Políticas
8/5/2026
Denunciamos a Carolina Losada por amenazar a las víctimas de abuso sexual y las profesionales que les asisten

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Losada.
Un conjunto de profesionales que atienden la problemática de abuso sexual y violencia de género, junto a referentes académicos, culturales, periodistas, políticos y de la lucha por los derechos de niños, niñas y adolescentes, presentamos una denuncia contra la senadora Carolina Losada (UCR/JxC-Santa Fe) por coacciones, amenazas, encubrimiento agravado, apología del crimen e incumplimiento de los deberes de funcionaria publica a raíz de la campaña que encabeza para silenciar a quienes combaten la pedofilia y todas las formas de violencia hacia las niñeces, adolescencias y las mujeres.
Auspicia la presentación el Dr. Eduardo Barcesat y la firman, entre otros, Taty Almeida de Madres de Plaza de Mayo, Dora Barrancos, Carlos Rozanski, Nelly Minyerski, Luisa Kullock, Susana Toporosi, Liliana Hendel, Nora Susana Schulman (Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño), Diana Maffia, Eduardo Tavani (APDH), Sara Barni (Red Viva contra los abusos infantiles), Alberto Kornblihtt, Renata Vismara (Mundanas), entre otras personalidades. Formamos parte de los firmantes de esta denuncia Vanina Biasi y Carla Deiana por el Partido Obrero en el Frente de Izquierda.
El mito de las falsas denuncias
Losada ingresó por tercera vez un proyecto de ley en el Senado -luego de que se cayeran dos presentaciones anteriores- para reforzar las penas contra aquellas personas que realicen falsas denuncias, agravando especialmente los casos vinculados a abuso sexual y violencia de género. Según la senadora santafesina, la ley apunta a proteger a las víctimas del “hembrismo” (sic), es decir, a los varones denunciados por un “sistema” que privilegiaría a las mujeres.
Nada más alejado de la realidad. Según consta en la denuncia contra Losada, a nivel nacional e internacional es estadísticamente irrelevante la cantidad de falsas denuncias (en el Estado español del orden del cero coma, en Argentina de menos del 1%), siendo esa ínfima porción casos ligados a cuestiones económicas, mientras que en denuncias de abuso sexual es igual a 0.
Por el contrario, el problema social real que existe son las barreras estructurales que bloquean esas denuncias de abuso y violencia: dependencia económica, trabas estatales, ocultamiento (mayoría de abuso en niñeces y adolescencias se da en contexto intrafamiliar), miedo. Esto, reconocido en un reciente escrito por el Consejo de Procuradores y Fiscales de la República Argentina. En ese texto explican que de la ausencia de una condena frente a una denuncia por abuso sexual no se deriva una falsa denuncia, ya que son cuestiones independientes. En primer lugar, porque las absoluciones pueden dictarse por falta de pruebas o presunción de inocencia, cuestiones ligadas a que estos delitos se producen en ámbitos íntimos y no necesariamente a que los hechos denunciados no existieran. Junto con esto, para que haya falsa de denuncia debe demostrarse una intención premeditada.
El objetivo de la senadora radical no es “preservar los recursos del Estado para atender mejor a las 'verdaderas' víctimas”. Por el contrario, busca fortalecer los mecanismos de silenciamiento fundados en la asimetría de poder que caracteriza a las instituciones de la sociedad capitalista, en primer lugar, la familia. Por eso, la denuncia caracteriza correctamente que: “La única finalidad es lograr la impunidad de los violentos y adoctrinar a las víctimas y a las mujeres en general para que se sostenga el orden de poder vigente”.
En este sentido Losada montó numerosos escenarios para reivindicar a abusadores y pedófilos en la Cámara Alta de la Nación. Estuvo acompañada por el exministro de Justicia Cúneo Libarona, que llegó a afirmar que ¡en el 70% de los casos las denuncias de abuso sexual eran falsas! Y también por el senador Juan Carlos Pagotto, quien, en 2024, en el recinto del Senado de la Nación, propuso despenalizar la venta de niños siempre que sus padres no lo hagan “de manera habitual”.
En estos actos donde se “realizó un inédito desfile de pedófilos a quienes atribuyó la calidad de héroes”, Losada atacó a las jugadoras de futbol de la Selección Femenina Argentina por denunciar al exentrenador Diego Guacci, denunciado ante la FIFA por cinco jugadoras que sufrieron acoso y abuso sexual siendo menores de edad. La esposa de Guacci realiza conferencias junto a Losada para desacreditarlas, pese a que con el paso del tiempo los testimonios se multiplican y hoy en día ya son 8. Allí también se revictimizó a una joven de 18 años, Jazmín Carro, “que leyó -como si fueran dichos propios-, un texto ficcional donde se retractaba de haber denunciado falsamente a su padre Julio César Carro”.
Carro fue condenado por el máximo tribunal de la provincia de Córdoba a 14 años de prisión como “autor de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante triplemente calificado por el grave daño en la salud mental de la víctima, el vínculo y la situación de convivencia” tras abusar sexualmente de su hija entre los 6 y los 10 años.
Amedrentar a las y los profesionales que garantizan derechos
El intento de amordazar a las víctimas y proteger a familiares incestuosos, en tanto mecanismos de disciplinamiento social, incluye la persecución judicial de las y los profesionales que garantizan los derechos de las niñeces y adolescencias. Esto ocurrió en Rosario contra 3 psicólogas encargadas de realizar los informes para el sistema judicial, demandadas por un conjunto de abogados defensores de adultos acusados de cometer abuso sexual contra menores, que actuaron de forma mancomunada con la senadora Losada.
En el marco de una fuerte ofensiva de operadores mediáticos en Santa Fe, Losada reflotó su proyecto de ley hablando de un “complot de la psicología” contra los padres a partir del armado de “informes falsos” y “copiados”, que sería desarmado por “los abogados nuestros”, dando pruebas de que todo formó parte de un operativo concertado que incluye a los más rancios operadores libertarios.
Como bien señala la denuncia colectiva contra Carolina Losada, la violencia y el abuso contra niñeces y adolescencias, ya sea en el ámbito intrafamiliar, institucional, en la trata de personas o en la explotación sexual infantil, pese a que son fenómenos enormemente extendidos recién ahora están siendo desnaturalizados: “Así, a lo largo de la historia, cada vez que una niña o un niño hacia alguna referencia de abuso sexual, la sospecha era rápidamente neutralizada con una breve y simple frase : 'los chicos mienten'. No obstante, en las últimas décadas, se produjeron importantes progresos (…) Se desencadenó entonces una violenta reacción (backlash) por parte de los abusadores y sus asesores, desplazando la responsabilidad ya no a los niños mentirosos, sino a las madres que les lavan el cerebro (…) Esa abyecta argumentación, incluso prohibida de enunciar en algunos países (…) se fue desacreditando (…) Se desplazaron entonces los brutales ataques a las profesionales que atienden niñeces, en su inmensa mayoría mujeres psicólogas o licenciadas en psicología”.
Este backlash no solo es una reacción a los avances en la compresión de este fenómeno social en el ámbito de la ciencia y sus repercusiones institucionales; en nuestra comprensión, es sobre todo una respuesta a la lucha enorme del movimiento de mujeres que hizo temblar estos mecanismos de sometimiento, opresión y disciplinamiento social. Por eso el empeño de operadores del poder más oscuro, como Losada, Cúneo Libarona o los libertarios, por desacreditar estos progresos que se han conquistado en el ámbito de la lucha de clases y en oposición al aparato del Estado, garante de la violencia contra los sectores sociales más vulnerables.
Esta presentación judicial es un desagravio del movimiento de mujeres y un espaldarazo a las profesionales, a las madres protectoras y a todas las luchadoras de nuestro país. De cara al próximo 3J, ganemos masivamente las calles por Ni una Menos, repudiando a las Carolina Losada de la vida y levantando todas nuestras banderas.




