BRASIL

Represión a los hinchas de Boca en Copacabana: una asociación de la policía con la barra de Fluminense

Balas de goma y palos en la previa a la final de la Copa Libertadores.

Represión.

En la previa a la final de la Copa Libertadores, que tanto Boca Juniors como Fluminense quieren ganar, las playas de Copacabana se transformaron este jueves en un campo de batalla. La barrabrava del Flu, en complicidad con la Policía de Brasil, agredió brutalmente a hinchas boquenses que se encontraban realizando una suerte de banderazo en apoyo a su club.

Sobranada, una de las barras del equipo brasileño, envío grupos de matones a golpear y robar a hinchas de Boca. Todo ocurrió en unos pocos minutos. La policía de Río, después de ese episodio, se hizo presente en el lugar y desarrolló una represión contra los bosteros. Las fuerzas policiales del gobierno de Lula liberaron la zona para que la patota del club tricolor actuara.

Los uniformados arremetieron lanzando gas pimienta y bombas de estruendo entre la multitud, y disparando balas de goma. El ataque terminó con varios hinchas de Boca y turistas heridos. También hubo detenidos. La mayoría de los integrantes de la barra de Fluminense, que incluso se dieron el tupé de filmarse dirigiéndose a la emboscada y golpeando a los boquenses (lo que transmitieron por sus redes sociales), logró escapar.

“Tuve que ir caminando a un bar a buscar hielo para ponerle a mi papá. Venimos a una fiesta de fútbol y la policía de Brasil nos pega. Tengo el video de cómo le disparaban a la gente, mientras la gente pedía paz. Así no funciona”, explicó un hincha (TNT Sports, 2/11).

La Conmebol, el organismo que regula el fútbol sudamericano, convocó a una reunión con la policía de Río para “reforzar la seguridad”. Se prevé que los conflictos adquirirán una envergadura mayor. Es que La 12, la barrabrava de Boca liderada por Rafael Di Zeo, llegará esta tarde al país carioca. No puede descartarse entonces que tenga lugar una batalla campal entre las barras, mafiosas y descompuestas por naturaleza.

Daniel Scioli, el embajador argentino en Brasil, denunció la “brutalidad injustificada” de la policía. Como mínimo, se trata de un acto de demagogia. Su gobierno, el del Frente de Todos, aplicó la misma política represiva el año pasado contra la hinchada de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en un hecho que terminó con el asesinato de “Lolo” Regueiro a manos de la policía bonaerense.

Por otro lado, la brutalidad con la que actuó la policía de Río no sorprende a nadie. Alguna vez analistas políticos la catalogaron como una “máquina de matar”. En los últimos cuatro años, incluido el periodo de cuarentena por coronavirus, “5.958 personas fueron asesinadas en la ciudad, donde viven algo más de seis millones de vecinos; de ellas más de dos mil (2.043) perdieron la vida en operaciones policiales” (El País, 6/5).

Los asesinatos a manos de las fuerzas de seguridad cariocas son frecuentes y afectan principalmente a los sectores más pobres de la clase obrera. Los apartamentos de lujo de Copacabana contrastan con la miseria extrema de las favelas que están ubicadas cerca suyo, en las que viven millones de personas. En estas villas, el narcotráfico y toda la podredumbre del capitalismo se manifiestan como nunca.

El nivel de violencia, producto de los enfrentamientos entre bandas mafiosas y organizaciones paramilitares de policías y soldados activos o retirados, es muy alto. Las fuerzas policiales, cómplices de todos los negocios turbios, “cometen muchas más matanzas y causan muchas más víctimas mortales que todos los grupos armados juntos” (El País, ídem).

Los hinchas de Boca realizarán un banderazo en Copacabana. Rechazamos la represión contra los hinchas y exigimos el desmantelamiento de todas las bandas mafiosas. Los hinchas debemos organizarnos de manera independiente para sustraer al fútbol de la barbarie capitalista.

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