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8 de junio de 2018

Día de furia del Estado contra los trabajadores senegaleses

Allanamientos en sus hogares, exacción de sus pertenencias, represión y detenciones. El rol de la justicia.
Por Tomás Eps (@tomaseps)

A media tarde los manteros senegaleses realizaban un corte en la Avenida Rivadavia y Pueyrredón frente al amplio operativo represivo lanzado hoy contra ellos por parte de la justicia, que comprendió el allanamiento de al menos cuatro hogares y dos locales de Balvanera, la represión en las inmediaciones de Plaza Miserere –con golpes y balas de goma- a quienes protestaban contra esta situación y la detención de al menos 18 trabajadores ambulantes bajo diversas causas.

La avanzada ha sido denunciada como un amedrentamiento institucional a la comunidad, ya que se produce al día siguiente de la protesta popular contra el ataque policial y detención al joven senegalés Serigne Dame Kane, que cobró estado público por su nivel de brutalidad.

Los allanamientos, que incluyeron la sustracción policial no solo de mercadería sino también de dinero y otras pertenencias personales, se dan en el marco de una investigación por “uso indebido del espacio público” -la figura del código contravencional para perseguir a los vendedores ambulantes- por parte de la fiscal porteña Celsa Victoria Ramírez -responsable de operativos contra vendedores ambulantes el año pasado, así como del desalojo del ex Padelai.

Violencia institucional in crescendo

“Hoy me llamaron y me dijeron ‘la policía entró a tu casa’. Para sacar mercadería, para sacar la gente, para sacar su plata, todo lo que tenían adentro. Pero hoy fueron a cinco casas: es la primera vez que pasa así”, comentaba este mediodía Papa, trabajador ambulante senegalés, a Prensa Obrera, dando cuenta de un salto en calidad en la persecución que sufren. En una galería de la calle Mitre en la que entró la policía, el único desalojo producido fue en el local donde había un senegalés.

Se trata de un asedio en cadena: en los allanamientos por venta ambulante dictados por la justicia porteña, la policía reportaba el hallazgo de mercadería que consideraba “apócrifa”, imputando entonces la supuesta violación de la Ley de marcas –aunque se trata de “las mismas cosas que se venden en locales de Once”, como señaló el mantero Jackson. Como se trata de un delito federal, la cosa pasa a la justicia nacional, y los detenidos pueden ser retenidos hasta 48 horas hasta su audiencia. En este caso, la causa habría caído en el despacho del juez Sergio Torres –aquel que mantuvo detenidos por semanas a los militantes César Arakaki y Dimas Ponce en una falsa causa.

La otra imputación con la que justificaron varias de las detenciones fue “resistencia a la autoridad” –es decir, a que la policía ingrese a llevarse todos sus efectos personales.

Pero la gravedad última consiste en la amenaza de una deportación, como señaló Florencia Mazzadi de la asociación CineMigrante a Prensa Obrera: “con su asunción, el nuevo gobierno decretó una modificación de la ley de migrantes, que modifica entre otras cuestiones la del antecedente penal, considerando que cualquier persona que lo tenga no tiene derecho a regularizarse. Pero además, antes se consideraba antecedente penal cuando había cosa juzgada y sentencia firme en delitos de hurto para arriba; hoy alcanza con ‘resistencia a la autoridad’. Es una manera muy clara de genera la criminalización de la presencia migratoria y con eso la posterior expulsión”.

Derecho a vivir

“En la calle no te dejan trabajar, en el local no te dejan trabajar, ¿qué vas a hacer con la vida? Vinimos a compartir la vida con los argentinos, pero no sé”, sostenía el citado Papa. La comunidad senegalesa es de las que tienen los trabajos más precarios, ya porque por ser peticionantes de refugio carecen de DNI, o porque incluso cuando lo tienen “nadie consigue trabajo fijo; quizá es por el color”. Las palabras son de Jackson, quien también señalaba que “hoy día hay gente de Senegal que está durmiendo en la calle”.

El cuadro se completa con la represión y el arrebato de sus pertenencias por parte de la justicia y los gobiernos de Ciudad y Nación -con socios firmes en la oposición, como el jefe del bloque del PJ en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, famoso por sus sentencias sobre la “mafia senegalesa” y sus llamados a “deportar a extranjeros que cometan delitos” (Clarín, 3/8/16). Y con la justificación en todos los grandes medios de estas avanzadas estatales.

En este escenario se entiende por qué, en el marco de un desalojo a un local, un mantero le gritaba a la policía: “¿Por qué no nos matan directamente a todos los negros?”

Exigimos la inmediata libertad de los detenidos, el cese de las persecuciones y que se les deje vivir y trabajar. Defendemos la unidad de los trabajadores migrantes y argentinos contra el ajuste y la represión del macrismo y sus cómplices.

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