Políticas
30/1/2026
El gobierno redefine los subsidios eléctricos para dejar a más usuarios sin cobertura
El consumo como techo excluyente y mayores restricciones al acceso por dificultades económicas.

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Suben las facturas de luz.
El gobierno nacional puso en marcha las reformas atinentes a la actualización tarifaria del servicio de luz y la modificación del régimen e subsidios, eliminando la segmentación por ingresos e incorporando un subsidio por “bloques de consumo” que descarta a gran parte de los usuarios de la cobertura. Un negocio que va en la línea de satisfacer los intereses de las petroleras y distribuidoras y que descarga el ajuste fiscal sobre los trabajadores.
Se trata de la eliminación del subsidio por segmentación en usuarios de nivel bajo, medio y alto, a cambio de un sistema que establece dos medidas de consumo tope para el acceso a los subsidios, dependiendo de la temporada estacional del año.
Para el caso de los meses de mayores consumos (enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre) el subsidio alcanzará a los consumos que no superen los 300 kilovatios hora mensuales, medida que disminuya a 150 kilovatios mensuales para los meses de menor demanda (marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre). Para el caso de las regiones del NEA y NOA se tendrán en cuenta consumos de hasta 550 kilovatios hora mensuales. Y no hay ninguna mención a la región contemplada como Zona Fría, por lo que se entiende estarán excluidos de todo trato diferencial.
Esto significa que los subsidios no están motivados por el poder adquisitivo ni los ingresos de los usuarios –lo que no deja de ser un filtro bajo este sistema- sino por la cantidad de consumo, el cual depende de factores ajenos a los usuarios, como las inclemencias del tiempo y las oleadas de calor y la cantidad y calidad de artefactos eléctricos que posean, siendo los que más consumen los más viejos y baratos a los que acceden las familias más pobres.
Los topes impuestos por el gobierno tienen el propósito de ubicarse justo por debajo de la demanda de consumo de cada temporada, justamente para que el consumidor se exceda en el consumo, quitando así toda bonificación y habilitando la tarifa plena.
La nueva denominación de Subsidios Energéticos Focalizados hace gala del hecho de que va dirigido a recortar los subsidios, hacerlos inaccesibles a la población, en un cuadro de aumento de las tarifas de los servicios generales y del costo de vida y de caída de los ingresos y salarios de los trabajadores.
La reciente normativa también incorpora para 2026 una bonificación extraordinaria de hasta 25% sobre el precio del consumo base, para los casos reconocidos dentro de los sectores vulnerables, lo que también achica el universo de beneficiarios que resulta de un cruzamiento de información patrimonial y socioeconómica.
Según proyecciones de la Secretaría de Energía el 66% de los usuarios abonará alrededor de 44.000 mensuales por su consumo de electricidad, siendo estos números “alentadores” que podrían crecer aún más.
En los hechos estamos ante una quita generalizada de los subsidios, que representaban alrededor del 30% de la factura del servicio eléctrico, por un esquema que satisface los reclamos patronales, liberando tarifas y no tocando el negocio a libro cerrado de las petroleras –que venden la energía al precio que se les antoja- ni de las distribuidoras eléctricas que no invierten un peso en infraestructura y son responsables a diarios de cortes de luz y desabastecimiento del sistema eléctrico.
Hay que terminar con el negocio de unos pocos, que fijan los precios de la generación eléctrica a su antojo, sin contemplar el verdadero gasto de extracción y producción, y de las distribuidoras eléctricas que hacen negocios a costa del Estado y de un gobierno que busca condonarles deudas y les deja hacer y deshacer a su antojo.




