Opinión
20/4/2026
"La academia de la violación"
Una investigación deja expuesta una red internacional donde hombres casados drogan y violan a sus esposas para comercializar con videos y streamings.
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Luchemos por una sociedad libre de opresión.
Mientras que en Argentina los conglomerados de la comunicación se empeñan en instalar la ley sobre “denuncias falsas” promovida por la senadora argentina Carolina Losada de La Libertad Avanza, la cadena internacional CNN reveló una investigación hecha por la periodista Saskya Vandoorne que eriza la piel por su perversidad: “La academia de la violación”.
El sitio web Motherless alojaba más de 20.000 videos subidos por usuarios anónimos hombres, en donde mostraban a sus esposas dormidas por las drogas que ellos mismos les proporcionaban, para poder violarlas y monetizar los videos. Solamente en febrero, las visitas sumaban un total de 62.000.000. Dicho sitio se jactaba de ser un lugar “libre de moralidad” y este contenido explícito era buscado bajo el término “sleep” (dormida).
Bajo una identidad falsa, la periodista pudo entablar un vínculo con un hombre polaco apodado Piotr, que le proporcionó detalles claros sobre fármacos y técnicas para llevar adelante las agresiones sexuales. Incluso había un contacto que por USD 172 enviaba un “líquido para dormir” a cualquier parte del mundo bajo el lema “tú esposa no sentirá ni recordará nada”. También algunos usuarios cobraban USD 20 por ver la violación en tiempo real. La nota de CNN explica cómo el anonimato es clave en dichos grupos, conformando una “camaradería perversa” entre los participantes.
Algunas víctimas brindaron sus testimonios, como Zoe Watts: “Nos preocupamos por quién viene detrás de nosotras, por quién camina por la calle, o incluso por quién nos agrega como amigos en Facebook. Nos preocupamos si tenemos que subirnos a nuestro auto en un estacionamiento de noche, pero no nos preocupamos por quién duerme a nuestro lado. No me había dado cuenta de que tenía que hacerlo”.
Otras, que prefirieron mantener su identidad en secreto, narran lo devastador que fue descubrir la verdad acerca de sus maridos y lo difícil que se les hace volver a confiar.
“No puedo concebir que una mujer pueda ser tratada como carne de matadero. Porque al final, eso es lo que era yo. Tuve suerte de encontrar los videos porque, sinceramente, habría sido un poco… difícil de creer, porque no tenía marcas”.
Que la vergüenza cambie de bando
Este caso no es el primero, de hecho. Esta investigación fue inspirada por el caso francés Pelicot, que expuso cómo Dominique Pelicot drogó a su esposa Gisele permitiendo que otros hombres pagaran por violarla durante años. Ella logró, con mucha entereza, denunciar ante el escrutinio público y, tras el fallo judicial que condenó a su marido a prisión, publicó un libro haciendo hincapié en que “la vergüenza tiene que cambiar de bando”.
Hay un patrón que se repite en todos estos casos y es que se monetiza el abuso. No es la prostitución tradicional. No, acá lo que se monetiza es el sometimiento basado en la inconsciencia y el absoluto desconocimiento de la víctima, a quien se humilla y violenta doblemente. Es el vulnerar a las mujeres humillándolas, generando contenido y dinero a costa de ellas.
De tal palo, tal astilla
¿Por qué es importante dar a conocer este tipo de casos? Porque más allá del morbo y la perversión, hay que contrarrestar los discursos que solo buscan colocar un bozal en las bocas de las víctimas que se atreven a expresar en voz alta los abusos sufridos. Leyes como las que promueve Losada no son inocentes y el Código Penal argentino ya contempla penas para quienes realizan denuncias falsas (de hecho, las estadísticas prueban que representan menos del 0,2%).
Javier Milei ha sido la abanderado a la hora de atacar lo conquistado por el movimiento de mujeres y diversidades, pero no está aislado de lo que ocurre en otras partes del mundo. Más si asociamos la imagen del presidente a la del mandatario Donald Trump, participante estrella de la isla de Epstein en donde operaba una red de trata infantil. Trump, que ha sido denunciado por abusos sexuales por mujeres adultas. Trump, que en su primera presidencia dijo “a las mujeres hay que agarrarlas por la vagina”. Ese mismo Trump que funciona como un arquetipo de la masculinidad tóxica es responsable, junto a las clases dominantes, de promover el sometimiento y el disciplinamiento de las mujeres.
¿Qué podemos hacer? Seguir hablando del tema en cada lugar de reunión, seguir organizándonos, construyendo espacios seguros libres de violencia machista y sobre todo, tomando las calles para dejar en claro que no van a quebrarnos. Que vamos a continuar luchando por construir una sociedad libre de opresión.




