Libertades democráticas
3/4/2026
La lucha por justicia para Carlos Fuentealba en los tribunales
La división de la causa. Una estrategia de la burocracia de Aten y la Co.Ca.Pre.
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Carlos Fuentalba abatido por la represión.
Fusilado el compañero Carlos Fuentealba, tras kilómetros de persecución represiva de la policía neuquina dirigida en el propio terreno por el ministro de Seguridad, Pascuarelli, y en contacto directo permanente del ministro y los jefes policiales con el gobernador Omar Sobisch, se desarrolló una proceso que llevó al bloqueo de los puentes, superando la orientación de la Celeste de Aten.
A los cinco días del fusilamiento, y en medio de la perspectiva de una huelga general, más de 30.000 neuquinos nos movilizamos con el reclamo ¡Fuera Sobisch!
El gobierno del fusilador pendía de un hilo
Concurrieron a su salvataje dos fuerzas políticas poderosas en esa época: la del propio MPN que a través de su candidato y dirigente Jorge Sapag dijo en conferencia de prensa que el gobierno de Jorge Sobisch debía terminar el mandato. La otra fuerza fue la encabezada por el intendente de Neuquén, “Pechi” Quiroga que se opuso a toda movida destituyente.
En este marco comienzan en Aten algunas reuniones para intercambiar una orientación respecto a la lucha por justicia para Carlos. Lo que luego se institucionalizó como la Comisión Carlos Presente (Co.Ca.Pre).
En esas reuniones realizadas en la sede de Aten, el abogado designado por la conducción sindical y la familia para que los represente, Gustavo Palmieri, delineó la línea de una estrategia que consistía en desdoblar las causas para conseguir lo más rápido posible la condena de quien había jalado el gatillo, el cabo Poblete, sobre lo cual había pruebas abrumadoras y testigos presenciales, y luego otra causa, para un segundo momento, para imputar a los autores intelectuales de su fusilamiento y los responsables políticos de la represión.
Como Tribuna Docente y parte de la conducción de Aten Plottier, que además estuvo en la línea que enfrentó cara a cara a las fuerzas policiales que ya cortaban el puente en Arroyito, participamos de esas reuniones en la sede provincial de Aten.
Nos opusimos férreamente a la estrategia de desdoblar la causa penal, ya que veníamos de la experiencia del desdoblamiento de la causa Carrasco (el soldado asesinado en un cuartel de Zapala), que terminó con una condena a los “perejiles” y la impunidad de los jefes del cuartel y de los funcionarios como el ministro menemista de Seguridad, Oscar Camilión, que mintió alevosamente sobre las circunstancias en que fue hallado el cadáver del soldado.
Entonces la directiva provincial de Aten sacó del ámbito del sindicato a la Co.Ca.Pre, la que decidía las estrategias y acciones por fuera de las asambleas y los plenarios.
Era evidente que un desdoblamiento de la causa penal por el fusilamiento de Carlos, no terminaría distinto a la del soldado Carrasco. Desgraciadamente, y hay responsables que así ocurriera, teníamos razón.
Había antecedentes que se ignoraron: ¿negligencia?
En los primeros tiempos todo se concentró en el juicio al cabo Poblete como autor material del fusilamiento. Como parte de la estrategia de la querella impulsada por el abogado Palmieri, en esta etapa se convocó a declarar como testigo al por entonces exgobernador Jorge Sobisch.
La montaña de pruebas, que Sobisch no pudo desacreditar, culminó con la condena del cabo Darío Poblete por homicidio calificado en julio de 2008.
Un proceso bastante rápido, que no podía tener otro desenlace, a pesar de todas las maniobras del aparato judicial y policial y la impunidad gubernamental.
La causa contra los responsables políticos e intelectuales no tuvo el mismo derrotero, ni el mismo resultado. Esta causa denominada Fuentealba II, se inició también al poco tiempo del fusilamiento (en julio del 2007, a tres meses) con el requerimiento de instrucción de parte del Ministerio Público Fiscal. El 1º de agosto de ese año, la compañera de Carlos solicitó su constitución como querellante particular.
El 7 de setiembre el juez llamó a declarar a los imputados, entre los cuales no figuraba el todavía gobernador Jorge Sobisch.
Recién el 4 de diciembre del año 2008, luego de la condena a Poblete, la querella presenta un pedido de reformulación de los hechos imputados oportunamente, requiriendo además, se llame a prestar declaración indagatoria al, para esta época sí, exgobernador, Jorge Sobisch, que había declarado como testigo en la causa Fuentealba I en junio del año 2008.
El 18 de diciembre del 2008 el juez deniega el pedido de reformulación en la causa Fuentealba II, indicando la inactividad de la parte querellante durante el transcurso de la investigación.
La querella abre una serie de apelaciones que derivan finalmente en que el proceso sea tratado en el Tribunal Superior de Justicia, quien en junio del año 2011 emite un fallo que saca a la luz el efecto negativo del desdoblamiento de la causa.
La querella acusó al aparato judicial de obstruir su tarea. A lo que el fallo del TSJ responde que “No se puede impedir o estorbar lo que no se hace”.
La estrategia de concentrar todo en la condena del autor material durante la investigación sobre los que serían responsables políticos del fusilamiento, descuidó o paralizó la acción de la querella en esta causa: “No propuso ni una sola medida, ni una sola diligencia, ni una sola prueba. Después de casi dos años de promovida la acción penal por requerimiento fiscal de instrucción... transcurrieron cinco meses desde la finalización de aquél juicio (Nota: el de Poblete) hasta que formularon la presentación que originó todo este vericueto, sin que el estado de las cosas variara sustancialmente. Nada aportaron tampoco en ese período. Ni siquiera al momento de constituirse como querellante particular expusieron una relación sucinta del hecho ni individualizaron a los imputados, tal como lo requiere la ley de rito (art. 70 bis, C.P.P. y C.)...”, dice el fallo del TSJ.
El aparato judicial aprovechó todos los resquicios de una estrategia judicial errada de parte de la querella y la conducción de Aten, para blindar de impunidad al principal responsable político del fusilamiento, que días después del 4 de abril había dicho con soberbia que “lo volvería a hacer”.
La justicia es burguesa, pero se la puede derrotar
El desdoblamiento fue aprovechado como arma para garantizar la impunidad no solo de Jorge Sobisch, sino también del ministro de Seguridad del momento, Raúl Pascuarelli, y los jefes policiales. El primero falleció impune a pesar de haber dirigido la represión desde el mismo lugar de los hechos, y los jefes policiales fueron finalmente condenados, con la reapertura lograda de la causa Fuentealba II, a penas menores y por delitos que no fueron el fusilamiento en sí.
Al momento quienes optaron por el desdoblamiento no contaban con lo ocurrido en la causa del soldado Carrasco. Según el fallo del TSJ existía ya la opinión del jurista Cafferata Nores que denominó la “priorización inversa” que ocurre en los desdoblamientos de una misma causa, que consiste “en la propensión del sistema a tratar primero lo más leve y fácil de investigar y dejar para después lo más grave y complejo, lo que se traduce en impunidad para las grandes cosas y castigo para las pequeñas (cfr. “El principio de oportunidad en el derecho Argentino”, en “Cuestiones actuales sobre el proceso penal”, 3° ed., Bs. As., Editores del Puerto, 1997, pág. 15)”.
Es exactamente lo que ocurrió
La estrategia del desdoblamiento contrasta con la impulsada en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra. El hecho de no aceptar el desdoblamiento de la causa de parte de la querella terminó en la condena de los autores intelectuales del crimen.
Queda pendiente, y no dar por cerrada, la lucha por castigo al principal responsable: Jorge Sobisch, que como gobernador en aquel momento, es quien en Casa de Gobierno planificó el operativo represivo en Arroyito y lo dirigió a distancia.
Es una tarea pendiente. No olvidamos, ni perdonamos, peleamos por justicia para Carlos, la lucha continúa. En la base de Aten hay reservas suficientes para seguirla.



