La reunión de Trump con Netanyahu y la ofensiva imperialista en Medio Oriente

El ataque a Venezuela no significa que Estados Unidos se retira de su intervencionismo imperialista en la región.

Se reunieron en Mar-a-Lago.

La residencia veraniega del presidente norteamericano, Donald Trump, en Mar-a-Lago (Florida), se ha transformado en una meca de la derecha fascistoide internacional. Por allí pasaron en las últimas semanas el libertario Javier Milei, la presidenta italiana Georgia Meloni, el facho británico Nigel Farage, el hijo de Jair Bolsonaro, expresidente golpista fachistoide de Brasil que promovió la intervención yanqui contra el gobierno de su país, y muchos otros personajes. En los últimos días se reunieron con Trump en su “Casa Blanca” del sur el presidente ucraniano Volodomir Zelensky, para discutir la continuidad de la guerra contra Rusia; y la última visita fue la del primer ministro sionista, el genocida Netanyahu, quien luego terminó participando en la fiesta de fin de año que realizó allí mismo el magnate yanqui.

Netanyahu viajó para discutir la implementación de la segunda fase de los “acuerdos de paz” impulsados por Trump en septiembre último. “Acuerdos” que no se están llevando adelante. El ejército sionista no se terminó retirando de Gaza y lleva en estos cuatro meses casi un millar de rupturas unilaterales del cese del fuego con más de 400 victimas gazatíes asesinadas y un par de millares de heridos. Continúa con la destrucción de viviendas e infraestructura. Mantiene un bloqueo selectivo del ingreso de alimentos y medicinas a Gaza, agravando la epidemia de hambre.  

Netanyahu quiere luz verde para seguir con su plan de colonización no solo de Gaza sino también de la Cisjordania palestina. Ha autorizado a nuevos asentamientos de colonos sionistas fascistas militarizados y sigue con la expulsión de sus viviendas y tierras a palestinos allí radicados. No olvidar que el parlamento sionista votó hace un par de meses una resolución que plantea la anexión de Cisjordania palestina al Estado de Israel, lo cual significa un recrudecimiento de las políticas de agresión genocida en estos territorios para expulsar a los palestinos residentes.

Al mismo tiempo el Estado sionista sigue realizando excursiones y bombardeos militares sobre el Líbano y Siria. No ha cumplido con el retiro de tropas del Líbano pactado en noviembre 2024, mantiene tropas estacionadas en puntos estratégicos y, por el contrario, viene amenazando con una nueva invasión dirigida contra la izquierda de Hezbollah. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (con choques entre ellos) han relanzado campañas de bombardeos contra los hutíes de Yemen, con el apoyo de Netanyahu.

Quizás lo más importante es el planteo sionista de retomar nuevos ataques en gran escala contra Irán, buscando provocar un cambio de régimen. Recordemos que hace siete meses Israel y Estados Unidos bombardearon Irán usando bombas de gran poder, con la excusa de aventar la “amenaza” de que allí se construyera una bomba atómica. Ahora Israel acusa a Irán de estar recuperando una capacidad de producción de misiles y le planteó a Trump volver a bombardearlo. Esto se combina con el estallido de movilizaciones populares en los últimos días en la nación persa contra el aumento del costo de vida, que han sido fuertemente reprimidas por el gobierno fundamentalista iraní con una decena de víctimas.

Trump de momento no está dispuesto a embarcarse en lo inmediato en una nueva ofensiva abierta en Medio Oriente, como propone Netanyahu. El magnate yanqui le planteó que su objetivo inmediato está colocado desde principios de diciembre en el bloqueo y los bombardeos de naves venezolanas, preparando la acción contra el gobierno de Maduro. Pero señaló claramente que “apoyaría un nuevo ataque israelí”. Si Irán se rearma, dijo, lo aplastaremos. Ahora salió a decir que si el gobierno iraní sigue con la represión contra las manifestaciones populares va a hacer tronar el “escarmiento” imperialista. Busca disfrazar de una base populista su intervencionismo imperial.

El yanqui salió a reclamar abiertamente que el gobierno de Israel decrete un indulto para el “héroe” genocida de Netanyahu, para evitar su condena por corrupción y abuso de poder.

Respecto a Gaza, se sigue “preparando” la formación de un gobierno y una fuerza de ocupación militar/policial, bajo control directo de Trump y Blair, para comenzar la “reconstrucción” de Gaza ocupada bajo un protectorado del imperialismo y el sionismo.

La "paz" de Trump es una paz imperialista: obligar a la sumisión de los pueblos a los dictados fascistas del capital. El 2026 no traerá una retracción de Estados Unidos en su intervencionismo militar imperialista; por el contrario, veremos nuevos ataques. Los pueblos del mundo debemos movilizarnos contra la agresión imperialista en Venezuela, Gaza, Medio Oriente, Ucrania y África.

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