Políticas
25/2/2026
Caída del consumo, desindustrialización y despidos
Los últimos datos del Indec muestran el fracaso del esquema económico del gobierno.
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Docente Unju
Desindustrialización.
El Indec publicó recientemente el informe de la Encuesta de Tendencia de Negocio, un relevamiento que evalúa la situación y las expectativas económicas a corto plazo. El dato más significativo del informe da cuenta que el nivel actual de la cartera total de pedidos de la industria manufacturera en Argentina se encuentra un 52,4% por debajo de lo normal. ¿Qué significa esto? La rotunda caída del consumo interno.
La demanda interna insuficiente es el principal freno para la producción industrial, es lo que afirmaron el 53,5% de las empresas consultadas. A su vez el 11,7% señaló a la competencia de productos importados, ambos por sobre otros factores como el costo laboral, o las presiones impositivas. Esto ya contradice los argumentos del gobierno sobre la reforma laboral como herramienta para la generación de empleo y un impulso para reactivar la economía.
Estos datos se corresponden perfectamente con las caídas registradas por el Índice de Producción Industrial Manufacturero y la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria, sobre todo en noviembre de 2025 donde la producción cayó un 8,7% respecto al mismo mes del año anterior. En diciembre la caída fue menor, un 3,9%, pero sigue siendo sostenida. Respecto de la utilización de capacidad instalada de la industria en noviembre fue de 57,7% y diciembre de 53,8% en ambos casos la industria está funcionando a la mitad de su capacidad.
Si tenemos en cuenta otros indicadores como la Participación Industrial en el PBI, que al segundo trimestre de 2025 representó un 16,83%, el descenso es evidente respecto del año anterior donde fue de 23%, y muy lejos de años anteriores donde llegó a representar casi el 30%. Sucede lo mismo con los Índices de Producción Per Cápita como lo señala el Informe Fundar entre 1970 y 2024, donde disminuyeron un 17,6%, es decir, se producen menos bienes industriales por habitante que hace cinco décadas, lo que se agravó este último tiempo con la apertura de las importaciones. Por ejemplo, en la industria textil las importaciones de ropa aumentaron un 95% lo que produjo una caída en el sector del 20%.
“Desde 1970, Argentina es uno de los países que más se desindustrializó en el mundo, sin poder consolidar una estructura industrial compleja ni alcanzar una balanza comercial superavitaria en manufacturas”. El rol fundamental que debería tener la industria nacional para el desarrollo económico, tecnológico y científico de un país que permita impulsar el crecimiento, la generación de empleo, la innovación o las mejoras en las condiciones de vida, en la Argentina hace 50 años y en la actualidad con el gobierno de Milei, está totalmente imposibilitado.
El cruce de estos datos nos lleva a una conclusión fundamental, la tendencia como lo muestra la Encuesta de Negocios, prevé una grave reducción de personal para los próximos tres meses, (febrero-abril) así lo afirmó el 15,7% de las compañías encuestadas.
Libertarios empobrecedores
El gobierno salió desaforadamente a festejar los números del Indec sobre actividad económica durante el 2025. En diciembre de 2025, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró un crecimiento de 3,5% en la comparación interanual y un 4,4% durante todo el año. Con relación a igual mes de 2024, once sectores de actividad que conforman el Emae registraron subas en diciembre. ¿Quiénes son? Sectores de la agricultura, ganadería, caza y silvicultura 32,2%, seguida de Intermediación financiera 14,1% y explotación de minas y canteras en un 9,1%, por el contrario, los que más cayó y se encuentra en el último puesto es la industria manufacturera.
“Paradójicamente”, por decirlo de alguna manera, los sectores que más crecieron dentro de la actividad económica del país, son los que no generan ningún puesto de trabajo formal nuevo, no tiene ningún impacto positivo o de mejora en la estructura laboral. Por otro lado, el sector industrial no deja de expulsar fuerza de trabajo. En dos años de gobierno de Milei, se cerraron 22 mil empresas y se perdieron entre 276 a 300 mil empleos formales tanto en el sector público como privado, mientras que se sumaron 230.937 puestos de trabajo no registrado y 400.004 empleos por cuenta propia.
El crecimiento de lo que se denomina intermediación financiera es el resultado del dólar barato que solo benefició a los especuladores que compraron bonos con alta tasa de interés obteniendo ganancias de hasta el 45%. A su vez, se estima que la fuga de capitales en Argentina en 2025 alcanzó unos 15 mil millones de dólares, fenómeno que se pudo mantener solamente a costa del endeudamiento. Algunos analistas consideran que se tomó una deuda cercana a los 90 mil millones de dólares, llegando a representar, según datos oficiales, un 83,2% del PBI.
En materia salarial, según el Indec, el salario de los trabajadores registrados cayó en noviembre de 2025, por tercer mes consecutivo y se encuentra en niveles históricamente bajos, fundamentalmente en el sector público, pero también en el sector privado. Producto del desplome de los salarios también crece el pluriempleo y la sobreocupación, la gente busca desesperadamente otras vías de ingresos. Los cierres de fábricas y los crecientes despidos, no impactan directamente en los índices de desocupación que se amortigua sobre todo con el crecimiento del cuentapropismo.
El análisis de los datos también permite caracterizar el esquema económico de Milei basado en la reprimarización de la economía, profundización del extractivismo, entrega de los recursos y bienes comunes, promoción y fortalecimiento de la especulación financiera en detrimento de la producción industrial. Pero sobre todo y fundamentalmente representa una ofensiva histórica del capital sobre la clase trabajadora para lograr una mayor explotación de la fuerza de trabajo en una etapa de crisis y agotamiento.



