Políticas
13/2/2026
Caputo quiere robarse salarios, jubilaciones y ahorros para sostener el carry trade
La intención de inyectar el cobro de haberes, el Fondo de Asistencia Laboral y los "dólares del colchón" a un circuito financiero opaco.

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La reforma laboral de los $Libra boys.
El apuro del gobierno en la aprobación de la reforma laboral no se explica solamente por su carácter antiobrero, ni porque crea que va a revertir la caída de la economía argentina o el desmantelamiento industrial. La premura responde en buena medida al objetivo de Milei y Caputo de alimentar el carry trade, e incluso formar un enorme circuito financiero opaco y por fuera de las "rígidas" normas del sistema bancario. Una $Libralización económica.
Poca entidad se le dio al veto que impusieron los bancos a la habilitación de las fintech para el cobro de salarios y haberes, contemplada en el proyecto original. Y sin embargo la cuestión está íntimamente relacionada con la creación del Fondo de Asistencia Laboral con lo que roban a los trabajadores de las contribuciones patronales a la seguridad social. El punto es, ¿quiénes van a administrar ese fondo?
Mientras la ley obtenía media sanción, Caputo se reunía con ejecutivos de plataformas financieras digitales para precisar la puesta en marcha de la Ley de Inocencia Fiscal. En ese encuentro se habría comentado también la intención de que las Alyc, es decir los intermediarios financieros y operadores del mercado de valores, sean quienes gestionen el FAL. Se comprende por qué decimos que quieren volcar salarios, jubilaciones y fondos previsionales a la timba financiera. Pero también van por los ahorros... y el dinero de evasores y el crimen organizado.
Como decíamos, esa reunión giró en torno al objetivo del gobierno de canalizar a través de esos operadores financieros el ansiado ingreso de los "dólares del colchón", el dinero no declarado y por fuera del sistema financiero que aspiran a atraer con la presunción de inocencia fiscal, que consiste en garantizar que nadie va a preguntar de dónde salió la guita. La cuestión es tan alevosa que la reglamentación vino con la renuncia del titular la Unidad de Información Financiera, Paul Starc, que al parecer no quiso quedar pegado como el funcionario a cargo de un organismo antilavado que promueve el lavado en gran escala.
Como sea, la intención sería que esas Alycs sean el vehículo para inyectar el dinero en negro hacia el mercado de capitales, sin pasar por los bancos (como tales, ya que varios operan también como plataformas digitales), lo cuales ponen reparos debido a que tienen que cumplir con elementales normas internacionales. El gobierno busca tentar, vía Fondos Comunes de Inversión en dólares con rendimientos jugosos, el vuelco de divisas al circuito financiero. ¿Eso ayuda a resolver el hundimiento de la economía y la desinversión? En absoluto. Pero alimentaría el carry trade, colaborando a evitar una devaluación del peso a fuerza de bicicleta financiera. Agreguemos que aquellos que hoy invierten a través de las Alycs no tienen forma de saber qué hacen éstas con sus ahorros. Fomentan un megaesquema ponzi.
El hecho es que Milei está inflando otra vez una burbuja de deuda en pesos, mientras sigue sin despejar las dudas sobre la capacidad de pago de los vencimientos de deuda externa. El Banco Central viene comprando reservas, sí, aunque sin lograr acumular mucho porque los pagos son permanentes. Pero para evitar que los pesos que vuelca a la circulación por esa compra de divisas se vayan al dólar y hagan subir el tipo de cambio, reabsorbe esa emisión con letras del Tesoro con intereses altísimos. Así, de un solo tiro, engordan la hipoteca pública que consume el superávit fiscal y agravan la recesión económica y la morosidad de familias y empresas. Todo sin siquiera apaciguar la inflación. Un combo mortal.
Con este panorama, la llegada de dólares vía inversiones extranjeras queda bastante lejana. La única carta de salvación del gobierno es el acceso al mercado internacional de crédito, y por eso se desespera por bajar el riesgo país. Esto cuando ya agotó todas las ventanillas posibles: rescates del FMI y otros organismos multilaterales, salvataje del Tesoro yanqui, repo con los bancos de Wall Street cada vez más de corto plazo; y todo esto acumula más y más pasivos. Ese objetivo mileísta también podría quedar descartado si se profundiza la caída de la bolsa neoyorquina y la salida de capitales de Estados Unidos, con un clima global más reacio a las aventuras.
En todos los escenarios, somos los laburantes los que cargamos con esta estafa. Y, cuando todo el arco político capitalista respalda esta ofensiva esclavista, somos los trabajadores los únicos que podemos impedirla. Redoblemos la pelea contra la reforma laboral para abrir el camino a la intervención obrera y popular que derrote al gobierno de mercenarios al servicio del capital financiero.




