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21 de junio de 2018

Repudio a los ataques contra Ignacio Miri

Una intimidación al periodismo para encubrir la crisis.
Por Corresponsal Naranja de Prensa

La Naranja de Prensa repudia enérgicamente los ataques que recibió y está recibiendo el periodista de Clarín, Ignacio Miri, tras la publicación de un artículo que contenía un pronóstico que no se confirmó: el editor de política del matutino porteño había anticipado el domingo pasado que la Argentina no iba a ser reclasificada como mercado emergente por la empresa MSCI y esto no se verificó, ya que el país obtuvo esa clasificación el miércoles.

Con el diario del lunes, los trolls macristas perpetraron un ataque en masa contra el periodista, en una reacción histérica y ridícula, por un lado, pero que por el otro busca intimidar a todo el periodismo contra cualquier tentativa de escribir notas que luzcan perjudiciales para los objetivos económicos del gobierno.

Así sucedió hace pocos días en Télam, dónde se despidió a dos periodistas por la confección de una nota que contenía supuestamente un error –menor e irrelevante, en cualquier caso–, al que le atribuyeron, también, una inusitada capacidad de "dañar" los planes oficiales de sacar "al país" de la crisis alevosa al que llegado como consecuencia de 200 años de fracasos capitalistas sucesivos a cual más rutilante uno que el otro.

Los ataques a Miri parten del supuesto, tecnicamente plagado de supercherías, pero ideológicamente interesado, de que la reclasificación de la Argentina sería algo positivo para "el país", una inveterada fórmula retórica que encubre los antagonismos de clase desde la época del Billiken y presenta a la sociedad argentina como un todo indiferenciado.

Pero no hay nada de eso. Argentina se integró al MSCI en 1981 y casi sin excepción se mantuvo en la categoría emergente hasta 2009. En el medio, el "país" se fue al diablo veinte veces; en la más recordada de todas ellas, en 2001, se tenía esa 'ansiada' categoría. La reclasificación, que muda sus criterios a piaccere no es otra otra cosa, entonces, que un operativo propagandístico a favor del pacto con el FMI y de lubricar o extender hasta donde dé el ingreso especulativo de fondos destinados a retroalimentar la bicicleta financiera, la garantía para el pago de la deuda, la fuga de capitales y demás lacras que estrangulan cualquier perspectiva de desarrollo autónomo de la Nación. Es decir un negocio para una minúscula porción de la sociedad.

Los trabajadores de prensa debemos estar alertas y unidos en la defensa de nuestros compañeros y colegas contra estos ataques y aprietes, más allá de las patronales que nos emplean e incluso la ideología particular de cada uno ya que mientras la crisis se agudiza, la búsqueda de chivos expiatorios se pondrá cada vez más a la orden del día para querer responsabilizarnos del desmadre reinante.

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