“Leibowitz tenía razón”, la comparación entre sionismo y nazismo, desde dentro de Israel

Ex ministro de defensa israelí reconoce cómo el supremacismo judío fija la política estatal.

Integrante de Judíes x Palestina

Los colonos fascistas, protegidos por el ejército sionista, también recibieron armamento y vehículos desde el Estado.

“Hasta ahora, el profesor Yeshayahu Leibowitz tenía razón y yo estaba equivocado” Moshe Ya'alon es exministro de Defensa y exjefe de Estado Mayor de Israel. El 30 de Enero, luego de un evento del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, tuiteó indignado por los pogroms judíos (protegidos por el ejército) contra aldeas palestinas en Cisjordania. Hace referencia a la advertencia de Leibowitz, intelectual, científico y filósofo israelí, apodado alguna vez “la conciencia moral de Israel”, sobre la deshumanización que la ocupación sionista produciría tanto en las víctimas como en los propios opresores.

Polemizando con la idea excepcionalista repetida hasta el hartazgo por los propagandistas de Israel en todo el mundo, "¡Ningún acontecimiento se puede comparar jamás con el Holocausto que sufrimos!" Ya´alon argumenta: “la Policía de Israel está controlada por un criminal convicto, un nazi racista fascista; el Shin Bet está controlado por un representante de la supremacía judía (...) el ministro de Defensa impide las detenciones administrativas de terroristas judíos; y el otro ministro del Ministerio de Defensa fomenta los asentamientos ilegales y los equipa con vehículos todoterreno para atormentar a los palestinos, desalojarlos de sus tierras y colonizarlas con judíos (¿se preguntarán de nuevo por qué culpé al gobierno de “limpieza étnica”?). La ideología de la “supremacía judía”, que se ha vuelto dominante en el gobierno israelí, se asemeja a la teoría racial nazi, “¡pero no debemos compararnos!”.”

La cuestión importa por el autor de estas afirmaciones, pero también por la relevancia de la figura que cita, una figura que al sionismo le interesa sobremanera enterrar para siempre en el olvido. Pero por sobre todas las cosas, porque pone en peligro una instrumentalización reiterada por el sionismo en todo el mundo. Cualquiera que ose comparar las barbaridades cometidas sistemáticamente por el sionismo con el sistema de dominación y aniquilamiento nazi, termina con una causa judicial. Lo vemos en la causa trucha donde Vanina Biasi está procesada y elevada a juicio, como lo vimos en la causa anterior contra Alejandro Bodart.

Es un núcleo argumentativo muy caro para el Estado de Israel el monopolio del uso de las palabras “holocausto”, “nazis” y la determinación de quiénes pueden ser víctimas (pero nunca victimarios). El planteo del antisemitismo como una forma excepcional de racismo, superior a todas las demás y que merece un tratamiento diferenciado, junto con la autoridad exclusiva de Israel y sus organizaciones como la IHRA (siglas en inglés de Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto) para su definición, se opone por el vértice a cualquier intento por denunciar los crímenes del Estado de Israel y defender los derechos humanos del pueblo palestino. 

En un informe presentado por la defensa de Vanina Biasi, ignorado deliberadamente por el juez Rafecas, Silvana Rabinovich, doctora en Filosofía de la Unam (Universidad Nacional Autónoma de México) y maestra en filosofía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén explica: “Más allá del escándalo que pueda provocar el uso del término “nazi”, hay que saber que esta comparación fue mencionada por el filósofo judío ortodoxo israelí Yeshayahu Leibowitz quien, a finales de los años 80 del siglo pasado se refirió al juez Landau, presidente de la Suprema Corte de Justicia de Israel que legalizó la tortura en los territorios ocupados, como “un hombre con mentalidad nazi”. En una entrevista el Profesor Leibowitz afirma que desde 1967 (la ocupación o naksa en árabe, esto es “recaída”) ese país dejó de ser una democracia por privar de derechos civiles y políticos a 2 millones de personas, calificándola de “la única dictadura existente en el mundo ilustrado”. Al referirse al mencionado magistrado, y a que ningún otro juez lo hubiera enfrentado, dice que esa “mentalidad nazi” está expandida y al responsable de haber legalizado la tortura en los territorios ocupados lo califica de “judeo-nazi”. El sobreviviente del Holocausto dice, en hebreo, “hay judeo-nazis”.”

Las advertencias ya fueron dadas, en sobradas ocasiones, incluso meses antes del 7 de octubre de 2023, por figuras de relevancia actual, que tampoco pueden ser acusadas de ser antisionistas. Amiram Levin, excomandante de las fuerzas del norte del ejército, afirmó que en el territorio ocupado de Cisjordania existe un “apartheid total” y comparó la política sionista con la Alemania nazi. (The Telegraph, 14/08/2023). El exjefe del Mossad, Tamir Pardo, comparó a los ministros Itamar Ben Gvir (Defensa), Bezalel Smotrich (Finanzas) y Yitzhak Wasserlauf (Ministro de Desarrollo para el Negev y Galilea) con el Ku Klux Klan. (Haaretz, 19/07/2023). 

Sobre estos testimonios, pero también sobre las declaraciones de Ya´alon, debemos decir que nada de esto es nuevo, nada de esto tiene que ver con la deriva de un gobierno o una coalición política específica, en contraposición a un Estado israelí que estaría “enfermo” de ultraderechismo y supremacismo solo recientemente. Desde los atentados del Irgún y el Lehi previos a la fundación del Estado sionista, desde la masacre de Deir Yassin, desde cada vejación de la Nakba del 48 que masacró a miles y desplazó a 750.000 personas de sus tierras, desde la ocupación de 1967, la deshumanización está presente y es un principio básico de la colonización y el genocidio, resumidas en la mitología fundante de la ideología sionista “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”.

A pesar de los esfuerzos del Estado genocida de Israel y sus defensores, la verdad se abre paso. Las Fuerzas de Ocupación Israelí terminaron dando por válida la cifra del ministerio de Salud de Gaza, que tantas veces denostaron como propaganda. (Reuters, 30/1/26) Reconocen las 71.000 víctimas que el destruido aparato de salud gazatí logró identificar porque saben que las víctimas ascenderían a cientos de miles bajo los escombros. La misma agencia Reuters revela que la embajada estadounidense en Israel bloqueó un reporte de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional que calificaba, a solo 3 meses de iniciada la ofensiva sionista, al norte de Gaza como un “basurero apocalíptico” donde día a día se deterioraraban las condiciones básicas de salud, higiene y comida elementales.

Mientras Trump anuncia la fase 2 del “acuerdo de paz”, una imposición colonial sobre la Franja de Gaza con vistas a un emprendimiento inmobiliario de magnitudes colosales, tutelado por un tren fantasma de figuras imperialistas y gobiernos que los apoyan, el genocidio continúa. El sábado pasado un bombardeo israelí asesinó al menos a 32 personas en un campo de refugiados en Khan Younis, al sur de Gaza. Desde el supuesto “cese al fuego” más de 600 gazatíes fueron asesinados. Siguen sin ingresar al enclave costero materiales para construcción o reparación de refugios temporales, se bloqueó el ingreso a todas las ONG que actuaban (incluida Médicos Sin Fronteras), y la comida ingresa a razón de un 25% de las necesidades diarias. La situación para la población palestina en Cisjordania no deja de empeorar, con agresiones constantes y un avance permanente del establecimiento de puestos de avanzada, colonias y anexiones ilegales.

La historia no se repite, pero rima. Nada es igual a nada, ni siquiera a sí mismo, pero la base de toda comparación es que hay elementos diferentes y elementos en común. El problema es con qué fines se establecen las comparaciones. Quienes estamos de este lado queremos frenar el genocidio en curso, separar al sionismo del judaísmo, y apoyamos la lucha por la liberación palestina.

La verdad sobre el pacto nazi-sionista (Haavara en hebreo) - Cuando los nazis entrenaban a la Haganá. Por Roberto Gellert en Revista En Defensa del Marxismo

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