo Pérsico donde se encuentran los mayores productores.

Guerra comercial, tendencias a la guerra global y falta de municiones

Los especialistas militares dicen que el despliegue naval, aeronáutico y de tropas en la región  es el mayor desde la guerra del Golfo. El despliegue actual implica una concentración de fuerzas aéreas y navales en Oriente Medio que no se veía desde antes de la invasión de Irak en 2003.

A pesar de esta concentración, uno de los generales de mayor rango del Pentágono “advirtió al presidente Donald Trump y a otros funcionarios que la falta de municiones críticas y la falta de apoyo de los aliados añadirán un riesgo significativo a la operación y al personal estadounidense”, advirtiendo que cualquier operación importante contra Irán enfrentará desafíos debido a que el arsenal estadounidense de municiones se ha visto significativamente reducido por la continua defensa de Washington a Israel y su apoyo a Ucrania (Washington Post, 23/2).

El genocidio de Gaza llevado adelante con armas y municiones provistas por Estados Unidos y las provisiones a Ucrania han dejado al imperialismo con capacidades limitadas para iniciar otra guerra.

La fantasía de Trump de resolver desequilibrios resultantes del agotamiento de las herramientas imperialistas para el sometimiento del resto del mundo, como el uso del dólar para imponer sanciones, o financiar el déficit con deuda que compran los socios comerciales, ha tenido un brusco cambio. Los aranceles han sido otro episodio de la declinación. De allí la apelación a las guerras.

El presidente que quiso ganar el Nobel de la Paz no puede con las tendencias profundas del imperialismo, sigue impulsando guerras criminales que se transformarán en revoluciones globales.

25/2

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