Políticas

20/3/2026

Derrumbe histórico del consumo de carne vacuna: su peor nivel en los últimos 20 años

Una situación que marca la caída abrupta del poder adquisitivo de las familias trabajadoras.

Caída histórica en el consumo

Las cifras que indican una baja en el consumo de carne vacuna encendieron todas las alarmas. El consumo tocó un piso histórico de 47.9 kg anuales por habitante, habiendo estado en su punto más alto en casi 70 kg/año en 2008.

Estos índices no marcan un cambio de hábito en la alimentación de las familias, como quieren señalar algunos medios negacionistas, sino que muestran una realidad mucho peor, una realidad que golpea a las y los trabajadores constantemente desde hace bastante tiempo; ningún ingreso económico familiar alcanza para llevar una vida digna, donde comer bien no sea un lujo que pocos puedan lograr, sino un derecho universal en un país productor por excelencia de carnes bovinas.

Intentan desde el gobierno instalar la idea que los argentinos decidimos reemplazar la carne por otros alimentos “más saludables”. A su vez, salen voceros oficialistas a decir que los productos cárnicos en el resto del mundo son “como tener un Ferrari”, justificando así los aumentos exorbitantes de los precios en las carnicerías.

La baja de consumo de carne se da por varios factores, pero los más destacables son: en primer lugar una caída sin precedente del poder adquisitivo de los trabajadores, los cuales deben elegir entre pagar todas sus deudas, servicios, viáticos, etc. o “darse un lujito”, ya no comprarse ropa o salir a pasear, sino poder comer un asado o un pedazo de carne a la cacerola junto a su familia o amigos.

Por otro lado, los productores cárnicos no están interesados en abastecer al mercado interno, ya que exportar casi en su totalidad la producción frigorífica -o en su defecto el ganado en pie- les reditúa mayores ganancias, dejando así indefensos a los consumidores internos y a merced de los precios que dispone el “libre mercado”.

En “tiempos de ríos revueltos”, los que salen ganando son los mismos de siempre, no precisamente los pescadores, como dice el refrán, sino aquellos empresarios que son favorecidos porque el gobierno de Milei les baja las retenciones a las exportaciones de carne y les permite exportar sin límite de toneladas de carne procesada o en pie.

Esta situación es ideal para algunos empresarios, como “el clan Costantini” (dueños del Frigorífico Rioplatense), quienes se van quedando con la producción de los varios frigoríficos de Santa Fe, Entre Ríos y del conurbano bonaerense que cierran, dejando a cientos de trabajadores en la calle por no tener permiso de exportación y por la baja de ventas internas. Los dueños del Rioplatense han agigantado sus ganancias,  aumentando la tasa de explotación obrera con ritmos de producción a niveles insoportables para las y los compañeros de la carne, generando mayores índices de enfermedades profesionales, pocas veces reconocidas por los médicos internos o por la ART.

En este punto no podemos dejar de mencionar que la avaricia y la desidia por parte de la patronal del Frigorífico Rioplatense, solo trae aparejado problemas y dolencias para las y los trabajadores, incluso como fue el “asesinato laboral” de Alan Paz, quien perdió la vida aquel fatídico 25 de mayo cuando una pared se derrumbó sobre él por culpa de la negligencia del supervisor a cargo.

Ante el paso de 10 meses de aquella tragedia, el día jueves 26 de marzo se realizará una movilización junto con la familia, amigos, compañeros y organizaciones solidarias hacia la fiscalía de General Pacheco a las 10:30 hs, exigiendo que se haga justicia por Alan.

Es evidente que las políticas aplicadas por este gobierno y todos sus cómplices, gobernadores y legisladores de todos los colores partidarios, solo traen miseria y dolor para toda la clase trabajadora. Por eso debemos salir este 24 de marzo todos a la calle, exigiendo un plan de lucha que nos lleve a la huelga general para echar a Milei.