Las primeras dos semanas de la guerra

Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E6.

Luchemos por la derrota de Estados Unidos e Israel.

La guerra cumplió dos semanas. Una decisión de Trump y de Netanyahu, dos verdaderos criminales. La lacra de la humanidad decidió el ataque a Irán pisoteando a organizaciones internacionales y el derecho internacional. El propio Trump había dicho al momento de comenzar la guerra que esto iba a ser un paseo, una guerra corta y que confiaba en que las fuerzas armadas de Estados Unidos y del sionismo podían rápidamente terminar con la resistencia iraní. Sin embargo, tenemos una guerra creciente que está afectando muy fuertemente la economía mundial; piensen nada más que desde que comenzó la guerra a la fecha el petróleo aumentó entre un 40 y un 50%. Esto está generando un terremoto económico.

Una de las medidas defensivas que tomó el régimen iraní fue cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasa una buena parte del comercio internacional del petróleo y de otro tipo de productos que hacen incluso a los negocios agrícolas. Y eso ha llevado a la mayor caída en el comercio internacional de las últimas décadas. Este golpe agudizó un debate que ya existía dentro de los Estados Unidos, sobre si hizo bien o no en comenzar este ataque y cómo terminarlo, porque no hay una hoja de ruta clara del gobierno norteamericano acerca de en qué momento ponerle fin.

Hay un debate sobre el que nosotros tenemos que fijar posición: sobre si Irán hace bien o hace mal en atacar a los barcos que circulan por el estrecho de Ormuz para cerrarlo definitivamente, mientras continúe la agresión imperialista y sionista, y si Irán actúa correctamente cuando utiliza su capacidad misilística o sus drones para atacar las embajadas norteamericanas en la región, o para atacar las bases militares de los países del Golfo que sean utilizadas por Estados Unidos para atacar Irán o incluso otro tipo de cuestiones económicas de estos países, como por ejemplo su industria petrolera (Arabia Saudita o los Emiratos).

Nosotros pensamos que Irán tiene derecho a llevar adelante este tipo de medidas defensivas, porque una guerra no es solamente contra las fuerzas armadas de los Estados que lo agreden, también es una guerra económica, en tanto hay intereses económicos muy precisos que llevan a Estados Unidos a intentar golpear no solamente a Irán sino a los países que comercian con ella, y, en primer lugar, al país que más comercia petróleo con Irán: China. Defendemos el derecho de Irán a llevar adelante medidas defensivas que incluyan el ataque a bases militares, a las embajadas y a las inversiones económicas de Estados Unidos en la región.

Esto es un punto para nosotros muy importante porque el Partido Obrero es fuertemente opuesto al régimen de los ayatollahs. Si ustedes ven Prensa Obrera de los meses previos, van a encontrar varios artículos denunciando la represión que llevaban adelante los ayatolás contra el pueblo iraní. Nosotros estábamos del lado del pueblo iraní contra los ayatollahs. Pero comenzada la guerra la cuestión fundamental para los pueblos del mundo es la derrota del imperialismo y del sionismo. Entonces en este momento determinado, el problema central es movilizarse por la derrota del imperialismo.

Esto es un debate muy general. Por ejemplo, recién teníamos un debate dentro del Frente de Izquierda por el acto que comentábamos va a realizarse este martes frente a la Cancillería argentina y había posiciones diversas. Algunos querían poner dentro del cuerpo principal de las consignas una directa contra el régimen iraní. Y nosotros no estamos de acuerdo, y como tiene que consensuarse una serie de consignas, eso no va a figurar. ¿Por qué no estamos de acuerdo? ¿Porque somos defensores del régimen iraní? ¡No! Pero en este momento donde el imperialismo coloca el foco de una agresión militar para voltear al régimen, la clave de todos los pueblos del mundo es defender a Irán, defender su derecho a resistir, su derecho también a atacar a los países que la han agredido. Entonces este pasa a ser el punto fundamental.

Está habiendo una crisis política internacional porque la guerra se ha internacionalizado, mostrando que no se trata de un conflicto local o de un conflicto en particular contra un determinado gobierno. Hace solamente unos meses atrás, cuando el gobierno de Trump colocó aranceles a todas las economías del mundo, especialmente para golpear a China, el gigante asiático respondió diciendo que no iba a exportar tierras raras a Estados Unidos y se produjo un gran cimbronazo porque esto paralizaba una parte importante del aparato productivo norteamericano y Trump tuvo que retroceder. Ahora el magnate quiere devolverle ese ataque diciendo "me quedo con un país que exporta más del 10% del petróleo que consume China". Trump venía también de un golpe en Venezuela. Es decir que hay una pelea internacional por el acaparamiento de la energía y en particular del petróleo y el gas. Estados Unidos va por eso, va justamente por quedarse con ese petróleo y condicionar a los rivales internacionales monopolizando las fuentes de energía que existen.

Sin embargo, para Estados Unidos la guerra está siendo muy costosa, no solo en términos económicos, sino por las implicancias que trae en la economía internacional y en particular dentro de los Estados Unidos. Por ejemplo, el aumento del precio del petróleo ha acelerado la inflación internacional. Esto ya es algo que lo admiten todos, no hay controversias al respecto; se puede discutir cuál va a ser ese impacto y cuál su duración, que todavía no se puede medir exactamente porque depende de cuánto dure la propia guerra. Pero si la guerra terminase en las próximas semanas los analistas, en general, entienden que el impacto económico va a durar mucho tiempo más. El problema de la inflación internacional está golpeando la actividad. En Estados Unidos y también en Europa se vuelve a calcular la actividad hacia la baja.

Eso plantea un problema financiero porque Trump venía de lograr que la próxima semana se aparte al actual titular de la Reserva Federal -lo que sería el Banco Central norteamericano- y se coloque una persona más afín; el magnate está presionando por una baja en la tasa de interés. Pero el crecimiento de la inflación internacional hace dudar de que se lleve adelante esa baja de la tasa en momentos en los cuales Estados Unidos está teniendo una pérdida de empleo. Trump, que va a elecciones en el mes de noviembre, tiene problemas: una destrucción de puestos de trabajo y una inflación que crece. Él piensa que si no baja la tasa de interés se va a agravar, y si se agrava pierde las elecciones. Si un presidente que actúa violando el derecho internacional e incluso el de su propio país -porque la guerra con Irán no fue votada por ninguna de las cámaras del Congreso norteamericano- pierde las elecciones plantea una crisis política inminente dentro de los Estados Unidos. Por eso hay muchísimo debate sobre si la Reserva Federal va o no a bajar la tasa de interés, y ninguna respuesta existente es satisfactoria. Son dos salidas problemáticas: si baja la tasa de interés se prevé un aumento mayor de la inflación, y si no lo hace puede que siga subiendo y además se va a acelerar la destrucción de empleo.

Trump tiene un problema militar, y este es un tema importante porque él dijo de entrada que el estrecho de Ormuz lo iba a poder abrir la Armada norteamericana y que no tenía problema en poder concretar porque en los primeros días de la guerra la aviación estadounidense y la de Israel habían terminado con la capacidad operativa de la Armada iraní; pero sin embargo no ha logrado abrir el estrecho de Ormuz. Ahora está pidiéndole a la Otan, es decir, a los países de Europa, y a China que manden sus FFAA para abrir el estrecho con el argumento de que como el petróleo de Irán va principalmente a China, que sea China la que ponga los barcos para abrir. Pero China no tiene ninguna necesidad de hacerlo porque como Irán es el que maneja Ormuz, deja pasar las exportaciones a China y no a otros países.

Se propaga la crisis y está la posibilidad de que se caiga en las próximas semanas la reunión entre Trump y Ji Jinping, ya que el magnate está reclamando que la "comunidad internacional" le vaya a salvar las papas en Irán después de amenazar a Europa con ocupar Groenlandia. E Irán, que tiene una capacidad militar muy inferior a la que tienen Estados Unidos e Israel, sin embargo, puede manejar el estrecho de Ormuz apelando a mecanismos mucho más económicos de la guerra, utilizando minas o misiles de corto alcance con lanchas. Es decir, que lo puede hacer sin tantos problemas de tipo militar.

Entonces aparece ahora lo que sería un salto la guerra: si, frente a esta situación, Estados Unidos decide invadir territorialmente Irán. Eso implicaría más muertes en las tropas norteamericanas, algo que Estados Unidos quiere evitar, e implicaría meterse en una situación de guerra en la cual sabemos ya que EE.UU se tuvo que ir de Afganistán, donde mandó tropas y se fue derrotado; en Irak la ocupación no terminó bien porque hoy en Irak Irán tiene mayor influencia que Estados Unidos. Por lo tanto una ocupación terrestre de Irán o de una de sus partes, por ejemplo, de la costa, es difícil de llevar adelante. Entonces vemos que el imperialismo, que tiene una capacidad militar muy superior a la que tiene el Estado iraní, no puede concretar los objetivos de esta guerra. Y no son claros esos objetivos. Por ejemplo, Trump dijo en un momento "ya ganamos". Si "ya ganamos" y queda el régimen iraní, entonces el objetivo no era voltear el régimen. Ahora dicen "ya ganamos, pero nos quedamos un poco más", y para abrir el estrecho de Ormuz requiere de Europa y China. La hoja de ruta de esta guerra no está clara para el imperialismo.

Israel, por su parte, está llevando adelante una masacre. Salió por todos los diarios que no deja volver a la población libanesa del sur a sus casas y que hay 800.000 refugiados en el Líbano. Es una situación gravísima. No cesan los asesinatos del sionismo, tanto en Gaza como en Cisjordania. Un artículo de El País da cuenta de una situación brutal en Cisjordania, donde las fuerzas de seguridad sionistas asesinaron a una familia dejando solamente con vida a un chico que cuando es sacado de su auto es golpeado por las fuerzas sionistas. Y esto pasa de manera permanente en Cisjordania. Es decir, que el sionismo lleva adelante una política de limpieza étnica, de un "gran Israel", de una extensión territorial. Esta es su orientación. Por eso, en este momento la clave de los pueblos del mundo es enfrentar al imperialismo norteamericano y al sionismo y defender a Irán y su derecho a resistir a la agresión imperialista.

Otra clave es tener en cuenta que la guerra afecta de distintas maneras a las clases sociales del mundo. Por ejemplo, hay sectores petroleros que están ganando muchísimo dinero con el aumento del precio del petróleo, hay empresas norteamericanas que prevén beneficios extraordinarios gracias a ello. Sin embargo, en la clase obrera impacta de otro modo, porque cuando se analiza esta inflación creciente, muchos dicen que a diferencia de lo que ocurrió con la pandemia -que hubo un cierre de las economías y eso incrementó la inflación porque había un problema de oferta en tanto caía la producción y un problema de emisión monetaria para solventar gastos del Estado- en esta oportunidad los trabajadores se enfrentan a un aumento de la inflación con un mercado laboral deprimido; y esto pasa tanto en Estados Unidos como en Europa. ¿Qué significa esto? Que la inflación internacional la pagan sobre todo los trabajadores. El pueblo de Argentina lo sabe perfectamente: la inflación la pagan especialmente los trabajadores. Pasa en todos los países con sus particularidades.

El problema que estamos viendo ahora es que la guerra, que siempre fue definida como la continuidad de la política por otros medios, y la política es también la economía concentrada, es la expresión de los intereses económicos de las clases sociales en el plano de la lucha política; tenemos que esa situación ahora tiende a agravarse y no sabemos si va durar semanas o meses. Pero la izquierda y los pueblos del mundo tienen que apoyar a Irán y ese tiene que ser nuestro planteo fundamental. Entonces vamos a ir el 24 de marzo también con las consignas ¡Abajo la guerra!, ¡Abajo el imperialismo!, ¡Fuera el sionismo! y con la defensa de los pueblos de Palestina y la necesidad de defender a Irán y su triunfo en la guerra.

Si nosotros no hacemos eso, estaríamos adoptando una posición neutral frente a naciones que oprimen a uno de los pueblos del mundo.

Por la derrota de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán
Organicemos una movilización y una campaña internacionales. Declaración conjunta -
prensaobrera.com
El FIT-U convoca acto frente a Cancillería contra la agresión imperialista y sionista a Irán
Martes 17, 17hs. No al alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu. -
prensaobrera.com