Políticas
26/5/2026
Con 12 días de acampe, las familias fueguinas derrotaron el recorte de subsidios al gas envasado
Las familias obreras frenaron los decretazos.
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Tierra del Fuego.
La Mesa Interbarrial, que nuclea a más de 300 familias de los 20 barrios populares de la capital fueguina acaba de demostrar que la organización popular puede más que la motosierra: después de casi 13 jornadas de acampe y vigilia ininterrumpida frente a la Casa de Gobierno, con nevadas, ráfagas de viento y temperaturas bajo cero, derrotando el recorte de subsidios al gas envasado. No fue fácil, pero la solidaridad que floreció entre ellos –un ejemplo para cualquier lucha– los mantuvo firmes.
El viernes 22 de mayo por la tarde, la asamblea se concentró frente al Ejecutivo con un amplio respaldo de gremios, autoconvocados y organizaciones sociales, y luego marchó hacia la Legislatura, donde se desarrollaba la tercera sesión ordinaria, para exigir la derogación de los decretos que recortaban el subsidio al gas licuado de petróleo (GLP). Participaron trabajadores de los barrios de Dos Banderas, El Obrero, Cañadón, La Cima, Las Reinas, Itatí, Quinta 52, Bajada de los Maestros, Las Raíces, 11 de Noviembre, La Bolsita, Peniel 1, Peniel 2, Antiguos Leñadores, La Turbera, El Glaciar, San Martín, Akar y Valle de los Rubíes.
En el diálogo con legisladores y legisladoras, las familias plantearon con firmeza sus argumentos y la presión de la calle fue determinante: se lograron 11 votos. De esta forma se superaron los 10 votos necesarios para la insistencia del proyecto de ley que suspende los decretos 2.112/25 y 505/26 y sus resoluciones. Además, se acordó que en la sesión del 24 de junio se tratará un proyecto de ley que regule y proteja a los vecinos en materia de gas envasado.
La lucha también tuvo su capítulo en Río Grande. Las y los vecinos de los barrios de la Margen Sur llevaron adelante una toma pacífica de casi siete días en la delegación del gobierno provincial, además de movilizaciones que visibilizaron el rechazo a los decretazos. Esa unidad entre Ushuaia y Río Grande fue clave para que el ajuste no pasara.
La asamblea resolvió levantar el acampe, pero la lucha no termina
Con la alegría del triunfo legislativo, y siendo conscientes de que esto es solo el primer eslabón, la asamblea decidió por mayoría levantar el campamento. Antes, hubo reflexiones colectivas, agradecimientos sinceros y una celebración de la unidad y la perseverancia que hicieron posible este logro.
La asamblea ordenó y mandató a la Mesa de Trabajo Interbarrial a reunirse y comenzar a elaborar una propuesta de proyecto de ley nacida desde las bases. Desde la asamblea también destacaron que este proceso de construcción colectiva –surgido de la lucha por el subsidio al gas– recién comienza. Ya que amplía los horizontes de pelea: vivienda digna, servicios públicos, trabajo, defensa de la Zona Fría, soberanía energética.
Este triunfo demuestra que cuando el pueblo trabajador se organiza sin entregarle la pelea a los burócratas ni a los políticos de turno, se pueden frenar los ajustes. Ahora, el desafío es profundizar la unidad y garantizar que el proyecto de ley que se discuta en junio responda a los intereses de las familias trabajadoras, no a los de siempre.
¡El gas es un derecho! Que la crisis la paguen los de arriba.




