Ciudad de Sakhnin, Palestina ocupada

Palestinos en Israel se movilizan contra las mafias

Huelgas, cierre de comercios y marchas masivas contra las zonas liberadas por el gobierno israelí.

Integrante de Judíes x Palestina

Alrededor de 50 mil personas se movilizaron el jueves pasado. Foto: Haaretz

La semana pasada tuvo lugar la manifestación más grande de palestinos con ciudadanía israelí de los últimos 6 años. Casi 50 mil personas salieron a la calle en la ciudad de Sakhnin, a pesar del despliegue represivo sionista, culminando varios días de cierres de comercios y huelga. Se cantó “No tenemos miedo, no tenemos miedo, Israel es un Estado terrorista” en alusión al motivo principal de las protestas: una oleada de tiroteos y crímenes protagonizados por bandas organizadas, que provoca pánico entre vecinos, trabajadores, comerciantes, complicando aún más su situación económica.

La denuncia apunta a una política del ministerio de Seguridad, dirigido por el fascista Ben Gvir, conocido por su rol directo en la tortura de prisioneros palestinos en las centros de detención, en la ofensiva cotidiana de los colonos en Cisjordania con protección militar, y por la captura y maltrato de los integrantes de las sucesivas flotillas que intentaron llevar ayuda a la Franja de Gaza. Dentro de Israel, convirtió los barrios palestinos en lugares imposibles para vivir, a partir de fomentar el crimen organizado, liberar las zonas y subejecutar el 50% del presupuesto de seguridad. (Haaretz, 23/1). Una representante palestina-israelí de HaMoked (organización de derechos humanos dentro de Israel que defiende a las y los palestinos que viven bajo la ocupación) ya nos había comentado esta situación a la delegación de Judíes x Palestina en nuestro paso por Jerusalén Este, ampliando también la denuncia a misteriosos robos y faltantes de stock de armamento y municiones en depósitos de la policía y el ejército sionistas, que luego aparecían en manos de estas mafias que descomponen los barrios palestinos.

Sobre este estado de cosas, Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, agita su política racista de profundización colonial, proponiendo que la forma de combatir el crimen organizado en los barrios y ciudades palestinas es mediante un número aún mayor de asentamientos judíos israelíes, desplazando a la población nativa (+972Magazine, 28/1). Como se ve, es totalmente acertada la denuncia palestina de la "Nakba continua" que atraviesa todos los territorios ocupados, Gaza, Cisjordania e Israel.

“Para el Estado, los árabes divididos son árabes más débiles. Las balas que desgarran las comunidades árabes eventualmente van a llegar a las ciudades judías también. La diferencia es que si una sola bala es disparada en Karmiel o cualquier otra ciudad judía, en 5 minutos el criminal ya fue arrestado”. El testimonio publicado en Haaretz de Osama Khalaili, maestro y abogado palestino, de 30 años, muestra el objetivo de esta política así como también el racismo y apartheid existentes. En la llamada "única democracia de Medio Oriente" todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros. Detrás de la propaganda sionista que alega que casi dos millones de palestinos pueden votar y ser votados, se oculta otra realidad discriminatoria y expulsiva hacia los palestinos. Además de la inseguridad organizada desde el poder, hay diferencias enormes en el financiamiento educativo, en el acceso a la salud, a las oportunidades laborales, en el trato por parte de la Justicia, y en la impunidad que existe para los ataques de israelíes a palestinos en sus barrios o lugares de trabajo.

Las estadísticas hablan por sí solas: a pesar de representar solo el 20% de la población, las víctimas palestinas representan el 85% de los 305 asesinatos registrados en 2025. Solo en enero ya van más de 12 muertes palestinas.

Casi 400 médicos marcharon: “60% de los trabajadores de la salud somos árabes. Esa es una fuerza real, podemos paralizar al Estado” El Dr. Wajde Khalaily, voluntario de Médicos Sin Fronteras, fue uno de ellos, y destacó el rol que juegan los trabajadores palestinos en la sociedad israelí.

Para este sábado se espera una movilización masiva de palestinos, mal llamados árabes-israelíes, en Tel Aviv, donde confluirán desde distintos barrios y ciudades palestinas por la misma causa. El editorial del diario Haaretz del viernes 30, fiel a su línea de coexistencia y defensa del Estado de Israel como tal, convoca a un apoyo masivo de israelíes judíos al reclamo. Muestra su expectativa de que se rompa el caracter "mono-nacional" de las manifestaciones del último tiempo (israelíes por los rehenes por un lado, palestinos contra la inseguridad y la represión por el otro) y que se fortalezcan las condiciones políticas para un recambio de Netanyahu a futuro, por una coalición que integre a sectores políticos del centro y a los cuatro partidos políticos árabes legales (existen otras organizaciones palestinas que no están legalizadas porque no se someten a la legislación sionista que obliga a reconocer al Estado de Israel como legítimo para poder presentarse a elecciones). El apoyo a las luchas palestinas por parte de judíos y judías, especialmente siendo israelíes, debe tener como condición innegociable el respeto a la autodeterminación palestina, el derecho al retorno y el cuestionamiento al Estado "judío" como tal.

Ayman Odeh, referente del partido Hadash, en una de las protestas. foto: +972Magazine

La revista +972 Magazine, más mesurada, plantea que este resurgir de protestas sentó las bases para una posible reunificación del frente conjunto de Hadash, Balad, Ta’al, y Ra’am, roto en 2022. Por ahora, solo hubo una declaración conjunta de estos partidos y la municipalidad de Sakhnin, referida al reclamo local. En su nota, Abed Abou Shhadeh comenta que las encuestas prefiguran hasta 15 o 16 bancas en la Knésset - parlamento israelí (sobre 120) en caso de que la reunificación suceda, alterando la relación de fuerzas sobre la cual se monta Netanyahu para pilotear sus crisis políticas en su coalición de sectores heterogéneos de la derecha.

Una perspectiva distinta es la que hace falta para cambiar las cosas, de independencia política y de liderazgo palestino en la lucha por su liberación. Como pudimos apreciar en nuestro viaje a Palestina, existe en los activistas y en las organizaciones palestinas una clara conciencia de que el pueblo palestino es uno solo, a pesar de los esfuerzos de Israel por dividir y fragmentar sus situaciones (Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, territorios ocupados en 1948 y refugiados en el exterior). En la unidad de la resistencia bajo todas sus formas, sin concesiones a la ocupación, levantando las banderas históricas del derecho al retorno y una Palestina única y democrática del río al mar, estará la victoria contra el sionismo y el imperialismo.