Políticas
3/11/2026
Cambia de manos el latifundio patagónico de Benetton, emblema de la concentración de tierras
Vendió sus más de 900.000 hectáreas a los ejecutivos de Adecoagro, cuya mayoría accionaria es controlada por la criptoempresa Tether.

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El Grupo Benetton vendió sus más de 900.000 hectáreas a los ejecutivos de Adecoagro, cuya mayoría accionaria es controlada por la criptoempresa Tether. Algunos medios han estimado que se trata de una superficie equivalente a la suma de Chipre y Puerto Rico. En el medio quedan los pueblos originarios, atacados por los sucesivos gobiernos capitalistas, que reclaman tierras por ser parte de su territorio ancestral. El hecho ocurre, además, luego de que Milei intentara avanzar en permitir un mayor acaparamiento de territorio por parte de capitalistas extranjeros.
Benetton, de origen italiano, tomó esta decisión atravesado por una crisis que le produjo pérdidas millonarias y devino en el cierre masivo de tiendas a nivel global, incluyendo Italia y España. Adecoagro, que cotiza en la bolsa de Nueva York, es una de las empresas agroindustriales más importantes del país y su CEO es Mariano Bosch. La compra, que no involucró a Adecoagro como tal sino a sus popes, incluye Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA), Ganadera Cóndor y el frigorífico Faimali. De hecho, Agustín Dranovsky continuará como director ejecutivo de CTSA (El Economista, 2/11).
CTSA es una de las mayores propietarias de tierras en Argentina y se dedica a actividades agrícolas, forestales, ganaderas e industriales, teniendo aproximadamente 260.000 ovejas y 22.000 cabezas de ganado bovino. Cultiva miles de hectáreas de maíz, trigo, soja y girasol, además de tener alrededor de 10.000 hectáreas forestadas. La producción lanera es otro de sus principales negocios. Los campos abarcan Santa Cruz (60%), Chubut (33%), Río Negro (5%) y Buenos Aires (2%).
Tether es la empresa que emite la criptomoneda USDT y ha sido señalada por su falta de transparencia con respecto al activo, sus políticas contables y sus transacciones. Por su parte, durante este año Adecoagro le compró al Grupo Raizen la usina Caarapó y es propietaria de marcas como Las Tres Niñas. Junto a la Asociación de Cooperativas Argentinas, se hizo de Profertil, única productora de fertilizantes nitrogenados del país, comprándole el 50% a la canadiense Nutrien y una porción a YPF.
Benetton
El Grupo Benetton estuvo durante 35 años en el negocio agropecuario argentino. Todo se remonta a 1889, cuando los propietarios de la londinense The Argentine Southern Land Company construyen el primer ramal del Ferrocarril Central del Chubut. Como parte del pago recibieron una amplia franja de tierras entre las estaciones involucradas, que se transformó en la primera propiedad de la compañía en Argentina.
Tras la campaña del Desierto, mediante la cual Roca masacró a los pueblos originarios en beneficio de grandes latifundistas capitalistas, muchos británicos se quedaron con grandes extensiones de tierra. El capital británico también intervino en la economía con préstamos y ejerciendo un control sobre el comercio. Argentina se había integrado al mercado mundial como proveedora de materias primas y alimentos. Se estima que antes de la Primera Guerra el capital británico representaba aproximadamente el 60% del total de la inversión extranjera en Argentina.
Antes de principios del siglo XX la compañía ya tenía alrededor de 585.000 hectáreas. Argentine Southern obtuvo ganancias altísimas por su posición monopólica en los almacenes de la región y gracias a las exenciones impositivas que recibía. En 1907 vendió una porción de sus estancias a Río Negro Land Company, que se encontraba controlada por los mismos accionistas; ambas empresas comercializaron lana de manera mancomunada, superando los 1,5 millones de kilogramos anuales.
En 1991, tras pasar en los 70 a manos de empresarios argentinos (en 1982, en el marco de la Guerra de Malvinas, Argentine Southern cambia su nombre a CTSA) Benetton adquirió las tierras incorporando la firma al portafolio de Edizione Holding. Este conglomerado italiano, que factura aproximadamente unos 12.000 millones de euros, posee inversiones en ámbitos como la agricultura, los alimentos, la industria y los deportes. La lana patagónica alimentó su cadena textil y marcas como United Colors of Benetton (Infobae, 2/11).
Los negocios de Benetton fueron sostenidos por todos los gobiernos capitalistas. La contracara de eso fue el sostenimiento de los pueblos originarios en una situación de desposesión y opresión. Gobiernos como el de Macri han reprimido duramente sus luchas, incluso asesinando a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. El de Alberto y Cristina Fernández, como parte de un desalojo en Río Negro, detuvo a una mujer mapuche embarazada que recibió golpes por parte de la Policía.
La tierra y la riqueza, para los trabajadores
Que empresarios argentinos ligados al mundo cripto se apropien de esa cantidad de hectáreas no altera de ninguna forma el régimen de saqueo imperante. Todavía, además, quedan miles de hectáreas en manos de franceses, suizos y jeques árabes. El británico Joe Lewis tiene hasta 38.000 en toda la Patagonia. El intento del gobierno de Milei de ir hacia una mayor entrega de tierras fue frustrado en medio de movilizaciones y de un creciente repudio popular, mientras se le abría un conflicto con el Reino Unido por el control de las Islas Malvinas.
Nos oponemos a la expoliación de la riqueza, independientemente de si proviene de capitalistas extranjeros o argentinos. Planteamos la expropiación de los grandes latifundios y de todos los negocios involucrados para colocar la producción, bajo control de los trabajadores y en el marco de una planificación económica, al servicio de un desarrollo integral del país.


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