Israel consolida su control del 54% de la Franja de Gaza

La "Línea amarilla" no era temporaria: el ejército genocida no se retira y el "acuerdo de paz" de Trump se reveló como un acuerdo colonial.

Integrante de Judíes x Palestina

Bases militares sionistas para consolidar una nueva frontera. Fuente: Haaretz

Lo que se presentó como una línea de "seguridad transitoria" tras el falso cese al fuego de octubre de 2025 va mostrándose cada vez más como la perspectiva de una anexión de facto mientras continúa el genocidio en Gaza. Una investigación del diario israelí Haaretz, con imágenes satelitales y datos de campo, confirma que las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FDI) transformaron la llamada "Línea Amarilla" en una frontera física inamovible. Desde ese momento, el Estado sionista controla el 54% del territorio de la Franja de Gaza, reduciendo la existencia palestina a un gueto aún más asfixiante, la mitad de su propia tierra en la que ya estaba hacinada previo a 2023.

En estos meses, más de 600 personas gazatíes han sido asesinadas, bajo el pretexto de haber traspasado la línea prohibida, que Israel mueve según su conveniencia. La ONU y Médicos Sin Fronteras denuncian que la zona aledaña a la Línea Amarilla es un campo de ejecución. Al mismo tiempo, nunca ingresó más del 30% de la ayuda humanitaria diaria que se calcula como necesaria. La comida escasea, la hambruna sigue, y el bloqueo genocida de Israel impide que ingresen lonas, materiales de construcción o cualquier elemento que sirva para reconstruir o reparar las estructuras destruidas en más de dos años de ofensiva terrestre y bombardeos. En su avance, Israel se "come" puntos críticos de acceso a agua y centros de salud, profundizando la crisis humanitaria.

Mientras los gobiernos cómplices se llenan la boca hablando de "paz", la ingeniería del ejército ocupante muestra que el objetivo es la permanencia. Según las imágenes de Planet Labs y Airbus, Israel ha levantado 32 puestos de avanzada (outposts) estratégicos. No son campamentos de lona: cinco de ellos ya fueron pavimentados con asfalto para permitir operaciones de largo plazo, cuentan con torres de comunicación, iluminación eléctrica y sistemas de vigilancia de última generación. A esto se suma la construcción de una barrera de tierra y hormigón que ya se extiende por 17 kilómetros (el 40% de la línea de demarcación). Este despliegue no es el de un ejército que se prepara para salir, sino el de una potencia colonial que está redibujando el mapa por la fuerza de los hechos consumados.

La investigación deja al desnudo el rol del imperialismo yanqui. El plan de 20 puntos de Donald Trump, lejos de ser un camino hacia alguna clase de autogobierno palestino o siquiera un cogobierno, era un plan colonial completo. El "acuerdo" estipulaba que las líneas de batalla quedarían "congeladas" hasta que se cumplieran condiciones de seguridad imposibles —como el desarme total de la resistencia—, otorgando a Israel el tiempo necesario para afianzar su control.

Mientras el mundo concentra su mirada en la escalada bélica con Irán, el gobierno de Netanyahu y sus aliados avanzan en la destrucción sistemática de la infraestructura civil. Los nuevos puestos militares se levantan sobre las ruinas de mezquitas, cementerios y tierras agrícolas arrasadas. Es un proceso parecido al avance colonial sobre Cisjordania, pero en este caso sin intervención del movimiento fascista de colonos que se instala con sus familias. El gobierno estadounidense no permitió hasta ahora esa forma de avanzar de Israel, que ya está perpetrando un ataque similar en el sur del Líbano. Es el proyecto del Gran Israel, a todo vapor. El movimiento supremacista de colonos, con la fascista Daniela Weiss a la cabeza, espera para avanzar con sus puestos de avanzada "civiles" mientras arrecian los ataques y los asesinatos en Cisjordania.

No hay "paz" posible bajo la bota de una ocupación colonial. Nunca se trató de los rehenes, tampoco. Siempre hubo un plan genocida y colonial, iniciado el 8 de octubre de 2023. La lucha por el retiro inmediato de todas las tropas israelíes, la devolución del territorio, el fin del asedio, y la autodeterminación del pueblo palestino es más urgente que nunca. La "seguridad" de Israel es el entierro en vida de todo un pueblo.

El 11 de abril volvemos a las calles, por el fin del genocidio en curso, por la liberación palestina, y por la derrota de la ofensiva sionista-imperialista contra Irán, Líbano y todos los pueblos de la región. El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino concentrará desde las 15hs en Corrientes y Callao, para marchar al centro del poder político. En Plaza de Mayo estaremos para decirle a Milei "no en nuestro nombre". El pueblo argentino, que viene de movilizarse por millones rechazando el genocidio de la dictadura cívico militar del 76, no apoya a los gobiernos imperialistas y genocidas.