Levantamiento popular en Irán

Apoyemos las luchas de las masas contra la teocracia reaccionaria. Fuera el imperialismo y el sionismo.

Movilización en el norte de Irán.

Desde hace 13 días (28 de diciembre) los cuatro puntos cardinales de Irán son el escenario de masivas manifestaciones y protestas populares. La causa inmediata de las mismas reside en una nueva devaluación monetaria cuyo desplome se ha traducido en que un dólar valga 1.500.000 riales (moneda iraní). Una década atrás, cada dólar valía 30.000 de la moneda persa. En ese contexto el Banco Central ha adoptado una medida que interrumpe la compra de dólares más baratos que se hacía con la finalidad de permitir a los comerciantes la compra de bienes importados. Lo que ha provocado un inmediato aumento del costo de vida popular.

Esta circunstancia ha enardecido a esta capa social, y que explica que las manifestaciones de protesta hayan comenzado en el Gran Bazar. No es un dato de poca importancia, dado que la principal apoyatura social para el régimen de los mullahs fue la de los mercaderes del Gran Bazar. En la revolución que derribó al Sha Reza Pahlevi (1979). uno de los pilares en que se apoyó el ascenso al poder las fuerzas islámicas fue este sector. La reciente devaluación culmina un desarrollo de desabastecimiento e inflación desenfrenada que ha venido agravando la situación social, llevando a que los comerciantes cerraran sus negocios en señal de protesta, avivando la hoguera de la rebelión popular.

La rebelión recorre ya cien ciudades

Aparte de la capital, Teherán, se registran importantes movilizaciones en Tabriz (norte), en la ciudad santa de Mashhad en el este, así como en el oeste de mayoría kurda, especialmente alrededor de Kermanshah.

La policía y la Guardia Revolucionaria (ejército paralelo armado por la jerarquía teocrática islámica) reprimen furiosamente. Se ha denunciado la existencia de 51 víctimas fatales y 2.500 arrestados. Han ingresado incluso en un hospital para arrestar a manifestantes heridos.

Siendo los comerciantes del Gran Bazar los iniciadores de las protestas, se ha ido extendiendo la movilización con la participación activa y resuelta de trabajadores del transporte, docentes y otros sindicatos. También la juventud, víctima de la desocupación juega un papel activo, y desde luego, las mujeres perseguidas por los mullahs por defender sus derechos contra la opresión oscurantista del régimen.         

El hartazgo de la población con el régimen de los mullahs, hoy encabezado por Ali Jamenei (su jefe religioso), ha tenido su expresión en la quema de locales de los mullahs y alguna mezquita.

El agravamiento de la situación económica iraní se ve potenciado por las restricciones a la exportación de petróleo impuesta por el imperialismo yanqui, en primer lugar. El 80% de las exportaciones iraníes son gas y petróleo. El resto de las industrias -textil y automotriz- son de escaso rendimiento en materia de ingreso de divisas. También ha incidido la “guerra de los doce días” de junio en la que Israel y el imperialismo norteamericano bombardearon instalaciones nucleares iraníes.

La situación descripta ha derrumbado (si las hubo) las ilusiones en el nuevo presidente Masoud Pezeshkian. quien ganó las elecciones con promesas hacia los trabajadores. Este insinúo, en los últimos días, su impotencia amenazando con renunciar por no poder cambiar el curso represivo. La sublevación se va extendiendo. Aunque no llega aún a tener la magnitud de la última del 2022, está en pleno desarrollo. El régimen reaccionario viene sufriendo rebeliones periódicas, cada vez más fuertes. Está agotado.

El imperialismo  y el sionismo

En el escenario iraní ha aparecido Reza Palhavi, hijo del sha expulsado por la revolución de 1979, quien pretende montarse en la misma con la finalidad de una restauración monárquica que él encabece. En anteriores rebeliones desenvueltas en Irán sus intentos fracasaron ya que quienes las protagonizaban rechazaron su pretensión.

Interviene en la escena el imperialismo norteamericano. Trump, quien en junio mandó a bombardear centrales nucleares iraníes, acaba de amenazar con intervenir militarmente, de continuar la represión con víctimas fatales en las revueltas presentes. Pretende presentarse como defensor de la “democracia”. Antes de fin de año, concurrió el verdugo genocida de los palestinos de Gaza, Netanyahu, a entrevistarse con Trump, para plantearle la necesidad de volver a bombardear Irán, porque los ayatollahs estaban reconstituyendo armamentos misilísticos. Hay que tomar en serio la amenaza, habida cuenta del antecedente de la invasión a Venezuela y el secuestro de Maduro y su mujer. La teocracia iraní se vio debilitada también por sus retrocesos internacionales. Israel y el imperialismo han golpeado a Hamas en la devastadora guerra de Gaza, Hezbollah en el Líbano también sufrió fuertes reveses con el asesinato de sus estructuras dirigentes militantes, en Siriaha caído el régimen aliado a los ayatollahs, los rebeldes hutíes de Yemen están siendo bombardeados.

El sector social del Bazar, que apoyó a la jerarquía islámica en 1979 contra el Sha, está ahora en contra de ésta. Pero la oposición derechista, en gran parte en el exilio, está dividida. Las movilizaciones en curso no tienen aún un centro de coordinación y dirección que se presente como alternativa. La izquierda y el movimiento obrero combativo no han destacado aún un camino en ese sentido. La eventual caída del régimen que se impuso hace 46 años corre el riesgo de transformar el Irán en un terreno caótico. El imperialismo de conjunto, teme la potencialidad que una nueva revolución triunfante en Irán, constituya un aliciente para la rebelión en todo el Medio Oriente, aplastado por la reacción guerrera imperialista/sionista. Es evidente que el régimen de los mullahs está agotado, que lejos de sacar a una nación atrasada y oprimida como Irán del atraso económico y cultural, lo ha sumergido más aún. Creó una dictadura teocrática que no desarrolló el país, sino que constituyó una oligarquía burguesa, en la que participa la Guardia Revolucionaria y la jerarquía islámica. No será el imperialismo, que sojuzga a la mayoría de las naciones oprimidas del planeta y somete a los pueblos a la miseria y la guerra, quien democratice el Irán y elimine la miseria en que han sido sumidas las masas. Es necesario rechazar cualquier injerencia y/o agresión militar contra Irán por parte de Trump, el imperialismo y el sionismo.

Es necesario organizar la intervención huelguística y de lucha de la clase obrera, en especial la petrolera que jugó un papel central en el éxito del levantamiento de 1979.

Hay que introducir las reivindicaciones obreras y de los explotados en la agitación y movilización en curso, uniéndolas a los reclamos contra la represión, por la libertad de los presos y los más absolutos derechos democráticos.

Políticamente, se trata de impedir que la propaganda falsamente democratizante de Trump, de la derecha y los  sionistas puedan cooptar la dirección de esta rebelión en curso.

La guerra de Trump se desarrolla también dentro de Estados Unidos
Asesinato y represión en Minneapolis y Portland. -
prensaobrera.com