Políticas
15/10/2026
Cuadras de fila por un laburo precario, porque siguen destruyendo el empleo
Tras la reforma laboral crecen la precarización y la desesperación por conseguir trabajo.

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Las interminables filas de desocupados que se repiten en el conurbano, como ocurrió recientemente en Lanús para cubrir una sola vacante administrativa en una óptica, expresan el deterioro del mercado laboral bajo un gobierno que profundiza la recesión, promueve los despidos y favorece el cierre de los lugares de trabajo, como Fate. 2.711 trabajadores a una modalidad que encubre cada vez más relaciones laborales precarias. La reforma laboral antiobrera no solo no creó trabajo sino que destruye el existente.
La política económica de Javier Milei ya destruyó más de 100.000 puestos de trabajo registrados durante los primeros siete meses de 2026, mientras el crecimiento del monotributo suma otros 22.711 trabajadores a una modalidad que encubre cada vez más relaciones laborales precarias.
Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), relevados por la Secretaría de Trabajo, muestran que el total de trabajadores registrados pasó de 12.852.466 en diciembre de 2025 a 12.752.204 en julio de 2026. Son 100.262 puestos menos en siete meses, una caída del 0,8% que alcanza a buena parte de las categorías ocupacionales y a la mayoría de las provincias.
La principal pérdida se concentra en el empleo asalariado privado, que retrocedió en 65.527 puestos, de 6.172.323 a 6.106.796. También cayó el empleo público, con 9.992 trabajadores menos, mientras se perdieron 15.334 puestos autónomos y 32.295 de monotributistas sociales. El aumento de 22.711 monotributistas comunes aparece como la contracara de este proceso: crece una modalidad que traslada costos y obligaciones al trabajador y que encubre relaciones de dependencia fraudulentas.

La desocupación se ve en las calles
La reciente postal de Lanús puso en evidencia lo que las estadísticas expresan en números, con decenas de personas haciendo fila durante varias cuadras para presentarse a una búsqueda laboral destinada a cubrir un único puesto administrativo en una óptica. La convocatoria, prevista entre las 9 y las 13, reunió a trabajadores de distintas edades que necesitan un ingreso y no encuentran dónde conseguirlo.
En testimonios al medio C5N, Martina contó que llegó antes del horario previsto y ya había una multitud. Tenía estudios, pero no conseguía empleo. Viviana, de 53 años, relató que había trabajado durante 27 años y perdió su puesto durante la pandemia; desde entonces intenta reinsertarse en el mercado laboral, con el obstáculo adicional de los límites de edad que imponen muchas búsquedas. Reina, que había quedado desocupada en junio por una reducción de personal en la empresa donde trabajaba, llevaba tres meses buscando una nueva oportunidad.
Las filas para conseguir trabajo se multiplican en el conurbano y en distintas regiones del país, mientras quienes conservan un empleo enfrentan salarios que no alcanzan y condiciones laborales cada vez más degradadas. La desocupación empuja a aceptar cualquier ingreso, incluso bajo modalidades informales o monotributistas, y les permite a las patronales imponer condiciones a una fuerza de trabajo que necesita desesperadamente vender su capacidad laboral.
Industria y comercio, en el centro de la caída
El retroceso del empleo registrado en julio confirma la continuidad de esta tendencia: respecto de junio se perdieron 12.716 puestos asalariados privados, una caída mensual del 0,2%. El indicador acumula así 14 meses consecutivos de descenso. La industria manufacturera perdió 26.157 empleos entre diciembre y julio, mientras que el comercio y las reparaciones registraron 24.008 puestos menos. Entre ambas ramas suman 50.165 empleos perdidos, más de las tres cuartas partes de la caída del sector privado.
El cierre de Fate es una expresión de este proceso de destrucción de puestos industriales, que golpea a trabajadores y comunidades enteras. La recesión y la caída de la actividad económica son el resultado de una política que beneficia a exportadores y al capital financiero, mientras deja a miles de familias sin ingresos.
Milei está destruyendo el trabajo y extendiendo la precarización, mientras las patronales aprovechan la desocupación para imponer peores condiciones laborales y salarios de pobreza. Los trabajadores necesitamos organizar una respuesta que una a ocupados y desocupados, defendiendo cada puesto de trabajo y enfrentando los cierres y despidos. Hace falta un plan de lucha que enfrente la política económica del gobierno y ponga en el centro la defensa del empleo y las condiciones de vida de la clase obrera.




