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27/10/2005|922

FUERA BUSH

FUERA LA ‘CUMBRE’ CON LOS CIPAYOS

REPUDIAMOS LA ‘OTRA CUMBRE’ PAGADA POR KIRCHNER

La sola convocatoria de una ‘Cumbre de las Américas’ reitera la vigencia de un estatuto de coloniaje. Entre los Estados Unidos y los estados latinoamericanos existe una diferencia de principio: uno es un estado nacional dominante, o sea imperialista, los otros son estados nacionales dominados, o sea sometidos al imperialismo.

Buscar un denominador común refuerza esa dominación.

Si faltaba alguna prueba, ahí están las recientes bancarrotas económicas que arrasaron con los niveles de vida de nuestros pueblos, mientras el Banco Mundial, el FMI y el Tesoro norteamericano organizaban el rescate de los monopolios capitalistas con la complicidad de los gobiernos y bancos centrales de América Latina.

Los nacionalistas latinoamericanos se llenan la boca con Bolívar, pero la unidad nacional que éste planteó en el siglo XIX no tenía nada que ver con el panamericanismo, impuesto en el período de expansión imperialista de Estados Unidos.

Las circunstancias internacionales del momento hacen más agraviante la presencia de Bush en Argentina.

Está la guerra de Irak y Afganistán, y la amenaza de extenderla a Siria y a Irán.

Frente a esto, los pueblos deben unirse para poner fin a la dominación imperialista, que es la única forma de terminar con ésta y otras guerras.

Los otros imperialismos secundan al yanqui o pretenden sacarlo del pantano iraquí con una ‘fuerza internacional’.

El aparato judicial norteamericano está avalando la aplicación de la tortura, un método que ya ha provocado la muerte de más de trescientos detenidos.

Kirchner se va a reunir en Mar del Plata con el Videla de Estados Unidos.

Incluso ha puesto a la ciudad en estado de sitio para protegerlo.

El imperialismo yanqui, con Bush, ha impuesto a los gobiernos títeres de América Latina la intervención en Haití.

Este mismo gobierno Bush ha impuesto el ‘libre comercio’ a toda América Central y otras naciones, para lo que ha contado con la complicidad de las fuerzas ‘progresistas’ centroamericanas.

Mientras los nacionalistas se dedican a despotricar, los yanquis siguen avanzando con el Alca.

No solamente con esto, pues el gobierno Bush y los Lula y los Kirchner se han aliado para ahogar el reclamo del pueblo boliviano de la nacionalización del petróleo.

Hugo Chávez ha secundado esta política, impulsando incluso la asociación petrolera con los Repsol y los Conoco o Texaco.

Enarsa acaba de firmar con Petrobras la entrega de un bloque del mar continental.

Petrobras está controlada por las Bolsas de San Pablo y Nueva York; el 40% de su capital está en manos de fondos norteamericanos.

En este cuadro, el ‘antiimperialismo’ argentino de los Bonasso y De Gennaro ha llegado a un acuerdo con el gobierno kirchnerista de Repsol para realizar una ‘contracumbre’ de discursos financiada por el Estado que acoge a Bush.

Dicen que quieren discutir ‘alternativas sociales’.

No existen esas alternativas para los países que carecen de independencia nacional; los ‘progres’ criollos demuestran en Mar del Plata que han renunciado a la más elemental de las luchas.

El Partido Obrero manifestará contra Bush y contra la ‘cumbre’, junto a todas las organizaciones que luchan.

Queremos ser un factor activo en la lucha internacional contra el imperialismo.

Denunciamos a los cómplices centroizquierdistas o ‘antiimperialistas’ del imperialismo.

Advertimos que el gobierno Bush se encuentra ante una crisis política inminente en su país como consecuencia del fracaso de la guerra de Irak.

Una fracción de la burguesía imperialista pide la cabeza de su vicepresidente, Dick Cheney.

Ya está montado el proceso judicial en su contra.

Desde Argentina tenemos que contribuir para que esa crisis se desarrolle en todo su alcance y profundidad, o sea que arrastre a la acción a los trabajadores norteamericanos.

¡Fuera Bush!

¡Fuera la ‘cumbre’ del imperialismo y sus cipayos!

Toda la vergüenza para los colaboracionistas de la ‘otra-cumbre’, que de ‘otra’ tiene su hostilidad a la movilización independiente y de ‘cumbre’ no tiene nada porque se arrastra ante los poderosos y sus Estados.

Viva el internacionalismo de la clase obrera.