Libertades democráticas
4/9/2026
Vicente López: los estudiantes que la dictadura secuestró, asesinó y desapareció
A 50 años de La Noche de los Lápices, recuperamos la memoria de los estudiantes víctimas del terrorismo de Estado en Vicente López y denunciamos la persecución contra una juventud que se organizaba y luchaba.
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La última dictadura cívico-militar no fue un episodio ajeno a Vicente López. La represión ilegal también atravesó nuestros barrios, nuestras familias y nuestras escuelas. Un relevamiento realizado en el distrito registró 230 vecinos víctimas de la represión ilegal, de los cuales 35 tenían 21 años o menos.
La juventud fue uno de los blancos de un plan represivo que buscó perseguir, secuestrar y hacer desaparecer a quienes se organizaban y luchaban. La dictadura no persiguió a jóvenes al azar: buscó aplastar a una generación que intervenía políticamente, que reclamaba por sus derechos y que formaba parte de las luchas de su época.
Los casos
Uno de los lugares golpeados por esta política represiva fue el entonces Colegio Nacional de Vicente López, actual Escuela Secundaria N.º 6 Juan Pablo Duarte y Díez, donde actualmente también funciona un anexo del ISFD N.º 39.
Entre 1976 y 1977, estudiantes de esa institución fueron asesinados y desaparecidos. Uno de esos casos es el de Gabriela Petacchiola, de apenas 17 años, secuestrada en Olivos en octubre de 1976.
Su caso no fue un hecho aislado. Formó parte de una persecución sistemática que se extendió por todo el país y que tuvo entre sus víctimas a miles de jóvenes y estudiantes. Las escuelas y los barrios tampoco quedaron al margen del terror impuesto por el régimen. La represión buscó disciplinar a toda una generación y atacar su capacidad de organización y de lucha.

La vigencia de la lucha
Por eso, a 50 años de La Noche de los Lápices, recordar a los estudiantes desaparecidos no puede ser solamente un acto de memoria. Es también recuperar aquello por lo que esa generación luchaba y denunciar el carácter de clase de una represión que tuvo como objetivo destruir las organizaciones y las luchas populares para fortalecer el dominio social de los capitalistas.
En Vicente López, levantar los nombres de quienes fueron secuestrados, asesinados y desaparecidos es recuperar una historia que también pertenece a nuestras escuelas. Es rechazar cualquier intento de transformar a las víctimas de la dictadura en nombres abstractos, separados de las luchas y de la realidad política de la que formaban parte.
A 50 años de La Noche de los Lápices, recordamos a los estudiantes que nos faltan. Levantamos sus nombres y reivindicamos la memoria de una juventud que fue perseguida por organizarse y luchar.
Los lápices siguen escribiendo. Memoria también es luchar.




