Políticas
23/4/2026
El gobierno que odia a la prensa prohibió su ingreso a la Casa Rosada
Un nuevo ataque a la libertad de expresión y el derecho a la información.

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Milei y periodistas.
El gobierno “libertario” dio de baja las acreditaciones de todos los periodistas que trabajan en la Casa Rosada. La medida constituye “un salto en el ataque a la libertad de expresión y al derecho del pueblo a estar informado”, como señaló la diputada del Partido Obrero-Frente de Izquierda Unidad, Romina Del Plá. Los ataques en este sentido, del que los trabajadores de prensa son las principales víctimas, se fueron incrementando a medida que han ido saliendo a la luz chanchullos de los funcionarios libertarios y se han comenzado a poner cada vez más de manifiesto los límites insalvables de la política económica oficial.
El oficialismo justificó su política en la hasta ahora no demostrada injerencia del gobierno ruso en algunos medios de comunicación y en una grabación de videos de la Casa de Gobierno hecha por TN. Desde la Casa Militar, que depende de la Secretaría General de Presidencia que comanda Karina Milei, el general de Brigada Sebastián Ibáñez impulsó una denuncia penal contra dos de sus periodistas -Luciana Geuna e Ignacio Salerno. La filmación habría generado, según los denunciantes, “las condiciones para revelar secretos de Estado relacionados con la rutina del señor presidente y el funcionamiento del Ejecutivo nacional”.
Lo cierto es que el gobierno, con su cruzada contra los trabajadores de prensa, busca cercenar lo máximo posible tanto el derecho del pueblo a la información como la libertad de expresión. Su tendencia a atacar estos aspectos democráticos se ha ido profundizando casi al mismo ritmo en que se fueron destapando los curros de sus funcionarios (Adorni) y en que se fueron poniendo en evidencia las contradicciones de su programa económico (creciente inflación, recesión, aumento de la deuda). Al gobierno no le gusta que se publique información que desmienta su relato sobre los supuestos beneficios de la “doctrina económica austriaca”.
⚠️OTRO IMPOTENTE Y DESESPERADO INTENTO DE SILENCIAR A LA PRENSA
— SiPreBA - Sindicato de Prensa de Buenos Aires (@sipreba) April 23, 2026
En el día de hoy, el Gobierno impidió el ingreso de las y los periodistas acreditados en la Casa Rosada. La decisión fue con la excusa de un presunto caso de espionaje, en un nuevo intento de ataque al periodismo. pic.twitter.com/fpsYCcNu0i
“Buscan silenciar, ocultar y operar sin testigos, mientras desde la Casa Rosada se impulsaron negociados como la estafa $Libra e incluso el robo a Andis”, denunció Del Plá, y además vinculó la medida del presidente con la llegada de Peter Thiel, fundador de Palantir, la empresa de vigilancia masiva que aporta sus servicios a la industria armamentística. Es que se sospecha que Milei pueda avanzar en acuerdos para introducir en Argentina ese sistema que Trump usa en Estados Unidos para impulsar redadas contra los migrantes y en Medio Oriente para bombardear Irán.
La campaña del gobierno contra los trabajadores de prensa tiene niveles de violencia inauditos. “No odiamos suficiente a los periodistas”, dice Milei siempre que se le presenta la oportunidad, lo que tuvo eco en la realidad como se vio en el ataque al director de El Destape, Roberto Navarro. Suele acusarlos de “ensobrados”, “charlatanes”, “miserables”, etc. A esto se añaden los balazos, bastonazos y gaseadas que reparte contra ellos en medio de las protestas contra las medidas antipopulares de su gobierno; un gendarme casi mata a Pablo Grillo de un disparo en la cabeza.
Asimismo, impulsó un desguace del sector, con el cierre de Télam y ajustazos y despidos en Televisión Pública, Radio Nacional, entre otros. Y logró, en el Congreso, la derogación del Estatuto del Periodista. En un principio, por otro lado, el gobierno cambió la ubicación de los palcos para periodistas en el Congreso e impidió que pudieran establecer contacto con el presidente en los actos. Sin embargo, no se privó de seguir aumentando la pauta de organismos estatales como Banco Nación e YPF -desde allí el gobierno puede distribuir fondos entre medios y periodistas.
El gobierno refuerza su hermetismo y su carácter represivo y conspirador. A todo esto hay que sumar los operativos de inteligencia contra opositores políticos, el intento de eliminar el derecho a la protesta, la creación de un “Ministerio de la Verdad” para difundir las mentiras oficiales y regimentar a los críticos y, más en general, el reforzamiento de las policías y las Fuerzas Armadas. Quiere hacer pasar la ofensiva de los capitalistas con toda la violencia del Estado.
Como dijo Romina: “Defender la libertad de prensa es defender el derecho del pueblo a informarse y a luchar contra este régimen de ajuste y saqueo”.




