Internacionales
7/1/2026
La respuesta de los gobiernos del mundo frente al ataque a Venezuela
El cambio del escenario internacional. Europa en la encrucijada.
Seguir
Georgia Meloni y Donald Trump.
El bombardeo por parte del gobierno de Trump a Venezuela y la captura de Maduro y su esposa, ha puesto a la luz un conjunto de contradicciones que se desenvuelven aceleradamente en el marco de la escalada guerrerista mundial a la que estamos asistiendo.
Los gobiernos de la Unión Europea (UE), con excepción de España, que vienen auspiciando la caída del régimen de Maduro, y fueron los principales promotores de la entrega del premio Nobel de la Paz a Corina Machado, han visto con cautela la incursión de Trump. Sin condenarla, festejaron la caída de Maduro y llamaron a una transición diplomática y pacífica, aunque advirtieron que el accionar estadounidense rompe los acuerdos internacionales.
Las declaraciones de los distintos gobiernos de Europa tuvieron matices que expresan las contradicciones internas en cada país, a la vez que revelan una UE frágil como bloque. Tanto Alemania, como Reino Unido se limitaron a mostrar preocupación por la “violación a la carta de las Naciones Unidas” (no un ataque militar y mortífero contra la soberanía de Venezuela), pero celebran el fin de régimen de Maduro y han acordado acompañar un “proceso democrático legítimo”, evitando respaldar acciones militares unilaterales, aunque debieron colocarse a la saga de Estados Unidos que organiza la “transición” con los propios sectores del régimen de Maduro, desechando a Corina Machado. En un mismo sentido se pronunció Meloni, sumando que el accionar de Estados Unidos fue una intervención defensiva legítima.
El presidente francés, Emmanuel Macron, más presionado por sectores del centro izquierda y de la ultraderecha, encabezada por Le Pen, quien declaró abiertamente que “abandonar el principio de soberanía” por Venezuela “equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana”, tuvo que “endurecer” de algún modo su discurso diciendo que Estados Unidos no cuenta con la aprobación de Francia. Pedro Sánchez en España por su parte declaró que el ataque fue ilegal y que establece un precedente muy peligroso.
Mientras que en la “izquierda” Die Linke de Alemania y los referentes públicos de Your Party de Gran Bretaña, condenaron el ataque por vulnerar la soberanía nacional y violar el derecho internacional (derecho que prácticamente inexistente: Trump no cumple con la resolución de la Corte Penal Internacional de meter preso al genocida Netanyahu), las posiciones de los grupos de ultra derecha no fueron uniformes. La ultraderecha francesa se posicionó en “defensa de la soberanía nacional” pero Reform UK en Reino Unido, a través de su dirigente Nigel Farage festejó el ataque a Venezuela “si esto ayuda a ponerle un límite a Putin”, aunque mostró cierta preocupación por la ruptura de acuerdos internacionales. Vox por su parte festejó enteramente el ataque, mientras que ADF aún no se ha pronunciado.
Y es que el ataque a Venezuela vino acompañado de una serie de declaraciones donde Trump anuncia sus intenciones explícitas de tomar el control de distintos lugares del hemisferio occidental, entre ellos, Groenlandia. Stephen Miller, un alto asesor del presidente Trump dijo abiertamente el lunes que Groenlandia pertenece legítimamente a Estados Unidos y que Washington podría apropiarse del territorio si así lo deseara.
La isla forma parte del Círculo Polar Ártico, el flanco norte europeo y constituye un importante corredor naval. Sería fundamental para Trump para la defensa antimisiles y la vigilancia aérea. Habla claramente de los preparativos para utilizar este territorio como base de ataque en una guerra mundial. Además, tiene enormes reservas de minerales de tierras raras que se utilizan para fabricar baterías, teléfonos celulares, vehículos eléctricos y otros productos de alta tecnología, un mercado que hoy lidera China. Dinamarca, que controla la política exterior y la defensa de Groenlandia ha declarado, a través de su primera ministra, Mette Frederiksen, que si Trump avanza estaría rompiendo la Otan. Tanto Francia, Alemania como Reino Unido, han declarado que cuestionar el control danés del territorio pone en riesgo los acuerdos que fundamentan la existencia de la Otan.
Además de los anuncios patoteriles de Trump, el ataque unilateral de Estados Unidos sobre Venezuela abre un abanico de posibilidades que vuelve impredecible el futuro de la propia Europa imperialista y la guerra en Ucrania. Los matices en el posicionamiento de los gobiernos europeos dan cuenta de la presencia de quiebres dentro del bloque de la Unión Europea. Los acuerdos alcanzados el martes en la Coalición de Voluntarios para Ucrania, donde se definió un paquete de ayuda al reforzamiento de la vigilancia al alto al fuego ante eventuales ataques rusos, con el refuerzo de 800mil solados y la provisión de equipos, tecnología y colaboración común. Una operación que será controlada por el ejército norteamericano, revela a una Europa débil y dependiente de Estados Unidos.
Lo cierto es que la Europa imperialista se encuentra en una encrucijada y no pareciera tener mucho margen de maniobra. La injerencia directa de Estados Unidos en Venezuela abre una serie de contradicciones que hacen volar por los aires los consensos internaciones que fueron los fundamentos, por ejemplo, para la condena conjunta de la Unión Europea y Estados Unidos al accionar de Putin en Ucrania. A la vez que sienta precedente para violentar el derecho internacional, abriendo un panorama amplio respecto de zonas como Taiwán. Por eso es que tanto China, como Rusia, a la vez que exigen la libertad de Maduro y su esposa y advierten sobre la violación a los acuerdos internacionales, y en el caso de China las han denunciado como "acciones unilaterales de intimidación" que "socavaban gravemente el orden internacional”, se han mostrado más cautos que contundentes.
Al mismo tiempo, interesa tener en cuenta algunos análisis respecto de las consecuencias de los movimientos militares norteamericanos. Según Ryan Hass, académico de Brookings Institution y director para China del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Obama, dijo en NYT que tener más activos militares estadounidenses dedicados a Latinoamérica en lugar de Asia es beneficioso, al igual que el aumento de la producción petrolera venezolana que Trump ha prometido, dado que China es el mayor importador mundial de combustibles fósiles. Además que remarcó “el efecto legitimador de cualquier acción futura que viole el derecho internacional, incluso contra Taiwán”.
Fuera de Europa la respuesta de los gobiernos del mundo no ha sido más contundente. BRICS como bloque no ha emitido ninguna declaración, pero es interesante notar que la India, que preside actualmente este bloque, no ha condenado el accionar de Estados Unidos, solo expresó una “profunda preocupación”. Sudáfrica, se pronunció en un sentido similar al de China y Rusia. Brasil, con una condena más acentuada, que luego fue tomando un tono cada vez más diplomático, junto con España, Chile, Colombia, México y Uruguay, publicaron un comunicado donde expresan preocupación por la violación de la carta de las Naciones Unidas, rechazan la intervención unilateral y llaman a una solución pacífica y negociada. En Colombia, que fue directamente amenazada por Trump, Petro ha tenido que llevar más allá el planteo y convocar a una movilización para hoy miércoles.
A la vez que estas posiciones contrastan con las declaraciones del genocida Netanyahu que para sorpresa de nadie expresó todo “el apoyo de todo el gobierno a la decisión firme y acción enérgica de Estados Unidos para restaurar la libertad y la justicia en esa región del mundo”. A los que se suma el vitoreo servil de Javier Milei en Argentina, que fue el primero en mostrar su apoyo a la captura de Maduro. Las expresiones de rechazo al accionar del gobierno de Trump, no incluyen la defensa del pueblo venezolano del tutelaje imperialista y mucho menos preparan la lucha para combatir el avance yanqui sobre Cuba y Colombia.
Movilizar a la clase obrera contra el imperialismo y la guerra en todo el mundo es la tarea
Solamente la intervención independiente de la clase trabajadora en todo el mundo, tomando en sus manos los destinos y la conducción política de sus países para avanzar en una reorganización integral de las economías sobre la base de las necesidades sociales y la cooperación internacional, podrá revertir esta escala guerrerista infame que va a llevar al desastre a la humanidad. Hoy es urgente y necesario que los sindicatos y centrales obreras de todo el mundo llamen a movilizarse y organizar una huelga general contra los intereses imperialistas y la escalada guerrerista. Hay que poner de pie a la clase obrera en todo el mundo.



