La atrocidad sin fin: Israel ejecuta una masacre contra palestinos que recogían ayuda humanitaria

Hay más de cien muertos.

El traslado de algunos de los heridos

En la madrugada del jueves 29, tanques y artilleros israelíes abrieron fuego contra una multitud desesperada que intentaba recoger ayuda humanitaria en la ciudad de Gaza, ubicada en el norte del enclave costero. Hubo más de 100 muertos y centenares de heridos. El Estado israelí reconoce que sus militares dispararon, pero lo justifica, aduciendo que “la multitud se acercó a las fuerzas de tal manera que representaba una amenaza para las tropas”. La necedad no podría ser mayor: se trataba de gente hambrienta y desarmada que solo buscaba alimentos.

Para intentar aminorar sus responsabilidades, voceros del gobierno israelí argumentan que el incidente se desató cuando los presentes intentaron asaltar los camiones que trasladaban la ayuda, lo que habría redundado en empujones, pisotones y que los mismos vehículos aceleren, causando decenas de muertes. Pero incluso si esto fuera así, no disminuye la responsabilidad del Estado sionista, que impuso desde el 7 de octubre un bloqueo casi total que dejó a la Franja de Gaza sin alimentos, agua, combustibles ni medicinas, lo que conduce inevitablemente a este tipo de aglomeraciones cuando aparecen insumos básicos para la vida. El punto al que ha llegado la deshumanización de los ocupantes se puede constatar en las declaraciones del ministro de seguridad, Itamar Ben-Gvir, quien respaldó a las tropas que ejecutaron la masacre. “Actuaron de manera excelente contra una turba de Gaza que intentó dañarlos” (El País, 29/2), dijo.

Michael Fakhri, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, denunció recientemente una política deliberada de Israel para “hambrear”  a los palestinos. “Privar intencionalmente a las personas del alimento es claramente un crimen de guerra (…) no existe motivo alguno para bloquear intencionalmente el pasaje de ayuda humanitaria o destruir voluntariamente pequeños barcos de pesca, viveros y huertos en Gaza, sino el de negar a las personas el acceso al alimento”.

Un informe de la ONU señala que, al mes de enero, el 16% de los niños de menos de dos años estaba gravemente malnutrido en el norte de Gaza, donde hay 300 mil personas atrapadas. En Rafah, donde se encuentran más de un millón de personas desplazadas (posible próximo blanco de los asesinos), la cifra cae al 5%, porque se encuentra más cerca de la frontera con Egipto, por donde gotea la ayuda humanitaria. Aun así, son niveles que quintuplican los registros previos al 7 de octubre (La Nación, 28/2).

La masacre que acaban de cometer las tropas israelíes este jueves 29 solo tiene comparación con los ataques deliberados contra hospitales, escuelas y centros de refugiados que habitualmente practican las tropas sionistas. Esta operación de características genocidas contra el pueblo palestino cuenta con el apoyo directo de Estados Unidos, que proporciona bombas y asesoramiento militar a Tel Aviv.

El mundo entero debe reclamar un alto a esta barbarie.