Internacionales
21/1/2026
Huelga en Minnesota contra la política antimigrantes de Trump
Tendrá lugar este viernes 23 de enero.

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Está prevista la realización de una movilización central en Minneapolis
Una treintena de organizaciones sindicales, políticas, religiosas y comunitarias convocaron una huelga para este viernes 23 de enero en Minnesota, en rechazo al gobierno de Donald Trump y su política de represión contra los migrantes mediante la utilización de las tropas del ICE. La jornada fue bautizada como el “Día de Verdad y Libertad” y sus impulsores llaman a “no trabajar, no comprar y no ir a la escuela”.
Las protestas tendrán lugar en el marco de una intensificación de las luchas contra Trump, que se desataron a raíz del asesinato de Renee Nicole Good a manos de un agente del ICE el pasado 7 de enero. Hubo movilizaciones de gran envergadura en Minnesota, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Seattle, Filadelfia y otras ciudades del país. El epicentro del proceso es Minnesota, estado donde ocurrió el hecho.
Entre las organizaciones convocantes se encuentran sindicatos como CWA Local, que nuclea a trabajadores de Rove Pest Control; la Federación de Educadores de Minneapolis; el sindicato de conserjes, guardias de seguridad y limpiadores; Unite Here, que agrupa a los trabajadores de hostelería; y Amalgamated Transit Union, el sindicato más importante de los trabajadores del transporte público. Asimismo, muchos comercios y pequeñas empresas han anunciado que bajarán sus persianas en apoyo al paro (El País, 20/1).
También hay organizaciones como Black Lives Matter Twin Cities, No Kings Coalition MN, Workers Strike Back, Communities United Against Police Brutality e Inmigrant Defense Network. El llamado hizo eco en Nueva York y sindicatos como UFT (maestros), UAW (automotrices) y PSC-CUNY (profesores y no docentes de la Universidad de NY) convocaron jornadas solidarias de respaldo a la movida.
Está prevista la realización de una movilización central en Minneapolis. En el comunicado de la convocatoria, las organizaciones exigen que los agentes abandonen Minnesota, el encarcelamiento del asesino de Good y el corte del suministro de fondos para el ICE.
Los agentes de Trump están desatados: patrullan las calles portando armas y encapuchados. Irrumpen en casas sin orden judicial, apuntan a quemarropa a la cara de la gente, se arrodillan sobre el cuello de los detenidos y realizan detenciones arrastrando por el piso a las personas –incluso embarazadas–, entre otras prácticas de este calibre.
El ICE es un organismo compuesto por miembros de los Proud Boys, el Patriot Front y otros grupos trumpistas ligados a MAGA (Make America Great Again, el movimiento político de Trump), y también por criminales. Se ha convertido en la agencia federal con mayor presupuesto de Estados Unidos. En Minnesota hay desplegados 3.000 agentes, que ya detuvieron a más de 2.400 personas desde diciembre.
Durante los últimos días empezó a patrullar sistemáticamente por las inmediaciones de las universidades de Minnesota y se ha registrado un incremento de su actividad en las escuelas. Por esto es que varias cerraron y discuten volver a la virtualidad (The New York Times, 15/1). Asimismo, padres y docentes organizaron patrullas de vigilancia para proteger a los estudiantes. El sindicato de maestros, por su parte, puso en pie un organismo similar. Investigaciones han alertado que la política trumpista podría provocar un aumento del ausentismo estudiantil y, por lo tanto, una regresión en el aprendizaje.
En las escuelas también ha habido luchas. En la secundaria Roseville Area High School, cientos de estudiantes llevaron adelante una manifestación en el puente peatonal de la avenida Hamline. Los estudiantes de Maple Grove realizaron una permanencia a favor de los migrantes y en reclamo de justicia por Good, tras abandonar las clases. En la secundaria Roosevelt, en el marco de una protesta, los agentes agredieron a los manifestantes con gases lacrimógenos y detuvieron a un empleado.
La lucha contra la política de Trump viene adoptando distintas formas. No solo hay movilizaciones. Varios sectores se encuentran desenvolviendo una política de autodefensa, organizándose para impedir que el ICE secuestre personas –en Filadelfia apareció el grupo Panteras Negras, cuyos integrantes intervienen armados. Por otro lado, se han puesto en pie patrullas ciudadanas para vigilar a los agentes. En Nueva York, miles participan en capacitaciones para aprender cómo hacer frente a las redadas. Otros trabajadores reparten alimentos y medicinas a familias que se ven impedidas de salir a la calle por temor a sufrir la persecución del ICE.
En este marco, Trump amenazó con invocar en Minnesota la Ley de Insurrección, que le permitiría desplegar al Ejército y federalizar la Guardia Nacional. El Pentágono ordenó a 1.500 soldados que están en Alaska prepararse para un posible despliegue en Minneapolis (Clarín, 19/1).
El magnate impulsa la militarización interna para regimentar a las masas y poder emprender la guerra imperialista por el mundo, orientación que ya se ha visto en la invasión a Venezuela, las amenazas contra Irán, y su intento por colonizar la Franja de Gaza y por anexionar Groenlandia. Quiere evitar que la clase obrera se levante contra su gobierno, que además impulsa una política de recortes en materia de salud y educación y está produciendo una erosión de los salarios en un cuadro inflacionario.
La AFL-CIO –la federación sindical más grande de Estados Unidos–, vinculada al Partido Demócrata, no tiene entre sus objetivos impulsar un plan de lucha y nacionalizar el conflicto para darle un golpazo a Trump. En sus alusiones a la jornada del viernes ni siquiera menciona la palabra “huelga”, cuando hay sindicatos que han denunciado que afiliados han sido detenidos en operativos antimigratorios.
La orientación del PD es llamar a la “calma” e impulsar movidas en la Justicia contra el ICE. Es necesario, más que nunca, promover asambleas en los lugares de trabajo e impulsar la movilización masiva de la clase obrera norteamericana para derrotar al gobierno reaccionario.




