Políticas

3/5/2026

El PTS y una posición faccional y de autoproclamación para justificar su divisionismo en el 1 de Mayo

Las diferencias al interior del FIT-U no son motivos para la ruptura de un acto unitario

En un artículo reciente de LID (27/4), el PTS defendió su rechazo a poner en pie un acto del Frente de Izquierda Unidad el 1 de mayo con una cantidad de argumentos que refuerzan una posición faccional, de autoconstrucción y de un planteo difuso programáticamente en relación a los desafíos y las tareas de la izquierda en la etapa.

Al colocar el debate central sobre cómo construir una nueva fuerza política de los trabajadores (un “PT”), el PTS pone en cuestión el programa que dio origen a la formación del Frente de izquierda, y que se basa en la delimitación estratégica con el régimen capitalista y sobre el nacionalismo burgués. No es menor que el FIT se funde en pleno apogeo de gobierno K y la lucha de clases por un programa de independencia de clase, anticapitalista y socialista.

Aunque el PTS no explicita las diferencias de programa entre este nuevo agrupamiento y el que dio origen al Frente de Izquierda Unidad, no es menor que su planteo de poner en pie un nuevo Partido de los Trabajadores (PT) plantee posiciones de ciertos “puentes” con los sectores “críticos” de la burocracia agrupados en el Fresu, ninguno de los cuales rompe con las posiciones del peronismo.

Un planteo histórico en la izquierda latinoamericana en relación a la formación de “partidos de tendencias” como es el PSOL en Brasil, en donde lo que primó como estrategia fue una orientación de integración sobre el PT de Lula con un programa de adaptación al nacionalismo de contenido burgués. Es importante destacar que el planteo de PT puede ser progresivo como un avance incipiente de independencia política, si sectores de la clase obrera dan un paso en la constitución de un partido propio, pero su límite, y así lo demostraron las experiencias latinoamericanas, fue que la falta de un programa acabado anticapitalista y socialista, llevó a estas experiencias a una adaptación y capitulación al nacionalismo burgués. En el caso de la Argentina, el PTS levanta este planteo con un método rutpurista respecto al Frente de Izquierda y sin que existan sectores del movimiento obrero organizado que planteen un viraje hacia la constitución de un partido.

Este debate no es menor, y surge por parte del PTS en una etapa concreta, cuando lo que aparece como una presión sobre el activismo y la izquierda, es el planteo de poner en pie un frente “anti Milei” con el peronismo. La respuesta del PTS a este planteo es ambigua, porque ataca a Kicillof y Grabois por plantear un frente sin fronteras a la derecha (inclusive con Pichetto), pero no desarrolla una crítica al programa y el contenido de clase de estas variantes del nacionalismo. Es el peronismo quien primero le abrió paso como consecuencia del fracaso del gobierno del Frente de Todos a Milei y ahora colabora abiertamente en su sostenimiento con una política de derrota y entrega. Los que proponen subsumir a la izquierda por detrás del peronismo en un frente anti Milei son los mismos que rechazan la lucha por echar a Milei hoy, con la intervención histórica de la clase obrera. Aunque el PTS desarrolla en sus intervenciones la necesidad de derrotar al gobierno de Milei, se ha negado a plantear la consigna “Fuera Milei”, que es la que cristaliza la diferencia de orientaciones con el peronismo, que aspira a desgastar al gobierno para llegar en mejores condiciones a un recambio electoral en 2027, que deje en pie el grueso de las medidas tomadas por Milei. Nosotros planteamos que no es con un programa de unidad con la burguesía nacional (como Madanes Quintanilla que cierra y quiere quebrar la organización obrera de Fate) que vamos a derrotar a Milei, como levanta Kicillof. Tampoco con un sector de la pequeña burguesía que es subsidiaria del gran capital y que es la que abiertamente reclamó la reforma laboral.

Sobre Fate, la ocupación y la lucha emblema del país

El PTS justifica su posición de división del acto del 1 de mayo, reivindicando una posición faccional sobre la lucha del Sutna y los trabajadores de Fate. En el artículo ponen de manifiesto su posición divisionista sobre el fondo de lucha de la seccional y el sindicato al decir que “el Sutna se niega a hacer un fondo de lucha común”. ¿Común con quién? Lo que esconde la posición del PTS es que fue la asamblea general la que votó el manejo del fondo y donde se destina los recursos y que su posición de un fondo de lucha paralelo al del sindicato fue rechazada. Un hecho que igualmente no impidió que sigan impulsando su propio fondo a contrario de lo que decidieron los trabajadores en asamblea.

Luego miente al decir que solamente durante el conflicto hubieron dos asambleas, cuando desde el comienzo de la ocupación que hoy lleva más de 60 días, fueron decenas las asambleas que votaron las acciones y las medidas de lucha contra la patronal y el Estado tanto nacional y provincial. Como así también la aprobación del planteo de la presentación de un proyecto de ley por la “ocupación temporaria” que está presentado en la legislatura provincial que busca reabrir la fábrica y es acompañado por acciones de lucha y la misma ocupación. Es la lucha del Sutna y su visibilidad, la que ha expuesto a Kicillof, que por más de 60 días se niega a recibir la lucha y en tanto la legislatura no apruebe el proyecto, pone de manifiesto la posición del peronismo en relación a la defensa las patronales nacionales (Madanes Quintanilla) en desmedro de los trabajadores. Acá hay un debate que es necesario, ¿Es lícito valerse de las contradicciones del régimen capitalista y en particular del peronismo para buscar que una lucha triunfe? Sin lugar a dudas el triunfo de una lucha obrera, como se repite hasta el hartazgo y de forma correcta, colabora para la lucha de la clase obrera de su conjunto. Es por eso que apostar a la lucha de Fate y del Sutna es una cuestión de principios.

El PTS aunque lo busca ocultar, no puede desconocer el papel del Sutna que ocupó con su secretario general a la cabeza la fábrica y hoy es la lucha emblema del país contra la patronal nacional de Madanes Quintanilla y que enfrenta al Estado nacional y provincial con su lucha y que contrasta, con sus métodos de clase, con el papel entregador de la CGT y la CTA que no han ocupado una fábrica ante los 24 mil cierres que hubo en todo el país y han dejado pasar los más de 250 mil despidos en el último año.

Por otro lado, el PTS reivindica su “unidad” en la zona norte por la construcción del espacio de coordinación obrera. Pero lo que oculta es que como PO hemos participado de todos los procesos de lucha en la zona. Así lo hicimos en Linde/Praxair, Georgalos, Bedtime, el año pasado y este año en Lustramax, INTI y docentes solo para mencionar algunos.

Una cosa es la coordinación de una lucha de la cual si el PO es parte y la otra es poner en pie un nuevo espacio programático del sindicalismo combativo, contra el Plenario del Sindicalismo las organizaciones de jubilados y los movimientos piqueteros, que agrupa sindicatos recuperados, seccionales y cuerpos de delegados de todo el país impulsando acciones comunes contra el gobierno de Milei y en apoyo a las luchas obreras.

Fuimos críticos del Encuentro de Zona Norte, en relación a la posición de delimitación con la burocracia sindical y el papel de la pequeña burguesía en su texto de convocatoria, ya que al colocar que la lucha contra la reforma laboral de Milei es “contra las grandes patronales y que hay sectores de la burocracia sindical que entregan”, aparece una posición de “puente” y concesión al papel de la burocracia sindical que de conjunto dejó hacer pasar la reforma laboral, como terminó sucediendo. Igualmente nuestras posiciones fueron llevadas a sus plenarios con una presencia y delegación, donde planteamos también impulsar una coordinación clasista que luego tuvo una expresión en un espacio nacional como fueron las autoconvocatorias del sindicalismo combativo, del movimiento piquetero y las organizaciones de jubilados que se reunió en Parque Lezama, que votó impulsar una acción independiente y de fuerte delimitación con la burocracia sindical en las movilizaciones contra la reforma laboral esclavista.

Las posiciones que plantea el PTS sobre Fate no apuntan a reforzar esta gran lucha obrera sino que son una coartada para una política divisionista y de adaptación al nacionalismo.

Discutamos los desafíos de la izquierda

El PTS busca eludir los debates concretos que están planteados en la etapa que es la defensa de un programa revolucionario en la etapa histórica actual.

Su planteo difuso de poner en pie una nueva fuerza política de los trabajadores negando lo existente como es el Frente de Izquierda, es dañino, porque lo hace con un planteo limitado en relación al programa elaborado.

Al mismo tiempo, las diferencias existentes que hay hoy el interior del Frente de Izquierda no son motivos para la ruptura de un acto unitario en Plaza de Mayo, en el centro de poder político, que sirvan como una oportunidad de un salto de la izquierda en intervención para la próxima etapa.

En otros momentos desde el PO, le hemos propuesta a los partidos del FITU un congreso abierto al activismo para encarar una deliberación estratégica a fondo para una salida política obrera y socialista ante la crisis capitalista. En este primero de Mayo, levantamos la propuesta de una gran asamblea nacional del Frente de Izquierda y de Trabajadores, abierta a todos los sectores en lucha. Una asamblea para impulsar la lucha actual contra Milei y reforzar una alternativa política de la izquierda y los trabajadores en todo el país.

Llamamos al activismo obrero y popular a sumarse a los desafíos estratégicos que están planteados y rechazar las posiciones faccionales, que privilegian el interés de grupo y no del conjunto de la clase.