LGBTI

4/10/2026

Neuquén: comenzó el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko

La familia acusa a Roberto Daniel Sánchez de matarla con ensañamiento, por odio a su identidad de género y por violencia de género.

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Foto corresponsal

El jueves 2 de octubre empezó en Ciudad Judicial el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, una mujer trans de 49 años asesinada el 25 de septiembre de 2025, el día de su cumpleaños. El único acusado es Roberto Daniel Sánchez, de 60 años, que está con prisión preventiva. Un jurado popular va a definir su culpabilidad en once audiencias.

La familia y sus abogados lo acusan de homicidio triplemente agravado por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por violencia de género. La única pena posible es la perpetua.

Según la acusación, Sánchez abordó a Azul, la invitó a subir a su camioneta y la llevó a su casa de calle Copahue al 1100. Ahí la golpeó y le dio al menos 25 puñaladas. Le fracturó la cara y las costillas y le provocó una hemorragia masiva por lesiones en el corazón y la aorta. Azul tenía heridas de defensa. Sánchez solo tenía un corte de un centímetro en el cuello. Después envolvió el cuerpo en plástico, lo ató con alambre y soga y lo tiró en un canal de desagüe de calle Pergamino.

"Si bien Azul no puede decir lo que le pasó, la evidencia hablará", dijo el fiscal. Le pidió al jurado que en las escuchas telefónicas preste "atención a cómo se refiere Sánchez a la víctima". La querella fue más directa: "El cuerpo de una mujer trans habla por sí mismo", y explicó que la violencia se concentró en las zonas feminizadas del cuerpo de Azul. "Fue un crimen de odio y el veredicto tiene que ser por transfemicidio", dijo su hermano, Marcos Millapán.

La defensa, a cargo de Ezequiel Leanza, habló de "una tragedia lamentable" y pidió mirar "la película completa". El abogado de Sánchez atacó al movimiento de mujeres y diversidades de Neuquén y se quejó de las "banderas políticas" y del reclamo de "justicia por todas". Es la estrategia de siempre: juzgar a la víctima para hacer pasar el crimen por una pelea. El cuerpo de Azul habla por sí mismo: 25 puñaladas y un cuerpo atado y tirado a un canal.

La violencia contra el colectivo travesti trans

La primera testigo fue Romina Millapán, hermana de Azul. Contó que la familia llegó desde Uruguay escapando de la violencia del padre. En la primaria, Azul "era apartada y molestada porque prefería tener contacto con las nenas" y le decían "maricón". De chica sufrió un abuso sexual dentro de la familia. El abusador estuvo preso tres años y, cuando salió, volvió a la casa bajo amenazas. Según su hermana, a Azul "siempre le reprochó que no era su hijo y que en su familia no tenía un hijo maricón".

En la calle siguió la violencia. Una vez, un grupo de jóvenes la persiguió al grito de "maricón, puto, vení para acá" y volvió a su casa sin remera y sin alpargatas. Trabajando de noche en un puesto de panchos, la golpearon y le fracturaron el brazo derecho, una lesión que le dejó una discapacidad. Hubo autolesiones y un intento de suicidio en los años de "falta de trabajo y discriminación". Hizo tres años de tratamiento, que tuvo que cortar porque en el hospital público no había especialistas.

El día que le mostró su DNI con el nombre Azul Mía Natasha, "estaba chocha, era feliz". Pero el reconocimiento legal no le cambió la vida material. Trabajaba en maestranza en el Centro de Atención a la Víctima y el sueldo no le alcanzaba: "Lo que gano lo gasto en alquiler y en la comida. Hay veces que uno tiene que hacer cosas que normalmente no haría", le contó cuando empezó a ejercer el trabajo sexual.

A Azul no la encontró la policía

Azul desapareció el 25 de septiembre. Hubo casi tres semanas de rastrillajes con perros, bomberos y buzos, pero no fue la policía la que la encontró. El 14 de octubre, un vecino que paseaba a sus perros vio el cuerpo en un canal dentro de la ciudad. Un sargento declaró que ese día el agua estaba baja y que unos días antes no se habría visto.

El odio al colectivo travesti trans empieza en el Estado

La vida de Azul muestra cómo el odio contra las personas trans arranca en la escuela, sigue en la familia y en la calle y se completa con la falta de trabajo, de vivienda y de salud. Esto demuestra la importancia de la lucha por la ESI, alejada del oscurantismo religioso.

La expectativa de vida de las personas trans sigue en torno a los 40 años. En la Legislatura neuquina, la Ley Integral Trans fue presentada varias veces y nunca se trató, mientras el gobierno de Figueroa hace campaña con su Ministerio de las Mujeres. Milei convirtió el ataque a la "ideología de género" en bandera, desarmó las políticas para la diversidad y alimenta un discurso de odio que después se cobra vidas como la de Azul.

"Los Estados retrocedieron en materia de cuidado", dijo Tatiana Breve, de ATTTA Neuquén, que reclamó un fallo "ejemplificador para que los violentos, machistas, odiantes reconozcan que nuestras vidas valen".

El juicio sigue el lunes 5 de octubre. Vamos a acompañar a la familia y a las organizaciones para exigir:

Condena para Sánchez, con los tres agravantes: ensañamiento, odio a la identidad de género y violencia de género.
Tratamiento inmediato de la Ley Integral Trans en la Legislatura neuquina.
Cumplimiento efectivo del cupo laboral travesti trans.
Basta de discursos de odio desde el Estado.

Justicia por Azul. Basta de travesticidios y transfemicidios.

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