Políticas

22/1/2026

EDITORIAL

De Davos a la refriega por la reforma laboral

La burocracia sindical cierra filas… para no hacer nada

Milei en el foro de Davos

Esta vez la audiencia de Milei en Davos no fue “defraudada” como en años anteriores, simplemente no estuvo, el facholibertario habló a sala casi vacía. Y la delegación argentina fue muy “estatista”, viajó medio gabinete y sólo tres empresarios, los hermanos Bulgheroni y Eurnekian. Semejantes limitaciones tienen antecedentes: la inversión extrajera directa en 2025 fue negativa. La Argentina de Milei no está en el radar de la inversión de los monopolios internacionales, son más los que se van que los que llegan a pesar del generoso Rigi.

Otro dato fue revelador. Una encuesta del Foro entre 11.000 CEOs sobre Argentina marcó las cinco preocupaciones centrales: Insuficiencia en servicios, infraestructura y protección social, desempleo, caída de la actividad, desigualdad social y polarización social y política. Dicho de otro modo, temor al caldero de una rebelión popular si las cosas continúan por este sendero. Y resultó que mientras la delegación estaba en Davos se conoció que en noviembre la actividad cayó un 0,3%. Con la inflación para arriba, la actividad en caída y el dramático problema de reservas y deuda, Milei tuvo que hablar de la escuela austríaca, las mieles del dominio irrestricto de la propiedad y el mercado y dar por muerto a Maquiavelo. Sólo pudo capitalizar una palmada de Kristalina Georgieva (titular del FMI) porque el BCRA empezó a comprar reservas, en cambio el acuerdo Unión Europea-Mercosur fue desplazado a un freezer por el Parlamento Europeo que lo envió a revisión de la Justicia que podría tardar hasta dos años para resolver. Es un acuerdo que refuerza nuestras debilidades y contradicciones semicoloniales por la penetración industrial de un gigante, pero no sale aún. Y ha pasado a otro freezer el acuerdo comercial con Estados Unidos, con el mismo carácter. Contra la impronta de Trump para América Latina, Milei tuvo que proclamar “comerciar con todos”. Claro, estaban llegando 7.000 autos chinos al puerto de Buenos Aires, lo cual anuncia más y más crisis industrial. Y de la grande.

Mientras Trump se dedicó en Davos -y cada día- a sus maquiavélicas maniobras estatistas y  bélicas en el marco de las furiosas guerras comercial, de monedas y geopolítica (ahora Groenlandia), Milei solo pudo acreditar ser chirolita de Trump en su “consejo de la paz” para suplantar el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Pero de un Trump que mientras ve retroceder el dólar como refugio de valor y escalar el oro a un precio sin precedentes en toda la rica historia de las crisis capitalistas (u$s4750 la onza), se le armaba una huelga general en regla en Minesotta con el método histórico de la clase obrera a la cabeza de la movilización popular, contra la Gestapo Migratoria, como llama a la ICE la juventud, cada día más rebelde en los EEUU. La descomunal rebelión popular en Irán, por ahora ahogada en sangre, mostró también la otra cara de una etapa, claramente, de crisis capitalista, guerras y rebeliones populares. Por mucho que haya guitarreado Milei sobre “los privados”, los Estados se refuerzan y se arman hasta los dientes, contra los países y contra sus propios pueblos, signo inequívoco del período.

Caputo no sale del barro de la deuda, las reservas y la inflación

“Argentina necesita una baja contundente del riesgo país muy en breve, condición indispensable para sostener el acceso al financiamiento voluntario. Si eso no ocurre vamos a volar por los aires” (El Cronista, 22/1).

La cita corresponde a un artículo titulado “El ultimátum de Wall Street que complica a Milei”. Y el gran punto es que Argentina no vuelve al mercado internacional de deuda por un riesgo país que no baja de niveles que hacen imposible renovar capital e intereses para aceitar un ciclo de endeudamiento. Entonces los vencimientos hay que pagarlos contantes y sonantes como el de este 9 de enero que requirió un costoso crédito REPO de u$s3.000 millones con una tasa de casi el 8% pero con garantía de bonos por u$s5.000. No hubo nunca el gran crédito de los bancos que prometió Scott Bessent (secretario del Tesoro norteamericano) y tampoco su swap que no fue inscripto en el Banco Central, como el de China. Y agreguemos que desde un lugar desconocido, en la previa al vencimiento de deuda de enero se canceló el rescate del Tesoro norteamericano por la vía del Fondo de Estabilización que le salvó la elección a Milei. Lo que llamamos desde aquí la “rienda corta” se ha transformado en una soga que ahorca. Argentina tiene todavía u$s16.000 millones que cubrir en 2026 y en los próximos dos años la deuda supera los u$s40.000 millones (27.000 en 2027), algo completamente impagable en condiciones en que se prevé déficit comercial en el propio presupuesto oficial.

Por todo esto la tensión entre inflación y reservas es enorme. En ella juega la presión devaluacionista del FMI y de distintos sectores de la burguesía local. Orlando Ferreres, un gurú pro Milei del empresariado criollo, colocó el “dólar de equilibrio” en $1.815 como mínimo e “idealmente” en $2.000. El planteo se funda en que como están las cosas las importaciones arrasan con todo y la balanza turística acentúa cada vez más su déficit agravando todo el tiempo la situación de la balanza comercial. En resumen, la inflación que cerró creciente, a un altísimo 2,8% en diciembre, podría escalar todavía mucho más si se produce un ajuste cambiario para evitar que la recesión y la falta de reservas lleven el país al default, fundamento último de la sobretasa de interés. Para pilotear todo esto el gobierno está convalidando una tasa en pesos altísima que duplica la inflación prevista acentuando la recesión que mostró noviembre. Caputo no sale del barro y Milei no pudo exhibir nada positivo, salvo mantenerse en el poder ajustando. Por ahora.

Los debates sobre la reforma esclavista y cómo intervenimos

Patricia Bullrich pateó con bastante tiempo el debate en el Senado de la reforma laboral para negociar con la burguesía el disciplinamiento de sus senadores y diputados. Pero el 10 de febrero se le viene encima. El presupuesto ya está y, en principio, con las leyes de Universidad y Discapacidad vigentes. ¿Qué repartirle a las provincias para que sus legisladores voten a favor? Aparentemente Diego Santilli (ministro del Interior) en sus viajes anota reclamos sin terminar de cerrar acuerdos. Por otro lado surgieron los cuestionamientos de la Came (mediana empresa), Adimra (metalúrgicos) y CAC (Cámara Argentina de Comercio) a cuestiones como el convenio por empresa, los sindicatos por empresa, al financiamiento de las organizaciones empresarias, incluso el fin de la ultraactividad de los convenios. Temen una anarquización. Desmantelar la estructura sindical y convencional del peronismo como factor de contención de las masas es abrir una caja de pandora.

No es menor. Pero toda contradicción del enemigo de clase la podemos explotar en favor de los trabajadores con una intervención decidida, masiva. Las patronales asestan golpes y las reacciones son aisladas, aun cuando sean muy profundas como en Sealed Air que lleva 18 días de huelga general contra 65 despidos asociados a un plan de flexibilización, las movilizaciones masivas del Astillero Río Santiago contra las paritarias del gobierno de Axel Kicillof y ATE, la lucha de Lustramax o los sucesivos paros salariales del Sutna en Fate tras 12 meses de congelamiento salarial y retiros voluntarios. Sean estas luchas u otras como Verónica, de 700 obreros lácteos al borde de quedar en la calle, Acerías Berisso, o la prolongada ocupación de Morvillo, son aisladas por las centrales y por las burocracias de sus sindicatos en la mayoría de los casos. Pero hablan de trabajadores dispuestos a pelear si hay un canal.

Pues bien, ningún sector sindical peronista está dispuesto a brindar ese canal. Se generó una expectativa por la reunión convocada por la UOM que, según trascendió, podría disponer un paro el día que se trate la reforma. Nada de eso. La reunión de unos 25 gremios que incluyó a Aceiteros y Pilotos de Aviación, La Fraternidad, Ceramistas, Capitanes de Ultramar y otros resolvió “su respaldo total a las gestiones de los co-secretarios generales de la CGT y subrayaron la necesidad de enfrentar el avance sobre los derechos laborales desde tres frentes simultáneos: el jurídico, el legislativo y el diálogo político”. Habrá nueva reunión, pero la voluntad de no sacar los pies del plato es total por parte de un grupo de gremios con un interesante poder de fuego y movilización. Esta posición es común a las CTAs que brillan por su ausencia.

En este marco adquiere doble relieve la campaña por paro activo nacional y plan de lucha por parte del Plenario del Sindicalismo Combativo, el movimiento piquetero y las organizaciones de jubilados en lucha que en su sector del Amba votó un texto ya lanzado al activismo que será tratado por la Mesa Nacional que agrupa sindicatos del todo el país. Lo discutido es dar el puntapié a partir de las organizaciones obreras de una autoconvocatoria amplia de la que participen todos los sectores sindicales, políticos y de lucha dispuestos a rodear el Congreso el 10 y durante todo el tratamiento, exigiendo a las centrales un paro y plan de lucha hasta la huelga general.

A la burocracia la tenemos que desbordar. Está creciendo la comprensión en las filas de los trabajadores sobre la verdadera naturaleza de la reforma laboral: más explotación, bajar costos laborales, más despidos, menos salarios y menos jubilaciones, ningún blanqueo, más precarización. El Frente de Izquierda tiene que sumarse, sin vueltas. Ser convocante reforzando a las organizaciones obreras. Confrontar con todos los partidos patronales y con el peronismo que está garantizando la gobernabilidad de Milei a costa del pueblo trabajador.

Caída industrial e importaciones: la receta de Milei para cientos de miles de despidos
Siguen las suspensiones y ceses masivos bajo el gobierno del capital financiero. -
prensaobrera.com