La lucha de los residentes de la Casa Argentina en París

Una contracara del viaje de Milei y los gobernadores a Francia

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La casa argentina en París

Poco antes de la visita de Milei y los gobernadores a Francia, se libró allí una lucha de fuerte carga simbólica. Los residentes de la Casa Argentina en París, unos 80 estudiantes, docentes, investigadores, artistas y científicos argentinos ganadores de becas de intercambio internacional, lograron echar al director mileista de la institución.

El funcionario en cuestión, Santiago Muzzio, aplicaba en la Casa Argentina las mismas líneas que Milei: recortes presupuestarios, persecución ideológica, desvío de fondos, dedocracia, entre tantas tropelías. Su salida, gracias a largos meses de protestas, es una pequeña victoria que merece ser destacada.

La Casa Argentina, al igual que otras casas nacionales, está emplazada en la Ciudad Universitaria de París y tiene una larga historia social, en especial en cuanto a la difusión de la cultura y ciencia argentina, siendo uno de los puntos de referencia para argentinos en la capital europea. Quienes acceden a sus plazas lo logran tras integrar un orden de mérito. La estadía es, actualmente, arancelada.

Desde Prensa Obrera entrevistamos a Lucía, estudiante de Psicología y miembro del comité de la Casa Argentina durante su estancia en París.

PO: ¿Cómo comenzaron a organizarse y qué reclamos tenían?

Lucía: Santiago Muzzio fue asignado como director de la Casa Argentina cuando comienza el gobierno de Javier Milei. La Casa Argentina depende del Ministerio de Capital Humano. Es decir, no depende de la Embajada en Francia, sino de Petovello.

Muzzio es un abogado franco-argentino que está muy alineado a la ideología del gobierno de Javier Milei, que tiene actividades en grupos de extrema derecha en Francia, formó parte del grupo de abogados de Marine Le Pen y participa en grupos de extrema derecha. Su ideología siempre se vio reflejada en su forma de gestionar la casa.

Por ejemplo, vos entrás a la casa y te dan un librito donde te explican cómo funciona la casa y te dan la bienvenida, y él firma su texto diciendo: “Que las fuerzas del cielo los acompañen”.

Pero, más concretamente, pasaron muchas cosas en relación a la gestión de la casa. La casa se empezó a venir abajo. Él todo el tiempo justificaba que cerraba áreas y que cerraba habitaciones diciendo que las iba a arreglar, pero en realidad esas mejoras nunca se veían.

Por otro lado, usaba, por ejemplo, el Salón de Honor, que era para hacer eventos culturales. Él lo utilizaba, lo alquilaba -cosa que por supuesto es ilegal- para hacer eventos de extrema derecha, de jóvenes de extrema derecha.

Entonces nosotros estábamos en nuestro lugar de vivienda, donde entrábamos y salíamos, y teníamos que compartir con personas que entraban y salían de extrema derecha, de grupos bastante peligrosos en Francia.

Y, avanzando un poco en estas cosas que fueron sucediendo, nosotros sabíamos que a la gente la echaban, que no le renovaban.

Hay un comité de residentes de la Casa Argentina que se vota. Yo participé en ese comité. Éramos una sola lista. Nos encargábamos de mediar entre qué pasaba con los residentes y qué pasaba con la administración en cosas muy puntuales: se rompió la ducha del segundo piso, necesitamos que prendan la calefacción porque hace frío... O sea, una cuestión muy administrativa.

Eso se termina poniendo cada vez más político en relación a los gestos que él hacía, porque era un comité que no tenía intenciones políticas. Los residentes no tenían ninguna intención de politizarse; esa era una cuestión muy general en relación a los residentes. Termina deviniendo muy politizada por las propias acciones de él y las consecuencias, y finalmente nosotros vamos tomando ciertas acciones.

Hubo dos puntos que fueron muy claves. Uno fue el 24 de marzo. Cuando se acerca el 24 de marzo, él retira la placa conmemorativa por los 30.000 detenidos desaparecidos que había en la casa.

Esa placa es una placa que fue puesta hace varios años, en otra gestión, pero que fue puesta por un organismo de derechos humanos. Más concretamente, fue puesta por familiares, hijos de desaparecidos y exiliados. Hay una comunidad muy grande en Francia de exiliados e hijos de detenidos desaparecidos.

Entonces, a partir de este hecho, nosotros, tanto los residentes de la casa como dos organizaciones que hay en Francia, una es la ACAF, la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia, y otra es Argentinos en Lucha, comenzamos a dialogar respecto de esta situación, pidiendo explicaciones de por qué se retira la placa.

A lo cual Muzzio responde que había que hacer un arreglo en esa pared y que iban a romper esa pared y que por eso sacan la placa. Arreglo que nunca sucedió, por supuesto.

Y es una provocación muy grande la que él hace ahí porque, dentro de la manifestación que se hace en conmemoración del 24 de marzo, se va a la Casa Argentina. Es parte de lo que se hace todos los años.

Entonces, a partir de este hecho, pasaron dos cosas. Hubo como un despertar de la comunidad de residentes, donde muchas personas que por ahí habían dejado pasar un montón de cosas o que venían en esta misma línea de no politizar, que era siempre el pedido de él, eso les marcó como un punto de inflexión donde a muchas personas les pareció que eso no se podía dejar pasar. Por suerte eso sucedió.

Y, por otro lado, a nosotros nos generó este lazo con las organizaciones de afuera. Entonces se empezó a generar algo muchísimo más interesante.

A partir de esto, nosotros organizamos el evento de conmemoración del 24 de marzo en la Casa de Alemania, dentro de la Ciudad Universitaria, que nos presta sus instalaciones. Traemos invitados, hacemos una mesa, hacemos pañuelos, música, comida. Reunimos tanto a residentes como a la comunidad argentina en París.

Fue un gesto muy grande de parte nuestra. Como diciendo: “Bueno, no lo podemos hacer acá, pero lo vamos a hacer igual y lo vamos a hacer más grande”.

Y después hubo otro evento que fue muy contundente, que fue cuando, hacia el final del año, digamos en junio, a todas las personas que pedían extender su estadía durante el verano, que es una cuestión casi administrativa porque ahí no se hace un orden de mérito para el verano, Muzzio rechaza todas esas postulaciones de un día para el otro, con un mail que llega un lunes y que indica que se debían haber retirado de la casa un viernes.

No necesitan tener un argumento para no renovar, no necesitan decirte por qué no te aceptan. Simplemente no te aceptan.

Esto ocurre en masa, le rechaza a todos los residentes, a todos los que habían participado del comité de residentes, a todos los que habían participado del evento del 24.

Muzzio nos conocía a todos uno por uno, porque él tenía una entrevista individual con cada uno de nosotros al comienzo, estaban nuestras fotos pegadas en la administración con número de habitación. Él tenía mucho esta operatoria del uno a uno. Te agarraba en el uno a uno. Esta forma fascista del uno a uno y del miedo y del silencio era su manera de manejarse.

Por ejemplo, a un chico que había venido con su novio como invitado, lo cita y le pregunta cómo había sido esa estadía y le dice: “¿Cómo se siente tener un director homofóbico?”. Así, en una entrevista de uno a uno.

PO: ¿Cómo continúo? ¿Hubo varias marchas, movilizaciones que tuvieron una repercusión?

Entrevistada: Sí. Ahí, en este momento, que fue más o menos en junio, donde sucede este episodio en el que Muzzio echa o no renueva la estadía para una gran mayoría de residentes, nosotros hicimos una carta.

Nosotros, como comité de residentes escribimos una carta que estaba dirigida al embajador en Francia, a la ministra de Capital Humano, contando estas situaciones y exigiendo que quien gestionara la casa tenía que estar a la altura de la función que la casa tenía que cumplir. Hicimos una juntada de firmas también respaldando esta carta. Finalmente la presentamos.

Y realizamos una concentración en la puerta de la Casa Argentina, a la que vino bastante gente también, todo con el acompañamiento del colectivo Argentina en Lucha y de la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia. O sea, todo fue siempre muy hecho en conjunto.

Y, en ese momento, nosotros teníamos mucha preocupación, no solo por los compañeros que se habían quedado afuera, sin casa de un día para el otro, sino por el futuro de la casa. Qué iba a pasar con la casa, porque la casa iba a estar vacía durante el verano por esta medida que se había tomado.

Sabiendo que iba a estar la visita de Milei a Francia, ya veníamos previendo eso, y una de nuestras mayores pesadillas era: “Va a vaciar la casa y lo va a hospedar a Milei en la casa”.

En ese momento, durante el verano de julio y agosto, todos los chicos que quedaron fuera de la Casa Argentina fueron alojados en forma solidaria en la Casa Internacional de la Ciudad Universitaria.

Lo que sucedió después, que también era fuente de preocupación, era que no se abría la convocatoria para el período que inicia ahora, agosto-septiembre. Todas las casas de otros países ya habían abierto la convocatoria.

Finalmente se abre la convocatoria, sale el orden de mérito, e ingresan personas a la Casa Argentina, pero una cantidad mucho más reducida, que tiene que ver con esta línea que nosotros venimos viendo de cómo Muzzio va ocupando territorialmente la casa.

De hecho, una de las alas de habitaciones está cerrada. Él decía que lo que iba a hacer era remodelarlas con más confort para que pudieran venir nuestros familiares a visitarnos. O sea, lo que quería era hacer un hotel en una dependencia del Estado.

Y el otro punto importante es que hicimos una denuncia en la Municipalidad de París diciendo que Muzzio no estaba gestionando bien el edificio y pedíamos a la Municipalidad de París que investigara las finanzas, o sea, el estado financiero, administrativo y edilicio de la casa.

Con las marchas, las denuncias y la repercusión mediática, es que se le puedo echar.

No sé quién tomó la decisión concretamente de correr a Santiago Muzzio, pero tiene que ver con evitar el escándalo y tratar de que el perfil que venga sea más ligado a la educación en este caso, donde se ponga un freno a lo que estaba haciendo este hombre, que era intentar hacer un búnker de la extrema derecha. Diciendo expresamente: “Yo vengo a limpiar la casa de la ideología woke”.

PO: ¿Algo más que quieras agregar?

Lucía: Lo que pensaba un poco el otro día es que la historia de la Casa Argentina está muy influenciada por la política, tanto en Argentina como en Francia.

En el Mayo del 68, la Casa Argentina estuvo tomada por los residentes, por los estudiantes. O sea, es una casa que está muy viva políticamente y que, si bien atravesó un período de mucha oscuridad, como lo está atravesando el país, logró seguir teniendo ese eco, seguir estando viva y poder resistir. O sea, no quedar condenada a ser un búnker de la derecha.