Políticas
11/2/2026
Crisis policial en Santa Fe
Efectivos reclaman el aumento de sus remuneraciones. Crecen las balaceras y los homicidios ligados al narcotráfico en Rosario.

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Protesta policial.
El "Plan Bandera" de Pullaro y Bullrich termina con la Policía de Santa Fe acuartelada, haciendo piquetes con patrulleros y armas de fuego, en una crisis que se profundiza al calor de las propuestas del gobierno provincial. El conflicto de la “familia policial” movilizó a efectivos activos, jubilados y familiares de policías, entre los que se cuentan otros empleados públicos, como maestras.
El reclamo inició por el suicido de decenas de policías en Santa Fe en los últimos años, que se asocia a las pésimas condiciones de traslado, vivienda y remuneraciones que paga el gobierno de Santa Fe; un malestar que viene arrastrando desde el inicio de la gestión Pullaro, que se autodefine como “el gobierno más pro policía”, pero moviliza policía desde el norte provincial a patrullar Rosario (unas 10 horas en colectivo) sin pagarles el traslado y el alojamiento.
El conflicto viene creciendo hace un par de semanas, a lo largo de toda la provincia, y escaló en las últimas horas, justamente después que el ministro de Seguridad, Pablo Coccioni, dijera que: "para el bienestar de la Policía no vamos a escatimar recursos". Declaración que ni en sus mejores sueños puede esperar la docencia de Santa Fe, blanco predilecto de la "motosierra" que aplica a rajatablas Pullaro de la mano de Milei y de los ataques furibundos en los medios de comunicación.
El gobierno había anunciado un aumento de las remuneraciones para el personal "de calle" y asistencia psicológica gratuita, que la policía rechazó porque las cifras son no remunerativas sino en forma de "plus", y porque no aplica para el sector que realiza tareas administrativas, lo que denuncian como un intento de dividir el reclamo. La propuesta se convirtió en un bumerang, desatando un acuartelamiento en Rosario y la represión entre la propia fuerza, con los mandos arremetiendo contra los familiares y el personal policial.
Ahora el gobierno vuelve a recular y retira las decenas de pases a disponibilidad que había hecho en las últimas horas, además de anunciar otro aumento. El ministro de Economía, Pablo Olivares, explicó que: “la población debe entender que destinemos mayores recursos al personal de seguridad (…) deben tener un ingreso que les permita cubrir la mayor parte de la canasta básica”, consideración que el gobierno no tiene con el resto de los empleados públicos, que tienen paritarias por decreto y que en el caso de la docencia significaron una caída del salario del 27% de diciembre de 2023 a junio de 2025.
Según Coccioni, esta deferencia no se explica porque la policía detenta poder de fuego y no responde a las órdenes del gobierno, sino porque “la policía en estos dos años tuvo más exigencia que el resto”, como si los médicos y enfermeros del Heca no estuvieran estresados por los baleados y las balaceras en las puertas del hospital a manos de grupos narco, o la docencia viviera años de esplendor en escuelas atravesadas por el narcotráfico, la miseria, la falta de agua y sueldos de hambre.
Las idas y venidas del gobierno provincial expresan la incapacidad para dar una salida al conflicto, justamente en el terreno en el que sentían fuertes, por lo que esta rebelión policial constituye a las claras una crisis de gobierno.
Tan solo 24 horas antes de este nuevo ofrecimiento, las mismas autoridades habían hecho una conferencia de prensa para denunciar que estaban operando policías desplazados por cometer delitos graves, reconociendo que bajo la gestión de “Unidos” actúan sectores ligados al gran delito. En los últimos meses se separó a los jefes policiales de Rosario por robar nafta de los patrulleros, un derrotero de los últimos 20 años en los que se multiplicaron las crisis en las jefaturas de las grandes ciudades con mandos policiales despedidos por ser articuladores de las bandas narco, incluyendo el caso Druetta, bajo la gestión de Pullaro como ministro de Seguridad.
Paritarias estatales
Que las exigencias de la policía se estén abriendo paso, incluso rechazando ofertas mejoradas del gobierno, abrió una expectativa entre el resto de los empleados públicos de que se rompa lo que parece un dique infranqueable, que son las paritarias por decreto de Pullaro y la entrega permanente de la burocracia sindical.
Este 11 de febrero, junto con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, está convocada la mesa paritaria provincial, a la que UPCN, Amsafe y ATE, asisten como si fueran un hecho consumado, sin mover un dedo. Ya UPCN y ATE anunciaron que firmarían un aumento del 3% en cuotas, cuando la caída entre los trabajadores estatales se estima entre un 20% y un 27%, porque apenas asumió el gobierno no pagó la deuda salarial de Perotti, que se había comprometido a reconocer. Son una burocracia podrida, lo que explica que se vea con ilusiones que otro sector abra el camino.
Pero es una ilusión pensar que docentes, personal de salud, asistentes escolares y trabajadores del Estado conseguirán sus reivindicaciones sin protagonizar el reclamo, porque el gobierno ya está anunciando que lo que le otorgue a la policía saldrá de las arcas públicas en detrimento del resto de los empleados públicos que, a entender del gobierno, no se sacrificaron tanto como el personal policial. Para restituir la autoridad del gobierno y la unidad del Estado, los funcionarios van a sacar de un lado para poner en otro, porque “Unidos” no va a sacar los pies del plato del ajuste fiscal de Milei.
El intento de Pullaro de llegar a un acuerdo con la policía admitiendo nuevas concesiones, mientras extiende la miseria salarial al resto de los empleados públicos, da cuenta de la necesidad del gobierno de contar con su brazo armado de represión contra las y los trabajadores de Santa Fe. Pullaro se valió de esta policía, a la cual empoderó, para reprimir a los trabajadores del puerto, a la docencia santafesina y para garantizar la aprobación de una reforma jubilatoria que avasalló los derechos de los empleados públicos, incluso de la misma policía.
El ajuste del gobierno chocó hasta con su propia base social, la policía que cotidianamente es reivindicada por el gobernador en los casos de gatillo fácil, como lo demuestra el reclamo para que se exonere al oficial Luciano Nocelli por ejecutar por la espalda a dos ladrones que ya estaban reducidos en el piso, dando derecho a ejercer el “gatillo fácil”
Oportunismo liberfacho
El reclamo fisuró el frente político de la "mano dura" que formaban Pullaro y Bullrich, con varios diputados nacionales y provinciales de la LLA acusando al gobernador de “ajustador” contra las fuerzas del orden; un deslinde de responsabilidades de patas cortas, cuando se ha dado a conocer que un policía de Santa Fe gana el doble que un policía federal y existe preocupación en el gobierno nacional de que el reclamo se extienda como reguero de pólvora a todo el país.
El oportunismo libertario busca eludir la responsabilidad del gobierno nacional en el ajuste contra sueldos y jubilaciones, incluyendo que sus legisladores provinciales votaron a favor de la reforma previsional de Pullaro, que además de modificar regresivamente el régimen docente hizo lo mismo con el policial. Juegan con fuego, porque cualquier amotinamiento policial pone en duda el monopolio de la fuerza del Estado y es un principio de ruptura del régimen de dominación por arriba.
El estallido del conflicto se da en el marco de un crecimiento de las balaceras y homicidios ligados al narcotráfico en Rosario en los últimos meses, revirtiendo la caída de homicidios de la primera etapa de gobierno, así como al crecimiento del delito en localidades otrora tranquilas, como Rafaela o Las Toscas. Una realidad inseparable a la creciente miseria social de la mano de la “motosierra” y del sostenimiento del narco Estado santafesino, que tiene su fundamento en los puertos privados y el blanqueo del dinero proveniente del delito.
Este estallido demuestra la descomposición del propio aparato del Estado y la creciente miseria social. Según información periodística Pullaro estaría apostando al desgaste de la medida, sin demasiadas alternativas si quiere evitar que intervengan en la represión de la protesta fuerzas federales, como Gendarmería, algo que pareciera que tampoco quieren los libertarios, amenazados con que este reclamo se esparza.




