Políticas
19/5/2026
El rol de la propuesta del frente anti Milei
Luchemos por "Fuera Milei", como en Bolivia, y hagamos una asamblea nacional del Frente de Izquierda.

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¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto?
La huelga general obrera y campesina en Bolivia, a solo meses de la de la asunción el 8 de noviembre pasado del gobierno de Rodrigo Paz, el Milei boliviano, abre o al menos replantea un debate en la Argentina. En un artículo de hace dos semanas marcábamos el rol de la “lluvia de encuestas” presidenciales que han puesto en la agenda la discusión electoral presidencial cuando falta un año y medio, y estamos hablando de un gobierno que empezaría a gobernar el 10 de diciembre o en los hechos en 2028. Incluso cómo explotar el ascenso de la izquierda en esas mismas encuestas, cómo ganar autoridad y perspectiva de poder ante quienes nos miran con simpatía creciente, tema que hemos abordado en otros artículos y editoriales y ha sido un eje en nuestro acto unitario del 1º de Mayo.
La rebelión boliviana empezó por una ley, la 1720, destinada a permitir que los terratenientes del altiplano arrasen con la pequeña propiedad campesina de enorme importancia social en el país hermano. Pero a raíz de los tarifazos en combustibles y transporte, y del deterioro de los salarios, se incorporaron maestros, mineros, fabriles y toda la clase obrera a partir de una reunión de 6.000 delegados convocados por la Central Obrera Boliviana. Se decretó la huelga general indefinida exigiendo la renuncia del Presidente, con corte de ruta en todo el país, los manifestantes cercaron La Paz y se procesa una resistencia a la represión, al tiempo que cierran filas con el gobierno de ultraderecha distintos gobiernos de América Latina. Entre ellos Milei enviando aviones, algo que debe convocar la inmediata reacción movilizada del activismo en la Argentina y en toda América Latina. Como en 2019 en Chile y otros movimientos en Ecuador, Colombia y Perú, la rebelión popular vuelve a decir presente en América Latina. Tenemos en Bolivia la huelga general por el “Fuera Paz”.
Obviamente la situación interpela al pueblo trabajador argentino que soporta la brutal motosierra y la licuadora facholibertaria, en tanto se profundiza el proceso de entrega nacional con el "súper Rigi", la bicicleta financiera, la fuga de capitales, el repago de una deuda externa mortal e ilegítima en su conjunto y como contracara se revientan los salarios, las jubilaciones, la educación y la salud pública, se pisan las paritarias y se incumplen leyes como discapacidad y Universidad pública, al tiempo que cierran 25.000 empresas y se despide en masa en una segunda generación del ajustazo estatal como lo muestran el Inti y el Servicio Meteorólogico Nacional. Agreguemos la veloz corrupción de todo el gobierno que tiene al jefe de gabinete hundiendo en el lodo a todo el gobierno.
Desde el campo de la izquierda se plantea la cuestión de cuál es nuestro eje de intervención como fuerza actuante en la lucha de clases. Más aún cuando se producen movilizaciones como la cuarta marcha federal universitaria que congregó como mínimo a centenares de miles en todo el país, o tenemos ocupaciones como la de Fate cuestionando en la acción directa obrera la masacre industrial y productiva de Milei y de las patronales o las grandes huelgas docentes en diversas provincias, incluida la Buenos Aires de Kicillof, contra el ajuste que cae en “cascada” en todas las provincias sin distinción de gobernadores de todas las fuerzas capitalistas.
El Partido Obrero plantea la consigna "Fuera Milei". Esta tiene indudablemente un rol de propaganda política, pero ordena nuestra intervención en la lucha de clases y propone lo propio a las y los compañeros del Frente de Izquierda. De ella se han desprendido las intervenciones de frente único ante las maniobras de la burocracia sindical frente a la lucha contra la reforma laboral esclavista. De ella se desprende la exigencia a las centrales locales de una huelga general, por ejemplo, ahora mismo en Santa Cruz, por el salario ante la extensión de la lucha salarial contra el gobernador Vidal a distintos gremios. De ella se desprenden las propuestas de plenarios y acciones comunes en cada provincia a partir del Plenario del Sindicalismo Combativo y de todo escenario de lucha que se presente más allá de sus filas.
En estos días salió una nueva encuesta, esta vez de la provincia de Buenos Aires, de la consultora Trends, que otorga al Frente de Izquierda el 9% de intención de voto a gobernador bajo la forma “candidato del FITU”, sin poner cuál. Un salto político por donde se lo mire, cuando el propio Kicillof es, en la feroz interna peronista, el principal candidato a presidente del peronismo. Resulta difícil desprender de esto el avance de la Multicolor en la elección del Suteba en toda la provincia, con el resonante triunfo en Matanza, el principal distrito que consagró a Romina Del Plá como nueva secretaria general.
Viene ahí otra conclusión que se deriva de la lucha política de la izquierda: intervenir a fondo en los procesos de los sindicatos, contra la burocracia peronista y todas sus alas, que cumplen un rol criminal en cada proceso de lucha para aislarlo o desarticularlo antes que se produzca, como estamos viendo en el aislamiento de Fate, porque debería haber un reguero de ocupaciones cuando cierran las empresas por miles, o despiden en masa en el Estado. En cada lucha y en cada proceso de elección sindical desde la perspectiva de la huelga general y el "Fuera Milei". Lo propio en la acción revolucionaria en el parlamento poniendo a disposición del movimiento popular el juicio político, mientras el peronismo maniobra garantizando la gobernabilidad de Milei en la estrategia “hay 2027” y hace pasar la legislación antiobrera y entreguista de una “patria que se vende” por todas partes como en las provincias mineras peronistas y no peronistas.
En este cuadro, el debate electoral adelantado se ha puesto al servicio del frente antimilei por parte del peronismo con operaciones de todo tipo. Centralmente en favor de una interna que abarque a los gobernadores con peluca, a los Pichetto, los Massot y por qué no un Rodríguez Larreta llegado el caso. Pero subsidiariamente, ante el crecimiento en las encuestas de Myriam Bregman, de todos los referentes del FITU y de su marca como esta encuesta bonaerense a “candidato del FITU”, cualquiera sea, se incrementa la presión para incorporar a la izquierda a ese frente.
El frente antimilei es un frente de colaboración de clases, sea en la elección de 2027, o sea ahora mismo para frenar la tendencia a la lucha y con ella a la huelga general a la boliviana. En el mismo sentido actúa el Fresu “por izquierda”, pero sin romper con la cúpula de la CGT, como parte de interna de UxP, tanto en su tibio programa que no rompe con la agenda central de la burguesía, más bien buscando referenciarse en un “industrialismo” que los conecte con los Rocca o los Madanes. El Fresu es un factor de contención en los marcos de un frente de colaboración de clases para evitar una ruptura de la vanguardia obrera, sin constituirse como canal de lucha. Si así lo hiciera, tendríamos que intervenir en la acción común golpeando juntos con nuestro programa.
Lo mismo vale para ambas CTAs. Y, en otro campo, con las acciones unitarias con el movimiento piquetero ante la ofensiva oficial, como lo hacemos. No hay motivo objetivo alguno que no sea la maduración política en nuestros golpeados trabajadores, el desafío a los diques de contención de la burocracia sindical y estudiantil o en las organizaciones sociales, para que no haya en la Argentina una rebelión obrera y popular como la de Bolivia. Justamente lo que nos preguntan en la calle y en todas partes: ¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto?
Nuestra propuesta de realizar una asamblea nacional del Frente de Izquierda, que seguramente será reforzada y ampliada en el XXX congreso del PO que realizaremos el fin de semana que viene, tiene el propósito de debatir cómo entrarle a fondo al hartazgo popular, a las luchas obreras y de todos los sectores y al ascenso en la consideración popular, en función de irnos transformando en alternativa política de poder de los trabajadores, cuyo gobierno es el eje del programa de nuestro Frente de Izquierda.





