Reunión internacionalista en Milán 2024: la izquierda europea en su laberinto

Movilización en Londres en apoyo a Palestina

El Partido Obrero de Argentina participó como invitado en la segunda edición de una reunión de organizaciones que se definen como de origen internacionalista en la ciudad italiana de Milán, convocada por un conjunto de organizaciones italianas que incluyen a Lotta Comunista y Partido Comunista dei Lavoratori. Aunque por la heterogeneidad de las posiciones de las fuerzas invitadas y el método de funcionamiento constituye un puro intercambio político, sin la posibilidad ni el objetivo de llegar a resoluciones prácticas ni síntesis políticas aunque fuesen parciales, concurrimos nuevamente para contrastar nuestras posiciones con las diversas organizaciones.

La novedad fue que asistimos en una delegación común con el SEP de Turquía y el NAR de Grecia, promotores junto a nosotros del documento internacionalista frente a las guerras, suscripto por una decena de organizaciones a fin del año pasado. Suscribir posiciones en común no se ha limitado a elaborar textos. Implica iniciativas prácticas en común y empezar a desarrollar un polo de referencia en la izquierda internacional, que contrastó sus posiciones con una cantidad de tendencias internacionales en esta conferencia.

La mayoría de los participantes declaró su interés en mantener estos encuentros internacionales. Sobrevuela la posibilidad de que en 2025 el próximo encuentro se realice en París, sumando al NPA de izquierda al núcleo de organizadores.

Palestina

El clima político en Europa y el mundo se ha modificado entre la reunión del año pasado y esta. El principal fenómeno sin duda es el terrible genocidio perpetrado por Israel sobre el pueblo palestino, que ha generado un proceso de movilización permanente que en algunos casos desató movilizaciones de masas, como la de Londres que volteó a la ministra que a principios de la masacre quiso prohibir la portación de banderas palestinas como símbolos de odio racial. Amplios sectores de jóvenes, de la comunidad palestina y árabe -que es enorme en Europa- y de trabajadores y militantes toman iniciativas de lucha todos los días. En Milán, donde se realizó la reunión, las calles están repletas de pintadas y afiches con banderas palestinas de centenares de organizaciones e iniciativas de todo tipo y color. El 23 se realiza en Italia un paro nacional, y el 24 habrá una marcha nacional en Milán, convocados por SI-Cobas y otros sindicatos de base y organizaciones de izquierda, junto a todo el movimiento por Palestina, con eje en la lucha contra el genocidio, así como contra la participación del gobierno italiano en el financiamiento de la guerra palestina.

Este movimiento se enfrenta, claro, a una violenta campaña de apoyo a Israel de parte de los gobiernos (que colaboran materialmente con la masacre) y los medios de comunicación, con la consabida versión de la lucha contra el “terrorismo” de quienes se defienden de una limpieza étnica y un supuesto brote de “antisemitismo” que es sospechosamente denunciado por un polo político de entusiastas de Netanyahu que incluyen a la extrema derecha nostálgica de Hitler y Mussolini. La opinión en la pequeño burguesía progresista, está en el medio de ambas presiones. Siente un golpe humanitario por la masacre en Gaza pero toma distancia sistemáticamente de una lucha popular de sectores “atrasados”, con razón del peso en esos pueblos de ideologías religiosas, machistas, o nacionalistas.

Todo este contexto no sirvió para concentrar al conjunto de organizaciones de la conferencia en un sentido de lucha común, como algún optimista inocente podría haber imaginado. A la fragmentación extrema alrededor de la guerra de Ucrania que había marcado el primer encuentro se sumó otra serie de divisiones impuestas sobre la primer capa, sin una lógica común ni un hilo conductor estricto. Una parte significativa de las organizaciones condicionan el apoyo a la lucha palestina a una abstracta “unidad obrera palestina-israelí”, que en algunos casos implica una verdadera neutralidad frente al genocidio en curso. El caso más extremo en este sentido, como ya hemos tratado en otro artículo, es el del principal organizador, Lotta Comunista. LC se niega a levantar la consigna de cese al fuego y basta de bombardeos, y, bajo el argumento de oponerse tanto a la burguesía de Israel como la de Palestina, no participa de las movilizaciones unitarias contra la masacre, y levanta algunos actos propios planteando “ni uno ni el otro”. Su orador en el evento llegó a plantear provocativamente que “el pueblo palestino no existe” y su documento a la conferencia dice que “la causa palestina está agotada”, e incluso propone explícitamente la táctica del “derrotismo” en el conflicto palestino. Esto, en el cuadro de un genocidio y limpieza étnica en la Franja de Gaza en este momento, solo podría llevarse a la práctica con el exilio o el suicidio. Internationalist Standpoint, una escisión de CWI, la corriente liderada por el Socialist Party inglés argumentó en la conferencia por el reconocimiento del Estado de Israel, diciendo que solo vale oponerse a él en el sentido que nos oponemos a todos los Estados burgueses, negando el carácter especial de enclave de asentamientos coloniales que está llevando adelante una limpieza étnica. En esta perspectiva, defienden la salida de los “dos estados” que ha significado una traición y trampa mortal para el movimiento nacional palestino, colocando a la Autoridad Nacional Palestina que reconoce al Estado sionista como policía de ocupación de sus propios explotados para garantizar el orden israelí.

Prima en todos estos grupos una división formal completa entre la lucha nacional y la socialista, sacando como conclusión o la abstención frente a los choques nacionales o la idea de que la separación frente a las direcciones es la tarea primordial, a un nivel igual o similar que la lucha contra el imperialismo y el sionismo. Un faccionalismo verdaderamente estéril, que propone a los internacionalistas abandonar el campo de choque con el imperialismo y sus tropas asociadas, como el sionismo. Contracorriente, una de las múltiples escisiones del PCL italiano, por ejemplo, se opuso a la consigna de “Palestina laica, democrática y socialista”, con el argumento de que como esta consigna es irrealizable bajo el socialismo, es mejor proponer directamente la revolución socialista, que incluiría a los obreros israelíes judíos sin mencionar el tema nacional. Contravento, otra de las escisiones de PCL, sostiene una idea similar.

Detrás de las múltiples quejas por “la barbarie” de los ataques de la resistencia palestina plantean que los palestinos deberían esperar, para luchar, a lograr el acuerdo de un sector de la población israelí. Hay una profunda incomprensión sobre cómo se encadenan las luchas nacionales y la pelea por el socialismo, bajo el principio de la revolución permanente. Destacándose en esta pelea, con las consignas correctas, es que los comunistas podemos disputar la dirección de las peleas nacionales de países oprimidos. También reforzamos en nuestra intervención la distinción entre el apoyo al levantamiento del 7 de octubre y lo que significa el apoyo político. También defendemos -en el marco de una guerra sionista de exterminio contra el pueblo palestino- la toma de rehenes que tiene un fin práctico: la liberación de miles de presos políticos palestinos que llevan, en muchos casos, larguísimos años en las cárceles. Muchos llamados comunistas e incluso trotskistas aplican criterios de análisis pacifistas, más propios de Tolstoi o Ghandi que de Lenin y Trotsky.

En el fondo, un sector de la izquierda europea responde a la presión islamofóbica y pro-sionista de la burguesía de sus países y coloca como tarea central, incluso al mismo nivel que enfrentar el genocidio, la hostilidad política con los sectores nacionalistas y religiosos que son dirección efectiva de la resistencia palestina.

El “doble carácter” de la guerra en Ucrania

Muchos grupos siguieron levantando su apoyo, a veces más directo, a veces más críptico, a los ejércitos ucranianos organizados, financiados y dirigidos por la Otan. A dos años de la guerra, con un fuerte estancamiento de su posición militar, incluso algunos de ellos, como el RCIT, que estaba presente (y la LIT que no participó), hacen un eje político en reclamarle al Estado ucraniano y a la Otan volcar mayores recursos militares para pegar un salto en el frente contra Rusia. La delegación PO-SEP-NAR no fue la única en señalar los hechos que en el último año han clarificado aún más el carácter de la guerra en Ucrania como conflicto inter-imperialista, con el ejército ucraniano jugando el rol de tropas indirectas de la Otan. Zelensky ha dicho expresamente que ofrece a Ucrania para actuar como el “gran Israel” del este europeo. Biden exige a su congreso nacional mayores recursos para Israel y Ucrania como los dos puntos estratégicos en su pelea por un orden internacional bajo su plena dominación. El gobierno argentino de Milei, máximo exponente de los ataques contra la clase obrera, hace un punto distintivo de su identificación con Zelensky y Netanyahu, lanzando las iniciativas de mudar la embajada argentina a Jerusalén y realizar una conferencia regional de apoyo a Ucrania en la guerra. En esta línea golpearon muchas organizaciones de la izquierda comunista/bordiguista, anarcos sindicalistas que participaron de la propia Ucrania, de Serbia, de Italia y la organización trotskista griega Okde. El NPA francés de izquierda, que el año pasado tenía una moderada posición pro-ucraniana, aunque informaba sobre diferencias internas en este punto, este año prefirió evitar el tema en su contribución escrita y sus intervenciones orales.

Los grupos pro-ucranianos defienden un “doble carácter” de la guerra en Ucrania. En este sentido intervinieron el PCL italiano, el MST-LIS, la sección italiana del SU, Sinistra Anticapitalista, RCIT, Liga por la 5a Internacional y otros. Según ellos sería al mismo tiempo un choque Rusia-Otan y una guerra de liberación nacional de la semicolonia Ucrania. No ven, o hacen de cuenta que no ven, que Ucrania desde 2014 está siendo saqueada por las potencias europeas y, principalmente, EEUU y que la presencia reforzada de la Otan no es una fuerza liberadora sino que profundizará su dominación. El alistamiento militar con la Otan no es un medio posible para la liberación nacional.

Este tipo de argumento ha acompañado en muchos casos el apoyo político “trotskista” a operaciones militares apoyadas por el imperialismo, en Siria o Libia. Los documentos de varias corrientes ya adelantan el apoyo a las provocaciones estadounidenses contra China que se preparan alrededor de Taiwán, apoyado en Japón, Australia, India y otros aliados.

El ejemplo de Argentina

La experiencia de la lucha de los trabajadores en Argentina contra el flamante gobierno de Milei ocupó una gran atención en la conferencia. Algunas organizaciones planteaban al Frente de Izquierda – Unidad como una referencia. Internacionalista Standpoint, por ejemplo, la llamó “la única esperanza que queda en el mundo en el momento de una izquierda con influencia de masas”. El debate no ha logrado, sin embargo, una reflexión del contraste de la experiencia del FIT-U con las prácticas de entrismo en partidos burgueses o pequeño burgueses y partidos “amplios” que son las buscadas por gran parte de las corrientes participantes. Tampoco, de las divergencias en marcha en el propio FIT-U, antes y después de las elecciones. El problema de la relación entre la explotación por parte de los partidos de la clase obrera de las tribunas parlamentarias y las elecciones y una enérgica intervención en la lucha de clases necesitaría estar en el centro de un debate de la izquierda internacional, que no ha sacado las conclusiones del caso. La pelea por una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados, Desocupados, Estudiantes, Asambleas Populares y de la cultura como polo independiente de deliberación política y acción de la clase es una perspectiva a trabajar internacionalmente. Una parte de las organizaciones presentes han firmado una resolución en apoyo a la lucha de los trabajadores argentinos en y contra la persecución del Estado, en particular las amenazas contra Eduardo Belliboni y las condenas por movilizarse contra César Arakaki y Martín Rodríguez, así como declaraciones solidarias con la lucha de los universitarios griegos y contra la persecución por falso “antisemitismo” contra un militante de Austria.

No ha salido de esta discusión un paso por el frente único contra la guerra imperialista, como el que daremos con la jornada internacional del 24 o hemos dado en la campaña suscripta en noviembre por más de 10 organizaciones internacionalistas. Pero hemos dado una lucha política conjunta en ese sentido con un bloque principista de organizaciones revolucionarias.