Empezando por Trump, los archivos sobre Epstein retratan a gobernantes y capitalistas

Más revelaciones sobre el caso.

Trump y Epstein

Cada vez aparecen más revelaciones que vinculan a personajes importantes de la política y la economía mundial con el magnate pederasta Jeffrey Epstein, no sin generar crisis en distintos países. Según archivos del FBI, el presidente norteamericano Trump estaba al tanto desde hace mucho más tiempo de las actividades de Epstein. Y su secretario de Comercio, Howard Lutnick, visitó su isla privada en 2012, tras haber asegurado que había cortado vínculos con él en 2005. Pero hay más.

Los trascendidos complican aún más al magnate republicano. Hasta el momento se sabía que su mansión en Mar-a-Lago funcionó como una plataforma de captación de víctimas; algunas de ellas lo señalaron como consumidor de la red de trata organizada por Epstein. El caso de Lutnick produjo una nueva crisis en el gobierno de Trump, con legisladores demócratas y republicanos pidiendo la renuncia del secretario. Se trata de uno de los hombres que promueven la ofensiva arancelaria mundial del imperialismo yanqui.

En el Reino Unido, Peter Mandelson, exembajador británico en Washington, tuvo que renunciar a su banca en la Cámara de los Lores y a su lugar en el Partido Laborista. Esto, debido a su vinculación con Epstein, lo que incluso amenazó con poner al primer ministro Keir Starmer en una situación de fragilidad. En este contexto de crisis también dimitieron Chris Wormald, secretario de gabinete de Starmer; Morgan McSweeney, su principal asesor; y Tim Allan, su jefe de comunicaciones. Por otro lado, a Andrés Mountbatten-Windsor, exduque de York, le quitaron los títulos reales por sus lazos con Epstein.

La princesa heredera noruega Mette-Marit se ganó el repudio de buena parte de la población del país escandinavo por haber mantenido una amistad con el pederasta. Y el expremier Thorbjørn Jagland, del Partido Laborista, se habría reunido varias veces con él. En la vecina Suecia se produjo la renuncia de Joanna Rubinstein a la presidencia de Acnur (Agencia de la ONU para los Refugiados), luego de que se conociera que visitó la isla. Y la lista sigue.

El Deutsche Bank, el principal banco de Alemania, se vio involucrado en el escándalo por haber albergado alrededor de 40 cuentas de Epstein, desde donde este gestionaba gran parte de sus activos. A principios de febrero, las acciones de la entidad bancaria cayeron un 5,49 % tras la publicación de información de los archivos. El Deutsche Bank tuvo que pagar una multa de 75 millones de dólares a las víctimas de Epstein (DW, 11/2), como lo hizo el JP Morgan, que también mantuvo vínculos con el pederasta. Epstein, asimismo, fue poseedor de cuentas en Goldman Sachs y HSBC.

Por otra parte, han salido a la luz vínculos de Epstein, un ultrasionista, con el Estado de Israel. En primer lugar, sus lazos con el expremier Ehud Barak, que se originaron con el intento de Epstein de invertir junto a él en una startup de tecnología de seguridad. Epstein mismo se adjudicó la promoción política Barak para sacar del poder al ministro Netanyahu. Según documentos del FBI, además, bajo el gobierno de Barak, Epstein habría sido entrenado como espía por el Mossad. Esos mismos informes dan cuenta de que Epstein financió al grupo Friends of Israel Defense Forces (grupo que realiza "actividades caritativas" para ayudar al Ejército sionista) y a la organización de construcción de asentamientos ilegales en Cisjordania Jewish National Fund.

Epstein, a través de sus lazos con exfuncionarios del MI6 (inteligencia británica) y del Mossad, quiso involucrarse en el saqueo económico de Libia tras el derrocamiento de Gadafi con la intervención militar de Estados Unidos y la OTAN (Euronews, 1/2). También está involucrado en el affaire un diplomático noruego que participó en las conversaciones secretas que terminaron por producir los Acuerdos de Oslo entre Israel y los palestinos, los cuales supusieron la legitimación de la ocupación de Israel sobre Gaza y Cisjordania. Epstein lo financiaba (MROnline, 5/2).

Todo esto muestra la ligazón de capitalistas, ricachones y distintas excrecencias del régimen capitalista con un criminal pederasta y su red de explotación sexual. Bill Gates, Elon Musk, Glenn Dubin, Richard Branson y ejecutivos de Wall Street son otros magnates involucrados. También lo están políticos burgueses como Bill Clinton, Steve Bannon, Sarah Ferguson y funcionarios rusos. O partidos como Agrupación Nacional de Francia, liderado por Marine Le Pen.

En el caso de Estados Unidos, las revelaciones golpean a un gobierno que viene siendo enfrentado por una creciente ola de protestas contra su política deportadora y xenófoba, que no logra hacer reflotar una economía con altos índices de inflación, y que es cuestionado cada vez por más sectores de la población por sus aventuras imperialistas (Venezuela, Irán, Gaza). En este marco, los republicanos vienen de perder las elecciones locales en Texas por primera vez en 36 años.

Que las revelaciones de solo una parte de los archivos –falta la publicación de millones de páginas– sobre Epstein hayan derivado en crisis políticas, renuncias de funcionarios, e involucren a los mayores bancos del mundo y a servicios de inteligencia, no solo es una muestra de la impunidad con la que funcionan las redes de trata y otros negocios oscuros en el capitalismo. Más aún, es un retrato de cuál es la finalidad a la que aspira el vértice de la pirámide social, qué consumen los mayores ganadores de este sistema social basado en la búsqueda de ganancias y la acumulación de capital.

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