Políticas

4/6/2026

El gobierno busca “intervenir” los convenios colectivos a la baja

El fin de la ultraactividad y la reglamentación oficial habilitan a todo tipo de presiones del Estado en contra de los trabajadores.

Javier Milei.

Con la reglamentación de varios artículos de la reforma laboral el gobierno introdujo una nueva presión a las negociaciones paritarias, reglamentando también el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, y habilitando una vía de presión adicional para la negociación colectiva a la baja, atacando derechos salariales y condiciones laborales, con la colaboración de una burocracia sindical que se dedica a elaborar comunicados y caminar tribunales.

La iniciativa del gobierno toma como vencidos los convenios colectivos cuyos plazos originales hubieran expirado, establece una fecha de caducidad para fin de año para el caso de los que carezcan de plazo de expiración e introduce potestades discrecionales para que la administración pública determine la caducidad de uno u otro convenio.

Estamos ante una fuerte intromisión del gobierno y el Estado nacional en la negociación colectiva de los trabajadores con las patronales –todo lo contrario a lo que Milei reivindica como una práctica “libertaria"-, con el claro propósito de controlar y forzar las negociaciones paritarias para atacar derechos y conquistas de los trabajadores a fuerza de distintas presiones, maniobras y artilugios legales.

La reapertura forzosa de las negociaciones sobre los convenios colectivos podría darse una vez transcurrido un mes desde la publicación de la reglamentación y durante el curso de un año, con el Estado facultado a suspender la homologación de convenios colectivos en caso de que “las partes” no avancen en la renegociación: no se trata solo de inclinar la cancha en favor de las patronales, sino directamente amañar el resultado.

Si bien la caducidad de los convenios opera solo respecto a las cláusulas obligacionales –que obligan a las patronales y al sindicato, pero no inciden directamente en los contratos individuales- la opinión generalizada es que el gobierno utilizará la amenaza de estas como una vía para imponer modificaciones sustanciales en las condiciones laborales, alternado perjudicialmente para el trabajador adicionales, categorías, suplementos, jornada laboral, etc. Además, la reglamentación del gobierno va más allá de lo dictado por la ley, buscando incidir en las cláusulas normativas que definen condiciones de trabajo y categorías salariales.

Estamos ante la misma metodología que la empleada por el gobierno para pactar con la burocracia sindical el pasaje sin exabruptos de la reforma laboral en el Congreso, a cambio de la conservación de las “cuotas solidarias” y otros beneficios de la casta sindical.

El ariete del gobierno sería también empleado para presionar a que ningún gremios e corra de la pauta salarial oficial –otra intromisión de los “libertarios” en la fijación de precios, en este caso del salario-, aunque la casi totalidad de la burocracia sindical se  viene subordinando al techo salarial del gobierno sin grandes oposiciones.

La burocracia sindical al frente de la CGT, que viene negociando paritarias a la baja acrecentando la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, mantiene su línea de colaboración con la ofensiva patronal del gobierno, suprimiendo toda deliberación de los trabajadores o acción colectiva a cambio de una orientación derrotista de presentación ante la Justicia y escritos ante la OIT, con ninguna incidencia en la vida de los trabajadores.

El gobierno nacional está forzando la apertura de paritarias y la renegociación de los convenios colectivos en un marco donde priman los despidos, los cierres de lugares de trabajo, la recesión económica y la colaboración de la burocracia sindical, con el claro propósito de perjudicar a los trabajadores y seguir avanzado en la destrucción de las condiciones laborales, cuando viene ampliando la base de desocupados, convirtiendo trabajo genuino en trabajo precarizado y bajo fraude laboral, y cuando los salarios no alcanzan a cubrir la canasta de pobreza.

Hay que derrotar esta ofensiva oficial poniendo en pie la organización de los trabajadores, para avanzar en la huelga general y derrotar la reforma laboral de Milei, evitando que esta se aplique, y echar a este gobierno ajustador, para defender el salario y las conquistas históricas de la clase obrera.

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