Mujer

3/6/2026

A 11 años del primer Ni Una Menos, el Estado es responsable de un femicidio cada 30 horas

Con los casos de Agostina, Dulce y Noelia, son 96 los asesinatos en lo que va de 2026.

Concentración en Congreso, en un nuevo aniversario de Ni Una Menos. Foto: Federico Imas

A 11 años del primer Ni Una Menos, con el país conmocionado por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba, miles saldrán a las calles este miércoles a pedir justicia por las mujeres víctimas de la violencia de género, que hoy tiene entre sus principales promotores al gobierno de Javier Milei. En Argentina, según datos del Observatorio Lucía Pérez, tenemos en estos momentos un femicidio o travesticidio cada menos de dos días y una tentativa de femicidio por día.

En lo que va del año hubo 96 femicidios y travesticidios, 96 tentativas de femicidio, 66 infancias que quedaron huérfanas debido a estos crímenes, y 59 mujeres y niñas reportadas como desaparecidas. De acuerdo con el mismo organismo, 2025 también fue un martirio para las mujeres y diversidades: 272 femicidios y travesticidios, 269 tentativas de femicidio y 173 infancias huérfanas por femicidios.

El Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven registró, entre junio de 2015 y mayo de 2026, aproximadamente 3.205 víctimas letales de violencia de género: 3.144 femicidios directos y vinculados, 46 transfemicidios y travesticidios, y 15 instigaciones al suicidio. Hubo un femicidio cada 31 horas durante estos once años.

Fuente: Observatorio Ahora Sí Que Nos Ven

El caso de Agostina Vega estremeció Córdoba y cada rincón del país, entre otras cosas, por el enorme operativo de encubrimiento orquestado por el gobierno cordobés para ocultar su responsabilidad, cuando todo apunta a que su femicida habría sido un puntero del PJ con lazos con el oficialismo de Llaryora: Claudio Barrelier.

Por eso la Asamblea Ni Una Menos reclama un jury contra el fiscal Raúl Garzón y la destitución del ministro de Seguridad cordobés, Juan Pablo Quinteros. Es que, por ejemplo, se activó el Alerta Sofía cuatro días después de la desaparición de Agostina.

En Misiones, una de las provincias con mayores tasas de femicidios, Dulce María Candia, de 17 años, fue encontrada sin vida en una obra en construcción. Los vecinos y familiares denuncian que las instituciones del gobierno no la buscaron y que actuaron una vez hallados sus restos.

El mismo fin de semana se lamentó, además, la pérdida de Noelia Carolina Romero, de 30 años, que fue secuestrada por su pareja antes de ser asesinada en Temperley. La policía acudió a la vivienda tras un llamado de Noelia. Mientras se escuchaban gritos, el femicida les decía a los efectivos –que no podían ingresar por no contar con autorización judicial- que “estaba todo bien”. Cuando regresaron, ya era demasiado tarde.

Otro de los fenómenos que destaca el Observatorio Lucía Pérez es el de los “narcofemicidios”. Un caso de estos ha sido el de la propia Lucía Pérez, por quien todavía se sigue pidiendo justicia. Otro ha sido el triple femicidio de Morena, Brenda y Lara en La Matanza.

Fuente: Perfil

Milei no solo niega en sus discursos la violencia de género, sino que promueve la eliminación de la figura jurídica del femicidio y desmantela las ya precarias dependencias de atención a las mujeres y diversidades violentadas. Se llena la boca hablando de la defensa de la familia para impulsar, junto a la Iglesia, la vuelta a la clandestinidad del aborto y restringir el acceso a la salud sexual y reproductiva, cuando su gobierno es cómplice de la impunidad que reina ante estos crímenes que desgarran familias enteras y fomenta leyes que blindan la violencia intrafamiliar.

La doble opresión que sufren las mujeres trabajadoras en el régimen capitalista se expresa en la brecha salarial de género, en los mayores índices de pobreza y precarización laboral que padecen, y en que cargan en general con las tareas de cuidado y del hogar. Además, están expuestas como blanco de los negocios de las redes de trata y la pornografía, donde son tratadas como objeto de consumo.

Fuente: Perfil

Los femicidas, abusadores, violadores y agresores de mujeres y diversidades son, asimismo, protegidos por el Estado (policía, Justicia, gobiernos) por ser hijos del poder o eslabones del crimen organizado que actúa bajo amparo estatal, como el caso de Agostina volvió a poner de manifiesto.

Este 3J fusionará a nivel nacional las peleas que se vienen dando contra los femicidios. Recientemente en Córdoba hubo movilizaciones por Agostina y por Delicia Mamani; en Rosario por Vanesa Soledad Celma –asesinada en 2010-; en Buenos Aires por Katherine Moscoso –asesinada en 2015-; en Jujuy por Tamara Fierro –asesinada en 2025-; en Chaco por Graciela Mabel López; y la lista sigue.

Por todo esto, el movimiento de lucha dice que “el Estado es responsable”. El movimiento Ni Una Menos se originó en 2015, en momentos en que se produjo el femicidio de Chiara Páez, quien tenía 14 años y estaba embarazada de tres meses. Ningún gobierno capitalista pudo, puede ni podrá terminar con la violencia de género, porque son reproductores y hasta promotores de la violencia estructural que el régimen social capitalista ejerce sistemáticamente contra las mujeres.

Explotemos las calles de gente. Fuera Milei.

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